Redacción BLes – Barbara Schafer, renombrada restauradora australiana nacida en Polonia, donde estudió la carrera de Bellas Artes durante siete años, abandonó el país comunista en compañía de su familia hace cerca de 40 años para establecerse en su nueva tierra, Australia. 

Desde aquel entonces ha trabajado incansablemente en el campo de la conservación y restauración de obras de arte en edificios históricos y monumentales, hasta que un desgraciado accidente quiso poner fin a su vida. Sin embargo, tal incidente le conduciría al mayor de los descubrimientos.

Antes de alcanzar su punto de inflexión, trabajaba en proyectos artísticos grandes y pequeños. Sus obras se pueden ver en muchos edificios históricos de Melbourne y sus alrededores, incluyendo la torre del ES&A Bank construida en el siglo XIX, la Biblioteca de la Casa del Parlamento y el Ayuntamiento de Bendigo, de 120 años de antigüedad, describió el medio Bendigo Magazine. 

Sus técnicas artísticas han ayudado a revivir la gloria de la humanidad. Su vida, plagada de éxitos, transcurría con normalidad hasta que el 11 de noviembre de 2013, mientras trabajaba en el techo de una iglesia, perdió el equilibrio y cayó de cabeza al vacío desde una altura de siete metros, dando a parar con sus huesos contra el suelo de hormigón. 

Bárbara Schafer relató su increíble historia en Bendigo Magazine.

“Lo último que oí fue el crujido de mi cráneo. Luego perdí el conocimiento”, recuerda Bárbara. Despertó horas más tarde, bañada en un charco de sangre. Se levantó a duras penas y consiguió llamar a una ambulancia. Los médicos la operaron de urgencia notificando a su familia que la paciente se encontraba en coma. La intervención duró toda la noche.

Despertando del coma

Según afirma, despertó del coma tras escuchar la voz de sus familiares y amigos. Se alegró de estar viva pese a que su situación era tan grave que su vida corría peligro. Ya que presentaba fracturas múltiples en su cráneo, mandíbula superior, manos y rodillas, los facultativos tuvieron que unir las partes dañadas con tornillos, placas y otros dispositivos.

Además, tanto su nariz como sus senos paranasales habían quedado completamente aplastados con la caída, escuchaba un ruido ensordecedor dentro de su cabeza y sus ojos fuera de control apuntaban distintas en direcciones. Los médicos también aseguraron sus piezas dentales con un complicado sistema de alambres, después de administrarle más de cien puntos de sutura en la cabeza y tratar de detener una fuga de fluido de su médula espinal.

Pero lo más aterrador para Bárbara, según indica, no era aquel dolor lacerante, sino la pérdida de memoria, que los médicos pronosticaron que no dejaría de aumentar. Los honestos especialistas no le dieron muchas esperanzas de vida. 

Conociendo una asombrosa disciplina ancestral

Dos meses después, uno de sus amigos le habló de Falun Dafa, una disciplina espiritual de la Escuela Buda que se practica en más de 100 países, y que ha devuelto la salud y la esperanza a millones de personas en todo el mundo.

Bárbara, que en aquel entonces disponía de todo el tiempo del mundo, comenzó a leer el libro principal de Falun Dafa: “Con visión restringida, lentamente empecé a leer Zhuan Falun. Me explicó muchas cosas que había experimentado y respondió a preguntas que había acumulado durante mi vida. No podía dejar de leer aquel libro.

“La tercera noche me quedé dormida después de leer hasta las 2:30 a.m. Me desperté con la sensación de que fuertes descargas eléctricas recorrían mis manos. Realmente fue un milagro. Esa fue la última vez que sentí dolor”.

Bárbara Schaffer se une a otros practicantes de Falun Dafa en un desfile, con el objetivo de difundir la disciplina espiritual y generar conciencia sobre la persecución en China.

