El Sr. Wang Yonghang, un abogado de derechos humanos, ha defendido a los practicantes de Falun Dafa desde que el Partido Comunista Chino (PCCh) comenzó a perseguir al grupo en 1999. Al igual que Gao Zhisheng, y muchos abogados que apoyan a los practicantes de Falun Dafa, ha sido duramente castigado por el régimen, con siete años de detención ilegal y brutales torturas.

El abogado Wang entendió que el público nunca sabría lo que él y muchos practicantes de Falun Dafa habían experimentado si no contaba sus historias. En su siguiente relato, expone cómo el régimen comunista ha violado la ley al perseguir a los practicantes de Falun Dafa.

Abogado galardonado

Soy Wang Yonghang, del condado de Ju’nan, provincia de Shandong. Estudié ingeniería mecánica en el Dalian Railway Institute (ahora Dalian Jiaotong University) de 1993 a 1997. Luego trabajé en la Dalian Locomotive Factory. Aprobé el Examen Nacional de Abogados en 1999 y me convertí en asesor legal de la fábrica. Dejé la fábrica en 2003 para ejercer la abogacía.

El abogado Wang Yonghang.

El abogado Wang Yonghang

Aunque era un abogado relativamente desconocido que estaba luchando por llegar a fin de mes, hacía todo lo posible para trabajar de forma gratuita para las personas que sufren injusticias. No cobré honorarios por mis diez casos de compensación por muerte injusta, excepto en dos de ellos, a quienes solo cobré una tarifa nominal porque tardaron mucho en cerrarse.

Para atraer a más clientes establecí un puesto de consulta legal gratuito en la Librería de la ciudad de Dalian un fin de semana de 2005. Fui reconocido como uno de los 18 mejores proveedores de servicios legales de Dalian en 2006.

Le niegan la oportunidad de representar a un practicante de Falun Dafa

El Sr. Wang Chunyan, un practicante de Falun Dafa de Dalian, fue juzgado en la primavera de 2008. Como su abogado, entré a la sala del tribunal con todos mis documentos legales. En ese tiempo era raro ver a un abogado defendiendo a un practicante de Falun Dafa. La jueza me sacó de la sala del tribunal y dijo que me reportaría ante la oficina de justicia, que supervisa a los abogados, para que investigara mi participación en este caso. Unos días después escuché que la oficina de justicia había comenzado a investigarme.

¡Fue tan absurdo! El juez terminó quitándome el derecho de representar a un cliente y, lo que es más importante, le quitó a mi cliente el derecho a tener un abogado.

Me costó mucho aceptar un abuso tan atroz proveniente del sistema legal. Pero como pronto aprendí, cada vez que un problema se relaciona con Falun Dafa, nada está fuera del alcance del gobierno.

Mi esposa fue arrestada por pegar calcomanías

Mi esposa, que estudiaba en la Universidad de Fudan en Shanghái en ese tiempo, fue arrestada por la policía la mañana del 30 de abril de 2008 porque colocó unas calcomanías con las palabras “Falun Dafa es bueno”. La policía la detuvo por “usar organizaciones religiosas malvadas para socavar la aplicación de la ley”.

Fui a la comisaría de policía de Changsha Road en Shanghái, donde la detuvieron el 2 de mayo. Le expliqué a la policía que era ilegal que arrestaran a mi esposa porque sus acciones no constituían un delito.

“Deberías confiar en nosotros”, dijo bruscamente un oficial vestido de civil. “China es, ante todo, un país gobernado por la ley”.

“China no es un país gobernado por la ley. Un país gobernado por la ley al menos no tendría campos de trabajos forzados”, respondí.

Se levantó y comenzó a insultarme.

Quería contratar a un abogado local para visitar a mi esposa en el centro de detención. Fui a varios bufetes de abogados, pero a todos les preocupaba representar a los practicantes de Falun Dafa. No tuve más remedio que pedirles a mis parientes que enviaran los documentos a Shanghái para que pudiera visitarla como su abogado.

