El atacante con una bomba que dejó 21 muertos en la Escuela de Policía General Santander fue identificado como un experto en explosivos miembro del ELN, anunciaron las autoridades colombianas el viernes.

Durante la noche, el número de muertos por el ataque ascendió a 21, más del doble frente a los diez reportados el jueves, lo que lo convirtió en el atentado más mortífero en Colombia en más de una década.

Después del atentado se generaron cuestionamientos graves acerca de las amenazas a la seguridad que persisten tras el acuerdo de paz con las FARC.

Guillermo Botero, el ministro de Defensa de Colombia afirmó en una conferencia de prensa que el autor del ataque del jueves, José Aldemar Rojas, era miembro del Ejército de Liberación Nacional (ELN) y se valía del seudónimo Mocho Kiko.

Con la ayuda de cámaras de seguridad, las autoridades identificaron rápidamente a Rojas como un hombre de 56 años sin antecedentes penales, quien falleció en el atentado.

Brutal atentado terrorista contra una academia de policía en Bogotá.
Brutal atentado terrorista contra una academia de policía en Bogotá.

Informes de inteligencia y testimonios en casos judiciales señalan que Rojas había perdido un brazo cuando manipulaba explosivos durante su larga carrera en la célula rebelde del ELN cerca de la frontera con Venezuela, informó el fiscal general Néstor Martínez.

El ataque, resultó especialmente perturbador porque el objetivo, la escuela General Santander en el sur de Bogotá, es una de las instalaciones más protegidas de la capital.

Iván Duque, el presidente de Colombia, quien estuvo presente en la academia tras la tragedia, tuvo precaución de no culpar a grupo armado alguno, sin embargo, condenó lo que calificó de un acto terrorista “infame” que recordó algunos de los capítulos más sangrientos del pasado reciente del país.

“Hoy los terroristas buscan intimidarnos como sociedad y amedrentar al Estado colombiano”, afirmó el Presidente en un discurso televisado. “Colombia les demostrará que esta es una Nación fuerte, unida y que no se quiebra ante la demencia de estas agresiones”.

Una cadete ecuatoriana de primera clase se encontraba entre los fallecidos y entre los heridos hay dos estudiantes visitantes de Panamá.

En esta imagen provista por personal militar el jueves 17 de enero de 2019 en Bogotá, Colombia, se ven restos en llamas tras un atentado con bomba en una academia de policía. (AP Foto)
En esta imagen provista por personal militar el jueves 17 de enero de 2019 en Bogotá, Colombia, se ven restos en llamas tras un atentado con bomba en una academia de policía. (AP Foto)

El fiscal Martínez afirmó que el atacante manejó una camioneta Nissan modelo 1993, cargada con 80 kilogramos (175 libras) del explosivo pentolita, a través de un puesto de seguridad hacia el frondoso campus de la escuela, donde acababa de terminar la ceremonia de inicio del año.

La escena después del ataque grabada en videos con teléfonos celulares mostraba a policías en pánico acarreando a sus colegas heridos en camillas a lo largo de una calle llena de escombros y cadáveres despedazados frente al armazón de acero que quedó del vehículo usado para el ataque y que aún estaba ardiendo.

Es poca la información que se tiene acerca de Rojas. Los registros muestran que compró el auto el año pasado y que lo hizo revisar hace seis meses en el estado oriental de Arauca, en la frontera con Venezuela.

La misma zona volátil es un bastión del Ejército de Liberación Nacional (ELN), el último grupo rebelde que queda en el país tras el acuerdo de 2016 entre el gobierno y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, por el que unos 7.000 rebeldes depusieron las armas.

Los investigadores están analizando cuáles podrían ser los vínculos que tenía Rojas con el grupo rebelde después de que se divulgaran informes -hasta ahora no confirmados- de que él fue durante mucho tiempo un experto en explosivos para una célula del ELN que se valía del seudónimo Mocho Kiko.

El ELN ha estado intensificando sus ataques contra objetivos policiales e infraestructura petrolera en medio de un conflicto con el gobierno conservador de Duque por el estancamiento de las conversaciones de paz. Hace un año, el grupo reivindicó el atentado con bomba contra una comisaría de policía en la ciudad costera de Barranquilla, que dejó cinco policías muertos.

El presidente de la República de Colombia ⁦Ivan Duque dijo a los terroristas:⁩ “Les notifico que les espera el repudio social, el rechazo de todos los colombinos y de la comunidad internacional".
El presidente de la República de Colombia ⁦Iván Duque dijo a los terroristas:⁩ “Les notifico que les espera el repudio social, el rechazo de todos los colombianos y de la comunidad internacional”.

Pero hasta el presente, el grupo inspirado por Cuba, que se cree cuenta con unos 1.500 combatientes, nunca ha tenido la capacidad ni ha demostrado interés por realizar un acto de violencia tan espectacular. El ataque del jueves fue el más sangriento desde 2003, cuando la explosión de un coche bomba en el club bogotano de alta sociedad El Nogal dejó 36 muertos, un atentado que endureció la actitud de los colombianos hacia las FARC.

El presidente Duque exigió al grupo armado ELN el cese de todos los ataques y secuestros como condición para retomar los diálogos y ha condenado a Venezuela y Cuba por supuestamente proporcionar un refugio a los líderes rebeldes mientras sus fuerzas continúan sembrando la violencia en Colombia.

Durante décadas, los residentes de Bogotá vivieron con el temor de verse atrapados en un ataque con bombas de los rebeldes izquierdistas o del cártel de drogas de Medellín de Pablo Escobar.

Sin embargo, a medida que el conflicto colombiano se ha ido calmando, los ataques terroristas han caído a niveles históricamente bajos y los residentes a su vez han bajado la guardia, algo que amplificó el impacto del atentado del jueves.

“Este es el máximo impacto que cualquier acto terrorista puede tener”, dijo el director del Centro de Recursos para el Análisis de Conflictos, Jorge Restrepo.

Restrepo señaló que espera que el atentado sea un momento decisivo para Duque, quien fue elegido el año pasado con una agenda de ley y orden muy crítica con el establecimiento de la paz de su predecesor, pero luego de tomar el cargo su postura ha sido más moderada.

Familiares de las víctimas de un atentado con bomba lloran frente a la entrada de la academia de policía General Santander, donde tuvo lugar el ataque en Bogotá, Colombia, el jueves 17 de enero de 2019. (AP Foto/John Wilson Vizcaíno)
Familiares de las víctimas de un atentado con bomba lloran frente a la entrada de la academia de policía General Santander, donde tuvo lugar el ataque en Bogotá, Colombia, el jueves 17 de enero de 2019. (AP Foto/John Wilson Vizcaíno)

Grandes muestras de solidaridad se presentaron en medio de la tragedia, de modo que decenas de vecinos hicieron filas en cuatro puntos de la ciudad para donar sangre para tratar a más de 70 heridos.

Lorena Mora, de 25 años, dijo que pasó dos horas de angustia buscando a su hermano, cadete de la escuela desde hace siete meses. Finalmente lo encontró en el hospital policial, donde se encontraba la mayoría de los agentes heridos. Dijo que estaba conmocionado, pero solo había sufrido un esguince en una rodilla.

“Cuando logré entrar a verlo”, dijo “la tranquilidad fue inmediata”.

Con información de AP

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Categorías: América Colombia


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