“Durante los ejercicios, las toxinas de mi cabeza lesionada descendían por mi garganta. Mis terminaciones nerviosas comenzaron a activarse y conectarse. Sentí sensaciones cálidas y sanadoras”, continuó diciendo Bárbara.

“Ahora con una mente clara y pacífica, y un cuerpo sano, he vuelto a la vida, y ni siquiera he tenido un dolor de cabeza en casi once años. Mis anteriores problemas cardíacos así como otras dolencias también han desaparecido. Para sorpresa de mi dentista, todos mis dientes están firmemente enraizados de nuevo”.

El prestigioso trabajo de restauración de los murales y decoraciones del Ayuntamiento de Bendigo se prolongó durante dos años. Se requería una gran fuerza física y bastante determinación para restaurar el área del techo, sin embargo, Bárbara subía y descendía con gracia y facilidad de las plataformas elevadas.

Fenómeno social

La revista Bendigo publicó una entrevista especial con Bárbara, donde la artista compartió que toda su fuerza provenía de la ancestral disciplina china: “Si no hubiera practicado Falun Dafa, no habría podido completar este proyecto. He entendido que sólo asimilándome a las características del universo, de ‘Verdad-Benevolencia-Tolerancia’, nuestras vidas lograrán ser más significativas, satisfactorias y saludables”. 

“Apartando a un lado los malos pensamientos, tomo cada día como un regalo sin decantarme por tomar la vía fácil. Haciendo mis ejercicios todos los días, obtengo una energía inagotable. Trato de ser cada vez más compasiva y considerada con los demás en todo lo que hago”.

“Considerando que todo el mundo está sufriendo, miro el lado bueno de la gente. Es muy gratificante. Falun Dafa es sagrado para mí. Es un privilegio ser discípula de Dafa. Sólo a través de mis pensamientos rectos y acciones rectas puedo expresar mi gratitud al Maestro Li Hongzhi”, añadió la restauradora.

Bárbara genera conciencia sobre la persecución a pie de calle recolectando firmas para una petición internacional que exige que se ponga fin a la persecución que sufre Falun Dafa en China.

Sin embargo, Bárbara siempre muestra una especial preocupación por la cruel e injustificada represión que continúan sufriendo desde 1999 los practicantes de Falun Dafa a manos del régimen comunista, por mantenerse fieles a los principios universales de “Verdad-Benevolencia-Tolerancia”.

Generando conciencia sobre la persecución a Falun Dafa en China

Los practicantes de Falun Dafa son perseguidos y torturados hasta la muerte, a día de hoy, en China con el fin de hacerlos renunciar a su creencia. Bárbara, se ha convertido en una firme defensora de los derechos de estas víctimas sin voz en Australia, donde intenta generar conciencia sobre la persecución tanto a través de su arte como colaborando en eventos.

Un día de 2007 leyó en la revista Compassion de un practicante de Falun Dafa llamado Chen Aizhong, que la conmovió profundamente. Avivada por este sentimiento decidió crear su primera pintura al óleo. Hasta ese momento, Bárbara, había rehusado formar parte del desquiciado mundo del arte que prevalece en el mundo moderno.

“Leí que colgaron a Chen en una cruz y murió a la edad de 33 años, como Jesús, por negarse a renunciar a su creencia en Falun Dafa. Seis miembros de su familia también fueron brutalmente torturados hasta la muerte. Me decidí a contarle esta historia a todo el mundo, de una manera que tocase sus corazones”, declaró en el sitio web Minghui, especializado en información de Falun Dafa.

A partir de aquel primer cuadro, ha elaborado pinturas tradicionales para mostrar la belleza de Falun Dafa y denunciar el padecimiento silencioso que sufren los huérfanos de los practicantes de Falun Dafa en China y que, desde edades muy tempranas, son perseguidos hasta la muerte.

Artista australiana se recupera asombrosamente tras sufrir lesiones mortales
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Categorías: Cultura Historias de vida


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