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La administración Trump tomó medidas adicionales para rechazar aún más la pretendida autoridad vinculante de las cortes internacionales, al tiempo que afirmó la soberanía de Estados Unidos en el escenario mundial.

En anuncios separados, el secretario de Estado Mike Pompeo y el consejero de seguridad nacional John Bolton dijeron que Washington se está retirando de un par de tratados en respuesta a los recientes casos politizados presentados ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ) por Irán y los palestinos.

Pompeo declaró que Washington está rompiendo un Tratado de Amistad de 1955 con Irán, en respuesta al caso de Teherán ante la CIJ que argumenta que Estados Unidos violó el tratado al imponer sanciones al régimen islámico.

Poco después, Bolton dijo en la Casa Blanca que el presidente Donald Trump había decidido retirarse de un protocolo opcional de resolución de disputas de la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas. Según Bolton, los líderes palestinos estaban usando el protocolo para presentar otro caso politizado contra Estados Unidos.

“Estados Unidos no se quedará de brazos cruzados cuando se presentan reclamos politizados sin fundamento contra nosotros”, dijo Bolton.

Hace menos de un mes, la Casa Blanca emitió una severa condena a la Corte Penal Internacional (CPI), declarando ilegítimo al cuerpo supranacional. Washington amenazó con tomar represalias si el personal y los encargados de la CPI intentaban procesar a ciudadanos de Estados Unidos o sus aliados. Bolton dijo a los reporteros que las acciones duales del 3 de octubre están relacionadas con el rechazo del Gobierno a la CPI.

El expresidente Ronald Reagan respondió de manera similar ante el uso politizado de Nicaragua de la Corte Internacional de Justicia en la década de 1980, ordenó el retiro de una disposición de la CIJ y abandonó un tratado con Nicaragua. El expresidente George W. Bush también se retiró de una disposición de la Convención de Viena en 2005 en respuesta a la “interferencia en nuestro sistema nacional de justicia penal” por parte de la Corte Internacional de Justicia, dijo Bolton.

“Esto tiene menos que ver con Irán y los palestinos que la continua y consistente política de Estados Unidos de rechazar la jurisdicción de la Corte Internacional de Justicia, la cual creemos está politizada y es ineficaz. Obviamente, se relaciona en parte con nuestros puntos de vista sobre la Corte Penal Internacional y la naturaleza de los pretendidos tribunales internacionales para poder obligar a Estados Unidos”.

Pompeo anunció la retirada del tratado de amistad con Irán pocas horas después de que la Corte Internacional de Justicia dictaminara que las sanciones de Washington violan el tratado de 1955. El tribunal, que no tiene jurisdicción sobre Estados Unidos, ordenó a la administración de Trump garantizar que las sanciones contra Irán, que se intensificarán el 4 de noviembre, no afecten la ayuda humanitaria ni la seguridad de la aviación civil.

El Ministerio de Relaciones Exteriores de Irán dijo que las decisiones de la Corte “demostraron una vez más que la República Islámica tiene razón y que las sanciones de Estados Unidos contra las personas y los ciudadanos de nuestro país son ilegales y crueles”.

Pompeo calificó el caso de Teherán ante el tribunal como “sin mérito” y acusó a los líderes del régimen islámico de abusar de la Corte Internacional de Justicia con fines políticos. Trump retiró a Estados Unidos del acuerdo multinacional con Irán a principios de este año e impuso sanciones punitivas en un intento por forzar al régimen a renunciar a sus programas de misiles nucleares y balísticos.

Pompeo dijo a los reporteros que Estados Unidos debería haber renunciado al tratado de amistad hace mucho tiempo, considerando que Irán había violado sus términos con frecuencia.

“Esta es una decisión que, honestamente, está atrasada 39 años”, dijo Pompeo. “Dada la historia de terrorismo, las actividades de misiles balísticos y otros comportamientos malignos de Irán, las afirmaciones de Irán en virtud del tratado son absurdas”.

Pompeo también culpó a Irán por la reciente escalada de amenazas a los sitios diplomáticos de Estados Unidos en Irak, explicando los asaltos como una respuesta a los esfuerzos de Washington por restringir el comportamiento del régimen islámico.

“Nuestra inteligencia en este sentido es sólida. Podemos ver la mano del Ayatolá y sus secuaces apoyando estos ataques contra Estados Unidos”, dijo Pompeo.

“Espero que los líderes de Irán lleguen a reconocer que la única forma de asegurar un futuro brillante para su país es terminar con su campaña de terror y destrucción en todo el mundo”.

El Secretario de Estado ordenó la reubicación del personal de la embajada de Basora, Irak, el 28 de septiembre. Señaló que Estados Unidos continuará suministrando agua potable a los 750.000 residentes de Basora. El Departamento de Estado está trabajando estrechamente con el Tesoro para garantizar que las transacciones humanitarias y la ayuda “puedan y vayan a continuar” a pesar de las sanciones.

El expresidente Dwight Eisenhower firmó el Tratado de Amistad con Irán en 1955, mucho antes de la revolución islámica de 1979, que convirtió a los dos países en archienemigos. El tratado consta de 23 artículos que establecen la paz entre las dos naciones y términos amistosos para los viajes, el comercio y las relaciones consulares.

El Departamento de Estado sostiene que Irán está llevando a cabo un programa de misiles balísticos, financiando el terrorismo en todo el mundo, realizando actividades financieras ilícitas, amenazando la seguridad marítima, realizando ataques cibernéticos, violando los derechos humanos y explotando el medio ambiente.

A través de La Gran Época.

La Casa Blanca rechaza la extralimitación de las cortes internacionales
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Temas: Categorías: América EE.UU


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