Redacción BLes – En el año 79 d.C., el monte Vesubio, sito a 12 kilómetros (8 millas) de la actual Nápoles, ciudad al sur de Italia, entró en erupción de madrugada arrojando ceniza, roca y gas volcánico a 34 kilómetros (21 millas) de altura, y sepultando las comunidades que habitaban en un radio de 20 kilómetros (12 millas). 

Las altas temperaturas, de hasta 500º centígrados, que alcanzó la marea de lava que sepultó las ciudades de Herculano y Pompeya provocó que las víctimas del terrible suceso quedaran “congeladas en el tiempo” bajo el material volcánico.

Recientemente, un equipo de científicos comandados por Pierpaolo Petrone, del Hospital Universitario Federico II de Nápoles, examinaron los esqueletos que se han conservado a un nivel sin precedentes para determinar exactamente lo que causó sus muertes, informó NewsWeek.

En el estudio, publicado en la revista PLOS One, se detalla que de acuerdo al análisis de los restos óseos hallados, la avalancha de lava y gases a temperaturas extraordinariamente altas provocaron que la sangre y los tejidos blandos de los habitantes de Herculano hirvieran hasta evaporarse y sus cráneos explotaran.

Los descubrimientos, argumenta el escrito, “sugieren fuertemente un patrón generalizado de hemorragia inducida por el calor, aumento de la presión intracraneal y estallido, que probablemente sea la causa de la muerte instantánea de los habitantes de Herculano”.

Esqueletos encontrados en Herculano: un niño (A) y un adulto joven (B) desenterrados del depósito de cenizas. La erupción del Vesubio provocó que la sangre se vaporizara y los cráneos de los sepultados explotaran.

El examen de los esqueletos de las víctimas ha revelado “la preservación generalizada de residuos minerales rojos y negros atípicos incrustados en los huesos, que también impregnan las cenizas que llenan la cavidad intracraneal y el lecho de cenizas que envuelve a los esqueletos”, continúa diciendo.

Tras proceder al análisis de los extraños minerales los expertos concluyeron que detectaron “grandes cantidades” de hierro y óxidos de hierro, lo que demostró ser la evidencia de la degradación térmica de la sangre (hemoproteína), y sugiere con contundencia “la rápida evaporación de los fluidos corporales y los tejidos blandos de las personas en el momento de la muerte debido a la exposición a un calor extremo”. 

“Un hallazgo extraordinario se refiere a los cráneos llenos de cenizas, lo cual indica que después de la evaporación de los líquidos orgánicos el cerebro fue reemplazado por cenizas”, añadieron los investigadores. 

Sin embargo, los residentes en la vecina Pompeya sufrieron un destino “menos trágico”, debido a que el aumento de la distancia con respecto al volcán provocó un notable enfriamiento en el flujo de lava, haciéndolo descender desde los 500º centígrados a los 250-300º centígrados, explicó Petrone al NewsWeek.

Por supuesto, el calor “era suficiente para matar a la gente al instante, pero no lo suficientemente caliente para vaporizar la carne de sus cuerpos” ni provocar “la vaporización de los tejidos y fluidos corporales”.

Crónica de una catástrofe

En la primera fase de la erupción, se produjeron las primeras víctimas mortales en la localidad de Pompeya por el “derrumbe de los techos y suelos debido a la acumulación de piedra” arrojada por el volcán.

Efectos térmicos en los cráneos de las víctimas humanas.
A. Cráneo de un varón adulto de edad avanzada. B. Casquete afectado por una fractura “estrellada” que consiste en varias grietas que irradian desde un centro común, caracterizadas por márgenes exteriores carbonizados (varón adulto). C. Cráneo explotado que muestra una parte interna manchada de color oscuro (lado derecho, varón adulto); es evidente la carbonización de los márgenes fracturados (flechas blancas)/ Escala de barras 10 cm.

A continuación, en cuestión de horas, “la primera oleada piroclástica (corrientes rápidas de cenizas volcánicas y gases calientes)” dio sepultura a los habitantes de Herculano, Pompeya y Estabia (situadas respectivamente a unos 7, 10 y 16 kilómetros del respiradero) y los asentamientos cercanos, que no lograron escapar a tiempo.

Las subsiguientes oleadas enterraron las ciudades bajo un manto volcánico de hasta 20 metros de espesor.

Los sujetos sometidos a estudio pertenecían a un grupo de 79 de los 300 habitantes de Herculano que corrieron a refugiarse en 12 cámaras ubicadas frente al mar y a lo largo de la costa.

“Este tipo de estudios de campo y de laboratorio son de gran importancia no solo desde el punto de vista de la reconstrucción histórica y biológica de las poblaciones de la época romana, sino también porque proporcionan información fundamentalmente útil para la evaluación del riesgo volcánico en áreas densamente pobladas”, concluyó Petrone. 

El Vesubio es un respiradero volcánico activo situado en las inmediaciones de Nápoles, una de las ciudades metropolitanas que se encuentra en mayor riesgo del mundo, con una población de más de tres millones de habitantes, y que podría entrar en erupción en cualquier momento ya que, según el análisis del observatorio terrestre de la NASA, tiende a tener una erupción mayor (como la del 79 d.C.) al menos cada 2.000 años.

Estudio revela la causa real de las muertes en Pompeya y Herculano tras la erupción del Vesubio
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Categorías: Ciencia


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