Redacción BLes – La cocaína rosada es una de las drogas sintéticas que circula en mayores cantidades entre los adolescentes de la clase alta que pretenden marcar las tendencias de moda en Colombia. 

Ahora que incluso la producen los propios escolares (que con toda probabilidad acabarán enganchados) con una olla arrocera y una sartén cerámica ordinarias, su precio ha descendido un 30%, describe Salud Hernández Mora, reportera del diario colombiano El Tiempo.

Este estupefaciente de la “clase acomodada” siempre se presenta en colores llamativos siendo el rosa el más predominante. Al cóctel básico formado por 2’5 dimetoxi-4 bromo-feniletilamina, con fuertes propiedades alucinógenas y estimulantes, se le puede incorporar cocaína, heroína u otros químicos.

Conocido comúnmente como 2CB (tusibi, por su pronunciación en inglés), se ha convertido en una droga de precios prohibitivos a la que solo los adolescentes que estudian en las instituciones más costosas y reciben las pagas familiares más elevadas pueden acceder.

Los efectos son parecido a los del LSD, explica la reportera colombiana, un viaje repleto de altibajos, donde los momentos de calma y de frenesí confluyen entre alucinaciones.

Pastillas rosas de 2CB o “Tusibi”

El diario El Tiempo tomó los testimonios de varios jóvenes que consumen la droga en Cali, Colombia, uno de los lugares donde este peligroso estupefaciente ha echado raíces.

“Si eres hombre, tenés que usar ‘jeans’ Adriano, Goldshmied, Armani o Lucky Brand, camisas Philipp Plein, tener 200 polos, zapatos Gucci, Prada, Hugo Boss. Y tenés que meter drogas, poquitos los que no. Todo es por el estatus y lo que vayan a decir de uno”, especifica un adolescente.

“Depende de tu nivel de adicción o lo ‘high’ que quieras quedar. Hay unos que el punto (equivalente a un gramo, la dosis mínima de 2CB) es solo para ellos y otros lo reparten entre varios aunque no tenga mucho efecto, como para decir que metes tusi”, revela un estudiante.

“También pueden comprar a un ‘dealer’ un bolsón de tusi, que son 15 puntos; si son siete amigos o un grupo pequeño en una casa”, detalla.

“Las que meten tusi es porque los hombres se las compran”, declara otra quinceañera. “A nosotras, que recibimos menos dinero de nuestras familias lo que nos da estatus es ir a los desfiles (de moda), vestir Gucci, Chloe, Carolina Herrera, Chanel, ir al gimnasio, comer bien, verte bonita, el novio que tenés. Lo que sí ahora es de muchas mujeres es el MD (otra droga de moda)”, puntualiza.

“No se va acabar nunca porque siempre salen cosas nuevas y la búsqueda de querer ser alguien reconocido entre los adolescentes siempre va a existir”, sentencia otra joven. “Todo es por el estatus y lo que vayan a decir de uno, hay que estar a la moda en todo”, afirma.

Situación difícil de manejar

“Van tan rápido los adolescentes que resulta difícil saber cuál es la droga del momento. Hoy en día no huelen, no se enrojecen los ojos, consumen y en pocas horas comen con los papás y no te das cuenta. Antes había otras alertas”, informa al medio El Tiempo una de las madres que ha padecido esta tragedia de cerca y que prefiere mantenerse en el anonimato. “Pero no culpo a los colegios, es una problemática muy difícil de manejar”, añade.

El reglamento no escrito de los adolescentes (caleños) de estrato alto no solo incluye consumir estupefacientes y whisky caro para mantenerse dentro del club de los elegidos, sino que contiene un código de silencio cuando uno se enfrenta a alguna situación desesperada derivada del abuso de las sustancias psicotrópicas, con el fin de mantener todo el entramado a cubierto.

La 2CB o “Tusibi” se fabrica principalmente en tonos llamativos aunque también se produce en color blanco.

“Todo el mundo te echa al lado porque boleteas a los otros, acabas con una reputación en cero. Cali es un pueblo, todo el mundo sabe quién es quién”, explica una escolar de 16 años. “Si cae uno de un grupo, normalmente caen todos porque los papás le cogen el celular y descubren a los demás”, añade.

“El consumo de drogas es un problema real que no todos los padres quieren ver, prefieren hacerse los de la vista gorda. No sé si es porque no saben darle manejo”, indica el rector del Colegio Jefferson, Juan Pablo Caicedo, contrario al ocultamiento y silenciamiento de un problema de tal envergadura.

Caicedo afirma que no son pocos los casos en los que los padres niegan las evidencias después de ser alertados. “Tampoco es fácil convencer a los estudiantes de que no consuman si sus padres hacen lo mismo”.

“No temen a nada. Empiezan incluso en 7.º grado para emular a sus hermanos mayores. El problema es que comienzan con dosis bajas y van subiendo”, comenta con cierta indefensión el rector.

“La información sobre la drogadicción entre los jóvenes no es suficiente ni confiable y, sin ella, los programas de prevención no son eficientes”, alega Alberto Sánchez, investigador de políticas de drogas, denunciando la falta de herramientas y de efectivos policiales en la zona.

Cocaína rosada.

“La 2CB es muy peligrosa, los jóvenes la meten y no saben qué contiene. Puede ser letal”, denunció por su parte un portavoz de la policía de Sijín en Cali, que también pidió a El Tiempo permanecer en el anonimato, destacando que en agosto de 2016 soltaron a los integrantes de una banda de proveedores de 2CB (tusibi) detenidos con las manos en la masa, alegando que la droga no producía efectos nocivos de consideración.

“Uno, que también es padre, hace lo más que está a su alcance para combatirla. Pero el consumo se ha disparado y cada vez inventan cosas nuevas como la Nexus, combinación de metanfetamina y LSD”, y cuyo efecto “es similar a la tusibi”, concluyó el informante anónimo.

¿Cómo es la ‘cocaína rosada’, la droga que hace estragos entre los adolescentes de la clase alta de Colombia?
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Categorías: América Colombia


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