Redacción BLes – La cronobiología es la disciplina que nos permite conocer los ciclos biológicos que dirigen el funcionamiento de nuestro organismo y que no son iguales en cada persona. Un estudio que relaciona estas características con la genética asegura que nuestra tendencia a regirnos por un ciclo determinado es hereditaria. 

Estos ciclos son muy importantes, pues pueden influir en nuestro peso, la calidad de nuestro sueño o la mejor habilidad y concentración para realizar determinadas tareas.

La investigadora Marta Garaulet , catedrática de Fisiología de la Universidad de Murcia e investigadora del Brigham and Women’s Hospital, de la Universidad de Harvard, publicó recientemente un estudio donde analiza los diferentes ciclos posibles y cuál es la mejor hora para realizar las diferentes acciones de la vida en función de cada uno de ellos.

El gran descubrimiento de este estudio, según la Dra. Garaulet es que la diferencia entre los dos tipos de personas, las ‘alondras’ o personas matutinas y los ‘buhos’ o personas vespertinas, viene determinado genéticamente.

“Hemos confirmado, en un estudio con 2.126 personas en España, que esta tendencia a ser nocturno o diurno es genética”, afirma la Dra. Garaulet. “El que seamos nocturnos o diurnos depende, en un 65%, de nuestra genética”.

La Dra. Garaulet es catedrática de Fisiología de la Universidad de Murcia e investigadora del Brigham and Women’s Hospital, de la Universidad de Harvard

¿Por qué es tan importante saber nuestro cronotipo?

Los intentos previos para comprender la relación entre el cronotipo y las alteraciones metabólicas han sido limitados.

Se ha propuesto que el vínculo entre el cronotipo y los trastornos metabólicos está influenciado por los cambios en el estilo de vida y la contribución de la genética, sin embargo a esta conexión aún no se había explorado, hasta ahora. 

Según los investidores, hay una conexión entre el cronotipo nocturno y las complicaciones de salud y la genética podría estar implicada. 

Los resultados obtenidos a partir de estudios de gemelos clásicos han estimado que los factores genéticos son responsables del 46% al 70% de la varianza en la heredabilidad de los ritmos diarios.

En términos de comportamiento, el cronotipo nocturno está asociado con hábitos dietéticos poco saludables, una mayor ingesta calórica en las noches, menos variedad de frutas y verduras en la alimentación y una menor restricción.

Las personas con un cronotipo de tarde también desarrollan costumbres poco saludables como comer más tarde, alteraciones del sueño y poca actividad física.

Además, las personas con cronotipo nocturno son más propensas a sufrir una reducción crónica del sueño como resultado de acostarse más tarde por la noche y levantarse temprano debido a que los horarios de trabajo socialmente establecidos son diurnos.

Quienes trasnochan llevan peores hábitos de vida, aunque son modificables. Estos factores de estilo de vida se han relacionado independientemente con diversas complicaciones de salud. 

La buena noticia es que, según la Dra. Garaulet, ser una persona vespertina puede ser heredado, pero no necesariamente va a producirnos problemas de salud. 

Las personas nocturnas tienden a comer más, a tomar más alcohol y a realizar menos actividad física. Pero no es un riesgo genético, son hábitos que podemos cambiar

Limitar el estilo de vida sedentario, reducir las conductas alimentarias perjudiciales, con porciones más pequeñas y una selección de alimentos menos energéticos, pueden ser estrategias efectivas para revertir y prevenir enfermedades crónicas cardiometabólicas entre los cronotipos nocturnos.

La tendencia a dormir la siesta puede ser genética, revela un nuevo estudio
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Categorías: Salud


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