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PALU, Indonesia (AP) — Para algunos de los supervivientes del terremoto y el tsunami que azotaron la isla indonesia de Célebes la semana pasada, los recuerdos y el horror de experimentar un desastre de tal magnitud, que ha dejado más de 1.500 muertos, son difíciles de borrar y entender.

El fabricante de muebles Khairul Hassan relata que trabajaba en una tienda cerca de la playa cuando el suelo cobró vida y se sacudió violentamente. Corrió hacia una colina cercana y observó posteriormente cómo el nivel del mar se elevó como nunca, lanzando una marejada colosal. Ahora no lo puede olvidar.

Esta fotografía del miércoles 3 de octubre de 2018 muestra un automóvil que resultó dañado luego de que fue arrastrado por un tsunami en Palu, Indonesia. (AP Foto/Tatan Syuflana)

“Vi las olas venir y barrer con todo: construcciones, fábricas, almacenes y algunas personas que desaparecieron, mientras corrían de las olas, algunas de ellas mujeres y niños”, dijo el miércoles. “Además, los trabajadores del almacén quedaron atrapados bajo las mercancías, todos barridos por el mar. Es trágico. Es aterrador recordarlo”, agregó.

Cinco días más tarde, la ayuda llegaba lentamente a las zonas de la isla, en el centro de Indonesia. Las víctimas estaban cada vez más desesperadas tras haber quedado sin alimentos, agua, combustible y medicamentos. Los residentes de un vecindario afectado aplaudieron, vitorearon y se chocaban la mano de la emoción al ver un camión parado cargado con suministros.

“Estoy muy feliz”, dijo Heruwanto, de 63 años y que emplea un solo un nombre, mientras agarraba una caja de fideos instantáneos. “Realmente no he comido en tres días”.

Las autoridades elevaron el miércoles la cifra oficial de fallecidos a 1.571 personas. El vocero de la agencia de desastres, Sutopo Purwo Nugroho, explicó que 519 de los cuerpos fueron ya enterrados.

Maquinaria pesada entierra el martes 2 de octubre de 2018 a víctimas de un sismo de magnitud 7,5 y de un tsunami en Palu, Indonesia. (AP Foto/Rifki, Archivo)

La comida, el agua, el combustible y los medicamentes todavía no llegaron a las zonas más afectadas fuera de Palu, la principal ciudad sacudida por la catástrofe del pasado viernes. Muchas carreteras quedaron destrozadas por el violento temblor o bloqueadas por escombros. Las comunicaciones eran limitadas.

“Aquí nos sentimos como hijastros porque toda la ayuda está yendo a Palu”, dijo Mohamad Taufik, vecino de la localidad de Donggala de 38 años que dijo que cinco de sus familiares siguen desaparecidos. “Hay muchos niños pequeños que están hambrientos y enfermos, pero no hay leche ni medicamentos”.

Un hombre se sienta a la sombra de una lámina rodeado de escombros el miércoles 3 de octubre de 2018, luego de un sismo de magnitud 7,5 y de un tsunami en Palu, Indonesia. (AP Foto/Dita Alangkara)

La oficina de asuntos humanitarios de la ONU reportó que las “necesidades son vastas”, ya que la gente requiere de forma urgente albergue, agua potable, alimentos, combustible y atención médica de emergencia.

Por otra parte, un volcán entró en erupción el miércoles por la mañana en la provincia de Célebes Septentrional, a unos 940 kilómetros (585 millas) al noreste de la zona remecida por el movimiento telúrico, y arrojó una columna de ceniza que se elevaba a más de 6.000 metros (20.680 pies) de altura. Las autoridades advirtieron sobre la presencia de la nube en las inmediaciones del Soputan porque puede ser peligrosa para los motores de los aviones, pero no se ordenaron evacuaciones.

En esta fotografía del lunes 1 de octubre de 2018 se muestra un automóvil incrustado en una estructura luego de un sismo de magnitud 7,5 y de un tsunami en Palu, Indonesia. (AP Foto/Tatan Syuflana)

Kasbani, que emplea solo un nombre y dirige el Centro de Vulcanología y Mitigación de Peligros Geológicos, dijo al sitio de noticias Tempo que la actividad del volcán se había incrementado desde agosto y comenzó a despuntar el lunes. “Es posible que el sismo acelerase “la erupción”, agregó.

