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Redacción BLes – La semana pasada, la Corporación de la Ciencia y la Tecnología Aeroespacial del gigante asiático anunció que planeaba poner en órbita un satélite que reflejará la luz solar sobre las calles de la ciudad de Chengdu.

Si bien las autoridades aseguraron que no preveían efectos adversos ya que “la intensidad de su resplandor sería similar al del atardecer”, la comunidad científica ha alertado sobre los terribles efectos que podría ocasionar el aumento de la contaminación lumínica, describió Hiper Textual.

Lo que más preocupa es que la “luna artificial” del Chengdu Aerospace Science and Technology Microelectronics System Research Institute tiene fecha de lanzamiento, será en 2020.

La agencia aerospacial china prevé hacer efectivo el lanzamiento de la “luna artificial” en 2020.

No se trata de la primera vez que un país decide poner en órbita su propio astro. A finales del siglo pasado, la estación espacial rusa (MIR) puso en órbita una satélite especular en forma de esfera de cerca de veinte metros de diámetro con la intención de iluminar varias localizaciones.

La misión fracasó pese a que logró generar un resplandor momentáneo dos o tres veces superior a la luz de la luna, informó el Museo Smithsonian.

La luna china, al igual que su predecesora rusa, poseerá un revestimiento capaz de reflejar la luz del sol. 

La intensidad de la luz rebotada sobrepasará hasta en ocho veces la de la luna, alumbrando un área de entre 10 y 80 kilómetros de diámetro, comunicó el Diario del Pueblo de la administración china.

Las consecuencias de un atardecer perpetuo

En este sentido, científicos como Alejandro Sánchez, astrofísico en la Universidad de Exeter y líder del proyecto “Cities at Night” (que pretende crear un mapa de contaminación lumínica de la Tierra), comentaron algunos riesgos previsibles a la publicación divulgativa.

El atardecer perpetuo podría afectar negativamente a los humanos, modificando factores como los ciclos de sueño.

El primero de los contratiempos, según indica el astrofísico, le sobrevendría a los observatorios. Algunos se han visto al borde del cierre por emisiones lumínicas mucho menores, como las llamas de las estaciones petrolíferas cercanas cuyo resplandor era tan solo equivalente al de la luna, no ocho veces mayor.

“Con la información que tenemos se puede prever que el área iluminada cambiará radicalmente los ecosistemas presentes”, afirmó en segundo lugar Alejandro Sánchez advirtiendo de la gravedad del problema que afectaría al ciclo circadiano de humanos, animales y plantas.

La radiación lumínica permanente del satélite chino podría causar graves alteraciones en los ecosistemas.

El atardecer perpetuo podría ocasionar que las plantas realizaran la fotosíntesis por la noche, o poner en peligro la subsistencia de los animales que se valen de la oscuridad para alimentarse y descansar, por no hablar de que las especies crepusculares, como los mosquitos, estarían activas durante muchas más horas.

Sánchez concluye diciendo que posiblemente se haya proyectado por funcionalidad que la “luna artificial” china orbite a gran altura, lo que provocaría situaciones negativas al ser visible a muchos kilómetros de distancia, e incluso desde cualquier punto del hemisferio.

Las devastadoras consecuencias que puede acarrear la “luna artificial” china
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Categorías: Mundo


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