Compartir

La medicina tradicional china creía que el hecho de contraer una enfermedad está relacionado al estado mental de la persona, el estilo de vida y otras cuestiones. Consideraba al cuerpo como un universo e incluso se dice que fue heredada de los dioses. 

Los médicos chinos antiguos, además de ser extremadamente sabios, virtuosos y cultos, tenían un alto nivel moral. 

Dong Feng fue un médico experto que practicó la medicina taoísta durante el período de la dinastía Jin (265-420 d.C.) en Lushan, China. Junto con Hua Tuo y Zhang Zhongjing, fue uno de los “Tres médicos de Jian’an”. 

Muchas leyendas rodean la vida y obra de este médico iluminado.

El bosque de albaricoques (damascos)

El fruto, comúnmente llamado damasco, albaricoque, albergero o chabacano, es un árbol frutal similar al durazno originario de China, Turquía, Irán, Armenia, Azerbaiyán y Siria.

Él no les cobraba la consulta a sus pacientes. En cambio, le pedía a los que eran curados de enfermedades graves que plantasen cinco árboles de albaricoque (damasco), y a los que curaba de dolencias leves que plantaran un árbol de albaricoque.

Después de unos años el lugar se convirtió en un gran bosque de albaricoques. Se decía que tenía siete mil árboles.

Él construyó un granero de arroz cuando los frutos maduraron. Y dejaba que la gente tomara los albaricoques siempre y cuando le dieran la misma cantidad de arroz.

Cuenta la historia que un hombre trató de tomar una mayor cantidad de albaricoques que el grano que le había ofrecido al sabio médico. Cinco tigres aparecieron cuando el hombre salió del bosque. Se asustó de los tigres y derramó varios de sus albaricoques. Por casualidad, los frutos que quedaban en el recipiente del hombre equivalían al grano que había pagado a Dong Feng, así que los tigres dejaron de perseguirlo.

Dong les daba arroz a las personas azotadas por la pobreza, o a aquellas con necesidad. Cada año donaba unos 80.000 kilos de arroz, y aun le quedaba mucho más.

Una leyenda dice que pasaron 50 años, pero nunca envejecía. Un día el cielo le concedió a Dong Feng el título honorífico de “Bixu Taiyi – Ser Verdadero”. Dejó el mundo de la gente común y levitó a plena luz del día. 

Su anécdota fue ampliamente difundida. Fue elogiado por la gente como un médico con gran sabiduría, noble virtud, y fue honrado como la “Flor china” de China. Las generaciones posteriores construyeron un santuario para ofrecerle su respeto en el bosque de albaricoques.

Fuente: El Viejo libro de las Ocho Virtudes, a través de Es.Minghui.org

Te puede interesar: 

Medicina tradicional china: La historia de los 4 médicos legendarios

El entendimiento de la medicina china sobre las enfermedades comunes en las mujeres

Cómo tratar el cáncer según la medicina tradicional china

Médico sabio: En vez de cobrar pedía a sus pacientes que plantaran un árbol
Califique esta publicación

Compartir
Categorías: Cultura Legado divino


Video Destacados

Ad will display in 09 seconds