Me reuní con mi esposa como su abogado el 5 de mayo. Luego escribí una carta abierta al jefe de estado de China para pedirle que siguieran la ley, le dieran libertad a mi esposa y dejaran de perseguir a Falun Dafa. La carta fue publicada en La Gran Época, un medio de comunicación chino en el extranjero. Más tarde esta carta se convirtió en evidencia que fue utilizada en mi contra por el gobierno.

Mi esposa fue liberada el 14 de mayo, pero poco después me convertí en el blanco de represalias.

Fichado por publicar una carta en medios del extranjero

El mes en que liberaron a mi esposa, la oficina de justicia provincial de Liaoning me retiró la licencia de abogado. Escuché que el jefe de la oficina de justicia, Zhang Jiacheng, incluso llegó a Dalian desde Shenyang, la capital de Liaoning, para dirigir un grupo de trabajo que discutió cómo “salvarme” y eliminar el “impacto negativo” de mis escritos en la oficina de justicia de Liaoning.

Varios funcionarios de la asociación de abogados vinieron a verme.

“Abogado Wang, hemos leído tu artículo. Lo que dices es correcto. El gobierno no puede refutar los problemas que expusiste. Sin embargo, no dejes que Falun Dafa te use. No le tememos a los ancianos ni a las ancianas de Falun Dafa, pero nos importan las personas como tú que conocen la ley”, dijo uno de ellos.

Les dije que podía juzgar por mí mismo y que no sería utilizado.

Luego me dejaron saber sus demandas. En primer lugar, tenía que emitir una disculpa y hacer una declaración de que no publicaría artículos dirigidos a líderes del país en sitios web del extranjero. En segundo lugar, tendría que prometer que no publicaría más artículos en La Gran Época. A cambio me devolverían la licencia de abogado y la asociación de abogados me trataría favorablemente en el futuro.

Les dije que escribí la carta porque no tenía opción y que no admitiría ninguna culpa contra mi propia conciencia. Ahí terminó esa primera reunión.

La segunda reunión tuvo lugar en la oficina de Justicia de Dalian. El vicedirector me criticó por publicar artículos en medios de comunicación extranjeros que apuntaban al principal líder de China y mencionaban a Falun Dafa.

“No hay tal persecución en prisión que los practicantes de Falun Dafa han reclamado. Si no lo crees, puedo hacer arreglos para que visites la prisión municipal de Dalian”.

Les expliqué que no tuve más opción que hacer lo que hice. Luego cuestioné sus aseveraciones.

“Primero, mi esposa fue detenida por pegar algunas calcomanías. La policía no escuchó mi argumento legal y terminó la discusión diciendo que ‘fue decidido por altos funcionarios y no tenemos voz’. Segundo, escribí sobre un problema legal. Como funcionario de la oficina de justicia, debe centrarse en si vale la pena prestar atención al problema que planteé, no en dónde publiqué el artículo o a quién le escribí el artículo. En tercer lugar, conocen a muchos expertos legales. ¿Por qué no invita a diez expertos en derecho penal para que den su opinión sobre mi artículo? Si incluso solo uno dijese que no tiene fundamento legal, haré todo lo que me pida”.

El subdirector terminó nuestra conversación con una amenaza: “¿Y qué fue de Gao Zhisheng? ¿Y qué pasó con Li Dejun? ¿Acaso no son mejores [abogados] que tú? ¡Pero de todos modos los arrestamos!

Zhou Yongkang, quien estaba a cargo del programa para “mantener la estabilidad” del partido, aumentó la detención de practicantes de Falun Dafa en julio de 2008, antes del inicio de los Juegos Olímpicos.

Escribí y envié por correo electrónico una carta abierta a la corte suprema y a la procuraduría suprema para señalar lo absurdo de usar el Artículo 300 de la Ley Criminal para criminalizar a los practicantes de Falun Dafa. Ellos nunca respondieron.

Dos practicantes de Falun Dafa condenadas a prisión a pesar de mis esfuerzos para defender su inocencia

La ciudad de Dalian enjuició a los practicantes de Falun Dafa, las Sras. Gu Li y Qiu Shuping, en agosto de 2008. Llegué a la corte como representante no-abogado, ya que no tenía mi licencia de abogado. El practicante Sr. Yan Shoulin de Dalian se unió a mí para defenderlas.

