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Redacción BLes – El proyecto para legalizar el aborto marcó fuertemente a la sociedad argentina el año pasado. De hecho, en estos momentos se está discutiendo en el seno del gobierno de Mauricio Macri si es conveniente volver a plantear este debate en las vísperas del comienzo de la campaña electoral.

Pero más allá de la coyuntura actual, ciertamente, esta iniciativa no es exclusiva del país sudamericano, sino que está presente en todo Latinoamérica. Este marco pone en evidencia que dicha demanda no proviene de las poblaciones locales, sino que hay otros intereses en juego.

¿Quién está detrás de todo esto?

Para entender qué poderes o corporaciones se encuentran detrás de la legalización del aborto es fundamental dirigirse a Estados Unidos.

Allí, a partir del año 1973, el aborto es legal. Desde entonces, en el país norteamericano se han ejecutado cientos de miles de abortos y se ha destacado un protagonista estelar: Planned Parenthood (IPPF, por sus siglas en inglés).

“La Planned Parenthood es una red de clínicas abortistas que funge como ONG internacional, financiada entre otras cuestiones por la ONU”, destaca el politólogo Agustín Laje en una conversación con BLes.

“La IPPF tiene su sede en Estados Unidos y ellos tenían una alianza con la familia Clinton. Tanto es así que la campaña [de las elecciones presidenciales de 2016] de Hillary Clinton en gran medida se ejecuta dentro de las instalaciones de IPPF”, explica.

Laje comenta que Hillary Clinton le había prometido una ley a IPPF que llevaba el aborto hasta el momento del parto inclusive.

“Es decir, vos podías tener medio bebé afuera del cuerpo de la madre, inyectarlo letalmente y matarlo”, detalla.

“¿Por qué queremos un aborto con un bebé con medio cuerpo afuera? Porque tiene todos sus órganos intactos, por ejemplo. Ya es un ser humano que podemos utilizarlo en todo lo que se utiliza hoy en día el producto fetal pero ahora, digamos, ya con el niño entero”, indica.

El oscuro negocio de IPPF estalló hace unos años en Estados Unidos cuando, a través de cámaras ocultas, se documentó que empleados de la clínica vendían restos de bebés abortados.

“Esta es la gente que promociona el aborto en el mundo”, afirma Laje.

Ahora, ¿qué pasó en Estados Unidos? En las elecciones de 2016, a pesar de la gran propaganda de los medios de comunicación, perdió Hillary Clinton y ganó Donald Trump.

Trump, quien se ha declarado abiertamente en contra del aborto y a favor de la vida, empezó a sacarle fondos a Planned Parenthood una vez que asumió como presidente.

“En este momento le están quitando fondos del gobierno de Estados Unidos, yo te diría todos los meses, a la Planned Parenthood”, afirma Laje al respecto.

“¿Y qué necesita ahora la Planned Parenthood? Lo que necesita es expandir su mercado a otros lugares donde no lo tenía”, indica exponiendo las razones por las cuales en los últimos meses apareció con una fuerza inusitada el movimiento proaborto en Latinoamérica.

Ciertamente, el lobby abortista adopta dimensiones enormes. Laje expone que Planned Parenthood tiene más de 66.000 clínicas abortistas asociadas a su red. Para hacer una comparación, Mc Donalds, el N°1 de la comida rápida, tiene 33.900 sucursales en el mundo (es decir, prácticamente la mitad).

“Sabemos muy bien que un aborto no cuesta lo que cuesta un paquete de papas fritas en Mc Donalds. ¡Es un negocio impresionante!”, asegura el politólogo argentino.

¿Cómo opera la Planned Parenthood?

Marcha a favor del aborto afuera del Congreso de la Nación, en la Ciudad de Buenos Aires, Argentina.
Marcha a favor del aborto afuera del Congreso de la Nación, en la Ciudad de Buenos Aires, Argentina.

Ahora bien, ¿cómo es que millones de jóvenes y adultos son engañados por este plan e inclusive lo apoyan?

“[IPPF] les da el discurso perfecto que es la cuestión de la gratuidad”, explica Laje haciendo alusión al eslogan de las manifestaciones proaborto: ‘Aborto legal, seguro y gratuito’.

