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TOKIO (AP) — El arresto del ejecutivo Carlo Ghosn plantea dudas acerca del futuro de la alianza entre Nissan, Renault y Mitsubishi que él impulsó y que tuvo un gran éxito. Ese tipo de asociaciones tienden a diluirse con el tiempo, aunque resultan cada vez más importantes a medida que las empresas automotrices empiezan a producir vehículos eléctricos y a desarrollar la conectividad de la web y la inteligencia artificial aplicada a los autos.

Ghosn fue detenido el 19 de noviembre en Tokio bajo sospecha de que no declaró la totalidad de sus ingresos y de que cometió otras irregularidades. Las juntas directivas de Nissan y Mitsubishi decidieron por unanimidad despedirlo, mientras que Renault lo suspendió a la espera del resultado de las investigaciones.

Ahora que no está Ghosn, se especula que Nissan podría reconsiderar su alianza con Renault. La empresa francesa es dueña del 43% de las acciones de Nissan, mientras que los japoneses tienen el 15% de las de Renault. Los franceses rescataron a Nissan de lo que parecía una inminente quiebra en 1999, pero los japoneses generan hoy más ganancias que los franceses.

El presidente de Mitsubishi Motors Corp. Osamu Masuko deja la conferencia de prensa en las instalaciones de la automotriz en Tokio el lunes 26 de noviembre de 2018. (AP Foto/Koji Sasahara)
El presidente de Mitsubishi Motors Corp. Osamu Masuko deja la conferencia de prensa en las instalaciones de la automotriz en Tokio el lunes 26 de noviembre de 2018. (AP Foto/Koji Sasahara)

Esta no es la primera vez que una alianza de firmas automotrices del este y el oeste enfrentan problemas. A continuación un vistazo a otras alianzas similares y las razones por las que fueron desmanteladas:

Ford – Mazda

Ford ayudó a revivir Mazda tras sellar una alianza en 1979, con una participación del 25% en la empresa japonesa. La participación subió al 33,4% en 1996, lo que le dio el control de la compañía.

Ford envió ejecutivos y compartió tecnología y partes para ayudar a reducir costos en Mazda. Los estadounidenses, no obstante, tuvieron ellos mismos problemas financieros y necesidad de efectivo, por lo cual Mazda comenzó a readquirir sus acciones, comprando un 6,8% del paquete accionario hacia el 2008. Ford perdió el control de la compañía japonesa en el 2010 y en la actualidad no tiene participación alguna.

En sus tres décadas de relación con Mazda, Ford envió a Japón a ejecutivos como Henry Wallace, el primer extranjero que dirigió una empresa japonesa grande, y Mark Fields, quien posteriormente fue director ejecutivo de Ford. Los japoneses no ocultaron su júbilo cuando recuperaron el timón de la empresa en el 2003.

Mazda se alió recientemente con otra casa japonesa, Toyota, invirtiendo en una planta que fabricará vehículos de ambas marcas en Estados Unidos y compartiendo tecnología.

General Mortors -Toyota

Un emprendimiento conjunto con participación 50-50 entre Toyota y General Motors comenzó a producir vehículos en Fremont, California, en 1984 y fue considerado un pionero de la colaboración internacional.

Abundaron las historias de cómo los trabajadores estadounidenses aprendían los métodos de producción súper eficaces de Toyota.

Akio Toyoda, nieto del fundador de Toyota y quien hoy maneja la empresa, trabajó en esa iniciativa de 1998 al 2000 y lo mismo hicieron otros altos ejecutivos de la compañía japonesa. La idea era que esa experiencia los preparase para la globalización de la industria y para una fuerza laboral cada vez más diversa.

La iniciativa produjo el Pontiac Vibe y el Chevrolet Nova, pero fue suspendida en el 2010, cuando General Motors se declaró en quiebra y Toyota dejó el acuerdo sin efecto, trasladando la producción a otras plantas de América del Norte.

Daimler Chrysler – Mitsubishi Motors

La firma alemana Daimler Chrysler compró el 37% de las acciones de la japonesa Mitsubishi en el 2000, pero la alianza fue débil desde el comienzo. Mitsubishi venía de un año de escándalos relacionados con el encubrimiento de defectos en sus vehículos.

Rolf Eckrodt, enviado a Japón por Daimler Chrysler, renunció a la dirección de Mitsubishi en el 2004. La compañía japonesa recuperó gradualmente el control y Ghosn despejó el camino para que Nissan adquiriese una participación del 34% en el 2016, en medio de otro escándalo.

Daimler Chrysler nunca logró resolver los problemas derivados de la deuda y de las flojas ventas de Mitsubishi.

El arresto del ejecutivo Carlo Ghosn hace peligrar exitosa alianza entre Nissan, Renault y Mitsubishi
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Categorías: Finanzas


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