Iván Duque, el nuevo presidente de Colombia planteó, en su discurso de posesión ante el país, los temas más importantes que se presentan como retos para su gestión durante los próximos 4 años.

Superar los “odios, revanchas y mezquindades” son palabras que se destacan y cobran importancia para un país que recién pactó, con la más numerosa de las guerrillas que le asolaron durante cerca de 70 años, un tratado de paz no exento de controversias.

Gobernar es un camino que solo deja legados cuando se cimienta en los principios” son palabras con las que define las bases de su mandato, en el que además procura unificar una sociedad que quedó polarizada frente al Acuerdo de Paz con la FARC.

Al respecto Duque dice que se corregirán “fallas estructurales que se han hecho evidentes en la implementación –de los Acuerdos de Paz” asegurándoles a las víctimas “verdad, justicia proporcional, reparación y no repetición”.

Entre tanto anuncia que los delitos, como el secuestro y el narcotráfico, que siguen siendo perpetrados por otros grupos delictivos, no sean vinculados con la política para tratar de obtener beneficios que no les corresponden.

De esta manera pretende evitar que se repita el que crímenes de lesa humanidad queden impunes, como aparentemente ha ocurrido con los cometidos por las FARC y que también se propone reformar el nuevo presidente del país suramericano.

La reforma a la justicia, la corrupción, y la continuación de las negociaciones con el grupo guerrillero ELN son otros de los temas que menciona Duque como parte de la agenda a desarrollar durante su mandato.

Duque agradece al mandatario saliente Juan Manuel Santos la gestión adelantada y recapitula los aspectos del país convulsionado que recibe.

Más de 300 líderes sociales han sido asesinados en los últimos dos años, los cultivos ilícitos se han expandido exponencialmente en los últimos años, bandas criminales aumentan su capacidad de daño en varias regiones del país, se han hecho promesas y compromisos con organizaciones sociales sin asegurar su financiamiento”.

Los desafíos económicos que deberá enfrentar desde el poder ejecutivo el joven mandatario no son menores.

Una política tributaria motivada por la expansión del gasto ha llevado a que tengamos cargas asfixiantes y que se afecten el ahorro, la inversión, la formalización y la productividad”.

Además de que la proyección de los gastos estatales se han basado en el fluctuante comportamiento de los precios del petróleo, lo que, según él, ha derivado en “cargas asfixiantes” para los contribuyentes.

Por otra parte, “Los constantes escándalos de corrupción en la alimentación escolar, en el sistema de salud, en proyectos de infraestructura, en los abusos de la contratación directa o en los peligrosos carteles de únicos proponentes”, que también socavan la economía del país.

Así las cosas Duque se perfila como un presidente que marcará un hito en la historia del país, y que llama a la sociedad a la unidad basado en la “Cultura de la legalidad sustentada sobre el Estado de Derecho”.

Legalidad significa que formemos una sociedad de valores, que desde edad temprana formemos en cívica, urbanidad y respeto para sembrar en los ciudadanos una muralla ética que complemente las enseñanzas del hogar”, de acuerdo con las palabras del mandatario.

¿Persiste la ambigüedad derechista/izquierdista con respecto a Duque?

Durante la campaña electoral adelantada por el actual presidente de Colombia este se presentó como el paladín de los principios del partido de derecha Centro Democrático, fundado y presidido por el ex presidente y senador Álvaro Uribe, quien estuvo al mando del ejecutivo durante 8 años, del 2002 al 2018.

No obstante, algunos periodistas trataron de alertar al electorado colombiano con respecto a que Iván Duque sería el continuador de las políticas izquierdistas de Santos, entre ellos Eduardo Mackenzie, quien destaca la marcada inclinación hacia el ‘santismo’ del entonces candidato a la presidencia.

Mientras que por su parte el periodista Ricardo Puentes Melo dijo en su momento que “el candidato ideal de Santos y las FARC se llama Iván Duque, discípulo de Santos, marxista, alfil de George Soros, propagandista de la ideología de género y la legalización de la droga, y furibundo publicista de la Tercera Vía, la ideología del socialismo del Siglo XXI”.

Luego en agosto 6 de 2018 el mismo comunicador actualiza su postura diciendo que “Se posesiona Duque, el candidato de Castro. Todo está consumado. Vendrán otros años más que Colombia sufrirá por no habernos escuchado cuando advertimos las mismas cosas sobre Santos”.

Los acontecimientos serán los que en última instancia queden como testigos ante la historia de -si en efecto- estos últimos comunicadores tienen la razón o no.

José Ignacio Hermosa – BLes

Iván Duque propone superar “odios, revanchas y mezquindades”
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Temas: Categorías: América Colombia


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