El fiscal y el juez no pudieron refutar nuestros argumentos de que la práctica de Falun Dafa no constituye un delito. Algunos de los familiares de mis clientes cambiaron su actitud negativa hacia nosotros, y el esposo de una de las practicantes incluso se disculpó con nosotros por haber creído en la propaganda del gobierno.

Sin embargo, la practicante a la que defendí fue condenada a cuatro años de prisión, un año más que la practicante a quien no defendí. El tribunal se negó a darme el veredicto, incluso cuando acudí al juez para solicitarlo.

Detenido por representar a otro practicante

Un abogado de Beijing y yo defendimos al practicante Cong Rixu en junio de 2009.

Unos amigos y yo estábamos almorzando en la casa de un amigo el 4 de julio de 2009, cuando un grupo de personas irrumpió y dijo: “No se muevan. Somos del departamento de policía de Dalian”. Luego comenzaron a mirar alrededor.

Les pedí a los demás que continuáramos con nuestro almuerzo, ignorándolos. Un policía me señaló y dijo: “¡Llévatelo!”.

Dos personas se pararon detrás de mí y me ordenaron que me pusiera de pie, pero no me moví. Me arrastraron por los brazos a otra habitación, donde un grupo de agentes de policía estaba esperando. Empezaron a patearme y me pisotearon.

Un oficial de policía me llamó por mi nombre y comenzó a burlarse de mí. Me di cuenta de que habían ido específicamente por mí.

“Ya que viniste por mí, déjalos ir”, le pedí.

La respuesta que recibí fue más burlas y más patadas.

La policía arrestó a 13 personas ese día, incluido el Sr. Feng Gang, profesor de arte del Dalian Fisheries College. El Sr. Feng murió en circunstancias sospechosas el 14 de agosto de 2009. Su familia congeló su cuerpo para poder exigir una investigación sobre su muerte.

Lesiones por el arresto

Los oficiales me llevaron a una estación de policía local y me detuvieron en el segundo piso. Xiao Jian, un oficial vestido de civil, siguió llamando a las personas y respondiendo llamadas telefónicas con entusiasmo.

Cuando se calmó, le pregunté: “Deberías mostrar tu identificación cuando estás de servicio. ¿Cuál es tu nombre y departamento?”.

“No te lo diré”, respondió con desdén.

“Necesitas una razón para hacer un arresto. ¿Puedes decirme por qué me arrestaste?

“Tampoco te lo diré”.

“Entonces tampoco tengo que entenderme contigo”. Me levanté y corrí hacia las escaleras.

Cuando estaba a la mitad de las escaleras, vi que la puerta del primer piso estaba cerrada con llave.

Xiao Jian me persiguió y gritó pidiendo ayuda. Vinieron otros tres oficiales. Me arrastraron hasta el segundo piso y comenzaron a golpearme.

Cuando se cansaron, me arrastraron a la sala de conferencias. Caminé unos pocos pasos y luego, de repente, sentí que se me entumecía el tobillo derecho.

Me tiraron al suelo. Xiao me pateó en la cabeza un par de veces mientras me maldecía.

Mi tobillo derecho se hinchó y se puso púrpura, y el dolor era insoportable. Al anochecer me arrastraron al primer piso y me encerraron en una jaula de metal.

Cuando vieron que mi tobillo estaba lastimado, me llevaron al Hospital Central de Dalian para una radiografía. El doctor me preguntó qué me había pasado.

“No puedo decirte lo que pasó exactamente”, respondí. “Corrí unos pocos pasos, y luego me golpearon”.

“El primer reporte es muy importante. Debe explicar claramente [la causa de su lesión]”.

Pudo haber sido que me haya lastimado el tobillo al intentar huir o que la policía me haya lastimado mientras me golpeaban.

Pensé que lo primero era lo más probable, así que le pedí al médico que lo registrara como la razón de mi herida.

Esa noche la policía intentó dejarme en un centro de detención, pero el centro de detención se negó a aceptarme cuando vieron mi tobillo. Me llevaron al Hospital Central al día siguiente para enyesarme el pie. Esa tarde el centro de detención siguió negándose a aceptarme. Uno de los policías llamó a uno de sus superiores para obligar al centro de detención a aceptarme.

