SANTIAGO DE CHILE (AP) — Mauricio Rojas, ministro de Cultura de Chile, renunció el lunes a su puesto en medio de una oleada de críticas tras revelarse que calificó de “montaje” el elogiado Museo de la Memoria y los Derechos Humanos del país.

La calificación aparece en el libro “Diálogo de Conversos”, que en 2016 publicó junto al hoy canciller Roberto Ampuero. Aunque en su cuenta de Twitter el ahora exministro escribió el fin de semana que esa idea “no refleja mi pensamiento actual”, el presidente Sebastián Piñera señaló el lunes que “pensando sólo en el mejor interés de nuestro país, en el bienestar de todos nuestros compatriotas y en la buena marcha de nuestro gobierno, he decidido aceptar su renuncia”.

El Museo de la Memoria y los Derechos Humanos expone gráficamente –con música, artículos personales y cartas, entre otros objetos– las cruentas torturas que los agentes de la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990) aplicaron a los opositores, asesinando a 3.095, de los cuales más de un millar aún son considerados detenidos-desaparecidos. Además, otras 37.000 personas fueron calificadas oficialmente como víctimas de torturas o de la prisión política.

El poeta chileno Raúl Zurita opinó que las palabras de Rojas “hieren lo más entrañable del pueblo de Chile, sus desaparecidos, a sus fusilados, a sus torturados, a sus exiliados”.

Antes de asumir el cargo en el Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio el jueves pasado, Rojas era Director de Contenidos y Estrategia de la Presidencia y es considerado cercano al presidente Piñera.

Rojas era un ultraizquierdista que luego se convirtió a la centroderecha. Tras el golpe militar de Pinochet partió al exilio a Suecia, donde con los años logró convertirse en diputado de un partido centroderechista.

El exministro no es el único integrante de la actual administración chilena en haber modificado su ideología política. Tras el golpe del 73’, el actual canciller dejó el país y se fue a la República Democrática Alemana como estudiante becado de periodismo y en 1974 se trasladó a Cuba, donde su pensamiento político empezó a cambiar. “Cuando en 1974 llegué a Cuba y vi el desastre económico y que de democracia tenía lo que yo tengo de marciano, me dije: ¡esto no lo quiero para mi país! Renuncié a las JJCC en 1976, en La Habana, donde las papas quemaban”, escribió Roberto Ampuero, que también modificó sus consignas hacia la centroderecha.

Renuncia ministro chileno tras criticar Museo de la Memoria
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Categorías: América Chile


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