En la zona del terremoto, el agua es el principal problema porque la mayoría de la infraestructura de suministro resultó dañada, dijo el vocero adjunto de la ONU, Farhan Haq, a la prensa en la sede de la ONU en Nueva York. El gobierno está coordinando las labores de emergencia y las agencias de ayuda del organismo están ya sobre el terreno o de camino, apuntó.

Más de 25 países ofrecieron asistencia después de que el presidente de Indonesia, Joko Widodo “Jokowi” pidiera ayuda internacional. Sin embargo, poco ha llegado a la zona de desastre, y los residentes, cada vez más desesperados, tomaron alimentos y combustibles de tiendas dañadas y rogaron por ayuda.

Unos hombres buscan el miércoles 3 de octubre de 2018 entre los escombros de un almacén ubicado en una zona afectada por un sismo de magnitud 7,5 y un tsunami en Palu, Indonesia. (AP Foto/Dita Alangkara)

Widodo visitó la zona del desastre el miércoles e informó que, aunque quedaba trabajo por hacer, las condiciones estaban mejorando y los negocios estaban comenzando a abrir sus puertas, ayudando a la población a regresar a la normalidad. El dirigente explicó que su homólogo estadounidense, Donald Trump, lo llamó el martes en la noche para ofrecerle ayuda.

“Estamos yendo por fases. Hay muchas cosas en marcha relacionadas con la evacuación, y la ayuda y el combustible están llegado”, declaró apuntando que 30 personas seguían enterradas bajo los escombros en el hotel Roa Roa de Palu. “Cada provincia tiene casos diferentes, incluyendo la seguridad”.

Un barco yace el martes 2 de octubre de 2018 cerca de viviendas luego de que fue arrastrado a la costa durante el tsunami del viernes en un vecindario de Donggala, Indonesia. (AP Foto/Tatan Syuflana, Archivo)

Algunos residentes que se quedaron sin casa no esperaban la ayuda. decenas vagaban entre los restos de un complejo de departamentos arrasado en la costa de Palu buscando cualquier cosa que pudieran salvar para utilizar en la reconstrucción o revender. Se llevaron planchas de metal, madera, tuberías y otros materiales.

“Tenemos que hacer esto porque no hay ayuda del gobierno”, explicó Zaitun Rajamangili, de 41 años, quien dijo que su vivienda quedó destrozada pero su familia sobrevivió.

Esta fotografía del miércoles 3 de octubre de 2018 muestra a un niño que mira por la ventana de su casa, la cual quedó dañada tras un sismo de magnitud 7,5 y un tsunami en Palu, Indonesia. (AP Foto/Tatan Syuflana)
Un agente de policía carga con un perro rastreador de la unidad K9 durante la operación de búsqueda de víctimas del terremoto y tsunami en Palu, en la isla indonesia de Célebes, el 3 de octubre de 2018. (AP Foto/Tatan Syuflana)
Un hombre carga objetos recuperados de una bodega dañada por el tsunami del viernes en un barrio en Donggala, Indonesia, el martes 2 de octubre de 2018. (AP Foto/Tatan Syuflana)
Un hombre lleva piezas rescatadas de entre los escombros de un potente sismo y tsunami en Palu, Indonesia, el lunes 1 de octubre de 2018. (AP Foto/Rifki)
Unos hombres buscan entre pilas de comida el miércoles 3 de octubre de 2018 dentro de un almacén luego de un sismo de magnitud 7,5 y de un tsunami en Palu, Indonesia. (AP Foto/Dita Alangkara)
Equipos de rescate recuperan cuerpos el miércoles 3 de octubre de 2018 luego de un sismo de magnitud 7,5 y de un tsunami en Palu, Indonesia. (AP Foto/Tatan Syuflana)
Un hombre carga el miércoles 3 de octubre de 2018 un costal lleno de comida extraída de un almacén abandonado que resultó dañado luego de un sismo de magnitud 7,5 y un tsunami en Palu, Indonesia. (AP Foto/Dita Alangkara)
Un equipo de rescate indonesio carga el cuerpo de una víctima el miércoles 3 de octubre de 2018, luego de un sismo de magnitud 7,5 y un tsunami en Palu, Indonesia. (AP Foto/Tatan Syuflana)
Difícil borrar el horror vivido por Indonesia: elevan a más de 1.500 la cifra de muertos (Imágenes)
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Categorías: Mundo


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