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WASHINGTON, EE. UU. – Después de reunirse con el presidente Donald Trump en Argentina el 1 de diciembre, el mandatario chino Xi Jinping dijo que pretende incluir al fentanilo como una sustancia controlada, “lo que significa que las personas que vendan fentanilo a Estados Unidos estarán sujetas a la pena máxima de China acorde a la ley”, según un comunicado de la Casa Blanca.

El fentanilo es un opioide sintético 50 veces más potente que la heroína y 100 veces más potente que la morfina, según los Centros de Control de Enfermedades (CDC) de EE. UU. Se usa legalmente en Estados Unidos para tratar el dolor intenso y para las personas que son inmunes a los analgésicos más débiles.

Su potencia lo ha hecho cada vez más popular entre las drogas callejeras, como la heroína, e incluso entre los productos farmacéuticos de venta libre como Percocet, a menudo con consecuencias mortales.

En 2016, el último año para el cual los CDC tienen datos definitivos, 19.413 personas murieron por sobredosis relacionadas a las drogas sintéticas. Esto es superior a las 9580 muertes de 2015, un aumento de más del 100 por ciento. CDC dice que el alza probablemente fue impulsada por el fentanilo fabricado ilícitamente.

Los expertos están de acuerdo en que la mayoría del fentanilo clandestino que llega a Estados Unidos se fabrica en China, razón por la cual algunos de sus nombres callejeros incluyen “Niña china” y “Blanca China”.

“Lo que [Xi] estará haciendo con el fentanilo podría cambiar las reglas del juego para Estados Unidos”, dijo Trump a los periodistas después de la reunión del 1 de diciembre.

China ya había tomado medidas para incluir como sustancias controladas algunas drogas relacionadas con el fentanilo, como el carfentanilo, y algunos de los químicos utilizados para fabricar el fentanilo, como el NPP y el 4-ANPP. Pero hasta ahora, se ha resistido a clasificar a todas las drogas relacionadas con el fentanilo como tales, hecho que los fabricantes de drogas chinos han utilizado para su ventaja.

Al modificar la estructura química de la droga, han creado falsificaciones que son conocidas como “análogos de fentanilo” en el mundo de las fuerzas del orden, las cuales tienen un efecto similar, pero técnicamente no son ilegales.

A medida que aparecen estos análogos, generalmente a petición de Estados Unidos u otros países receptores, China emprende un largo proceso para determinar si deben clasificarse como drogas listadas. Para cuando lo son, los fabricantes de drogas chinos han creado más análogos que Beijing debe revisar y etiquetar.

“China […] ha sido cada vez más cooperativa con Estados Unidos en esta área. Sus acciones son pasos en la dirección correcta, pero se puede hacer más”, dijo en septiembre Paul Knierim, subjefe de operaciones de la Oficina de Estados Unidos de Ejecución Global, a un subcomité de Asuntos Exteriores de la Cámara.

Cuando se le insistió con respecto a si había cooperación en los niveles más altos del gobierno, Knierim solo hizo hincapié en que la cooperación de sus homólogos en China era alentadora.

En agosto, Trump se quejó en un tweet sobre el envío de “fentanilo heroína sintética venenosa” a Estados Unidos a través del Servicio Postal de EE. UU.

En respuesta, Yu Haibin, un alto funcionario de la Comisión Nacional de Control de Estupefacientes de China, dijo que sus comentarios eran “irresponsables” y que Estados Unidos no tenía “ninguna prueba” de que la mayoría del fentanilo llegara de China.

Ese mismo mes, desde Estados Unidos se acusó por 43 delitos a dos ciudadanos chinos por operar una conspiración que fabricaba y enviaba análogos de fentanilo y otras 250 drogas a al menos 25 países y 37 estados.

Yu dijo al estatal Global Times que el dúo no estaba siendo procesado “de acuerdo con la ley y las pruebas chinas”. El Departamento de Justicia dijo en su anuncio de los cargos que habían evadido la ley china al fabricar análogos.

Un informe de la Comisión de Revisión Económica y de Seguridad de Estados Unidos y China, que fue creada por el Congreso para informar sobre las implicancias para la seguridad nacional del comercio entre Estados Unidos y China, dijo que parte del problema es que el entorno regulatorio de las drogas en China es muy débil.

“El ineficiente entorno regulador químico y farmacéutico de China se debe en parte a estructuras de incentivos desalineadas para los gobiernos locales, los cuales son alentados a priorizar el crecimiento económico y los objetivos de desarrollo por encima de todo”, escribió Sean O’Connor, analista de políticas de la comisión y autor del informe.

También señala la falta de voluntad política para acabar con una epidemia que hasta el momento no ha creado un problema en China.

En 2016, los negociadores estadounidenses pensaron que habían obtenido un acuerdo con los reguladores chinos, para evitar que se exportaran a Estados Unidos sustancias que de acuerdo a la ley estadounidense son ilegales.

“Una lectura china de la misma discusión, sin embargo, no incluyó el compromiso, y Beijing nunca implementó la política”, dice el informe.

Jeffrey Higgins, exagente especial de supervisión en la DEA, dijo a la comisión que sentía que China estaba “meramente queriendo crear la apariencia de estar cooperando con los funcionarios de EE. UU., pero no están aplicando ninguna reforma a sus industrias química y farmacéutica que pueda desacelerar el crecimiento económico del país”.

A través de La Gran Época.

Después de la reunión con Trump, Xi Jinping promete acabar con el fentanilo de fabricación china
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Categorías: Mundo


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