En la antigüedad, la conexión entre la piedra del jade y un caballero se usó para disciplinar a los eruditos y oficiales.

Los antiguos chinos usaban metáforas para reflejar los estados emocionales o espirituales. Hay quienes se compararon con el jade, ya que sus cualidades se asemejan a la virtud de un caballero.

El jade es suave y resplandeciente, lo cual representa la benevolencia. Es filoso, pero no herirá a otros, lo cual representa rectitud. Cuando se cuelga en la pared como ornamento, representa los modales adecuados. Todo el jade es sólido y denso, lo que representa la sabiduría. Es colorido no obstante claro desde adentro hacia fuera, lo cual representa la honestidad.

El sabio Confucio dijo: “un caballero atesora la virtud igual que el jade”.

El confucianismo también se vio representado en el jade, por tener sus 5 cualidades: benevolencia, rectitud, buenos modales, sabiduría y honestidad.

El jade puede armonizar muchas cosas, del mismo modo que la virtud de un caballero puede ayudar a quienes lo rodean.

Desde la perspectiva de la cultura milenaria, la virtud y las creencias tradicionales pueden poner fin a un mundo caótico lleno de conflictos, al reencontrarnos con los valores, la belleza y la armonía.

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