Los guardias del centro de detención le pidieron a varios reclusos que me vigilaran y no dejaran que me tocara el vendaje o el yeso. Un mes después tenía un dolor severo en el tobillo derecho. Cuando Xiao Jian vino a interrogarme, me quité el vendaje. El tobillo se había inflamado hasta el punto de que podíamos ver el hueso.

A partir de ese punto, el centro de detención dispuso que los oficiales de la estación de policía local me llevaran al hospital y recibir medicamentos para mi tobillo durante varios días.

Forzado a someterme a una cirugía

A mediados de agosto, un funcionario del centro de detención le dijo al Hospital Central que tomara una radiografía de mi tobillo. Los resultados eran malos. El oficial estaba enojado porque la estación de policía fue negligente al tratar mi tobillo. Llamó a su jefe y le informó la gravedad de mi lesión.

La estación de policía aceptó que me operan para tratar el problema.

Pero en cambio solicité que me liberaran, y no acepté la cirugía.

Un día, el director de ortopedia del Hospital Central vino a hablar conmigo: “En cuanto a tu cirugía, debes cooperar con nosotros si así lo deseas; y cooperarás, aunque no quieras. Este hospital es del partido comunista. Solo escuchamos al partido comunista. Si no cooperas, te anestesiaremos por completo para operarte”.

A las 8:30 a. m. del 25 de agosto de 2009 me pusieron en la mesa de operaciones. Después de esperar una hora, el director de ortopedia entró y dijo con enojo: “La policía nos pidió que realizáramos la cirugía esta mañana, pero no nos dará la autorización hasta el mediodía. Nuestro hospital tiene una regla según la cual, si no nos pagan primero, no podemos obtener todo el equipo que necesitamos. Tendremos que hacerla con lo que tenemos”.

Durante la cirugía, escuché al director decirle a su enfermera que no tenían el tipo correcto de clavo y que tendrían que usar uno distinto.

Al principio me anestesiaron de la cintura para abajo. Después de insertar el clavo, tomaron una radiografía para verificar el resultado. Les oí decir: “Los huesos están mal colocados”. Luego me pusieron más anestesia y perdí el conocimiento.

Ante la insistencia de mi familia, la prisión de Shenyang número uno me llevó a que me revisaran el pie en junio de 2010. Después de estudiar las gradiografías, un profesor del segundo hospital afiliado de la Universidad Médica de China me preguntó dónde me habían operado. Luego dijo: “Sus médicos de Dalian son demasiado hábiles”. Escuché el sarcasmo en su voz y le pregunté qué quería decir con eso. Miró al policía que estaba a su lado y no dijo nada.

Antecedentes

El Sr. Wang Yonghang, un practicante de Falun Dafa, era abogado del bufete de abogados Qianjun en la provincia de Liaoning. Aconsejó, representó y defendió a varios practicantes de Falun Dafa desde 2007.

El abogado Wang publicó siete artículos en el sitio web de La Gran Época (en chino), incluida una carta abierta dirigida a la más alta oficina judicial en China. En su carta abierta, titulada “Errores cometidos en la demanda pasada para que las correcciones se hagan rápidamente hoy”, señaló que las autoridades del PCCh manejan tanto el sistema legislativo como el judicial, sin controles ni restricciones, y que los utilizan para perseguir a los practicantes de Falun Dafa bajo la apariencia de legalidad.

Como resultado de sus cartas, y bajo la gran presión de las autoridades, el bufete de abogados donde trabajaba lo despidió. Su licencia de abogado fue confiscada y retenida por las autoridades.

Fue arrestado en julio de 2009 y sentenciado a siete años de prisión. Su caso se incluyó en el informe del Relator Especial de las Naciones Unidas de 2010 sobre la tortura y otros tratos o penas crueles, inhumanas o degradantes.

(Continuará)

Fuente: Minghui

El abogado Wang Yonghang: de espectador a víctima tras ser testigo de la persecución a Falun Gong (Parte I)
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Categorías: Cultura Historias de vida


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