Vivió hace dos millones de años en el sur de África y sus restos se catalogaron con el nombre SK-847. No se sabe mucho acerca de él, pero lo que se ha descubierto ahora es que sufrió una terrible infección dental que acabó con su vida.

Los profesores Ian Towle y Joel D. Irish, de la Universidad John Moores de Liverpool (Reino Unido), han analizado los restos de la mandíbula de este humano y han concluido que sufrió un absceso dental que le causó seguramente la muerte.

Los resultados de este estudio, publicado en BioRxiv, reflejan que tenía un pronunciado deterioro dental y un absceso bien definido “en la cara anterior del maxilar y asociados con los incisivos”, según Towle, que añade que “los abscesos resaltan que este individuo utilizó su dentición anterior extensivamente, hasta el punto de que las cámaras pulpares estaban expuestas en varios dientes”.

Sus noches, sin duda, fueron un infierno. Años enteros padeciendo un sufrimiento que solo podía ir a peor. Muchos de sus dientes, por ejemplo, estaban tan desgastados que los conductos reticulares internos quedaban expuestos.

La mandíbula superior del hominino SK-847 muestra signos de una infección que probablemente le llevó a la muerte - Ian Towle
La mandíbula superior del hominino SK-847 muestra signos de una infección que probablemente le llevó a la muerte – Ian Towle

Sobre sus incisivos superiores, además, había por lo menos un absceso dental: una masa de pus, consecuencia de una infección que crecía sin control dentro de la mandíbula.

Seguramente, la falta de higiene alimentaria pudo provocar la infección, en unos dientes, además, que estaban muy desgastados.

Towle cree que este antepasado sufrió un terrible dolor a causa del absceso. La infección, finalmente, debió de llegar a su riego sanguíneo, lo que consecuentemente provocó su muerte.

A través de 20 Minutos.

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Categorías: Ciencia


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