Sin embargo -afirma Laje- no es gratuito. “Puede ser gratuito para la mujer que va y se provoca el aborto pero los abortos no son gratis. Alguien lo tiene que pagar”, añade y expone que justamente la gente es la que lo termina pagando con impuestos que cobra el Estado.

“Un negocio redondo para los que reciben plata de estas cuestiones”, asegura.

Otros intereses

El especulador financiero George Soros
El especulador financiero George Soros

Además de las clínicas abortistas, que mantienen un negocio multimillonario, Laje indica que hay otros intereses detrás de la demanda de legalización del aborto.

Por un lado, el intelectual argentino expone que este tema se ha convertido en uno de “los insumos para crear una nueva izquierda“, ya que el marxismo clásico se ha dado por vencido con su vieja retórica de ‘obreros vs capitalistas’ y ha ido a buscar otros nichos de conflicto social, como son los que plantea la nueva ola feminista en el mundo.

Asimismo, explica que hay otro interés “difuso”: el que propone la reducción de la población mundial.

Aclara que no tiene cómo comprobar esto último pero sí cita algunas referencias al respecto: el informe Kissinger (1974) -donde ya habla de la problemática de la población mundial-; el Fondo de Población de la ONU y las conferencias sobre la población de la ONU -“donde se pone de manifiesto de forma clarísima: ‘tenemos que hacer algo para reducir la población mundial'”-; la agenda 2030 de la ONU; las conferencias de Bill y Melinda Gates Fundation; los informes de Open Society de George Soros; la Fundación Rockefeller y sus diversos informes; la Fundación Ford; etc.

Le puede interesar: Un temible plan está en marcha para reducir drásticamente la población mundial.

“Hay muchos grupos financieros que barajan estas hipótesis”, explica.

“Es posible que el aborto sea un método de control para la población, lo mismo que esta irrupción del lobby LGBT y el feminismo radical cristalizado en la guerra entre los sexos”, añade.

“El cáncer de Occidente”

Este plan no se podría ejecutar sin otro protagonista indiscutible de estos tiempos: los grandes medios de comunicación.

Laje no muestra tapujos al respecto: “Son el cáncer de Occidente”.

Su afirmación se explica en que los políticos siguen la agenda que les plantean los grandes medios de comunicación, que -a su vez- pertenecen a pequeñas minorías.

“Están pervirtiendo los sistemas democráticos”, indica Laje y explica: “En democracia el pueblo tiene que ser un agente activo (…) Si el pueblo no es un agente activo, la democracia no tiene ningún sentido”.

“¿Qué pasa cuando el pueblo calla y los que generan la opinión pública, que es la que informa al político de qué es lo que tiene que hacer, pasan a ser minorías que dominan medios de comunicación? El político termina haciendo lo que minorías quieren y no lo que la mayoría quiere”, añade.

No quedarse callado

Imagen de archivo. Miles de personas durante una manifestación contra la despenalización del aborto, en Buenos Aires, el 25 de marzo de 2018.

“En la democracia actual hay una crisis, y en la base de esa crisis está la hegemonización izquierdista de los medios de comunicación”, apunta Laje.

“Hay una disociación entre la opinión pública -que es la del público- y la opinión publicada -que es la opinión de aquellos que tienen los medios hegemónicos-“, explica.

Cita como casos paradigmáticos los del Brexit en Inglaterra, el de Jair Bolsonaro en Brasil y el de Donald Trump en Estados Unidos, donde los medios mostraban una “realidad” que luego no se vio reflejada en las urnas.

En Argentina sucedió algo similar: a pesar de que los grandes medios de comunicación mostraban una clara postura abortista, millones de jóvenes, padres de familia y creyentes -entre otros vastos sectores sociales- salieron a las calles a manifestarse en contra del aborto, y finalmente el proyecto no fue aprobado.

“Cuando el pueblo tiene que votar, finalmente se ve la realidad”, apunta Laje al respecto.

Mira la entrevista completa a continuación y suscríbete a nuestro canal de Youtube:

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Los oscuros intereses detrás de la legalización del aborto: Entrevista a Agustín Laje
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