Liv Pontin, una mujer británica de 24 años estaba a punto de suicidarse cuando Ashley John la asustó, haciendo sonar la sirena del tren que conducía, para que se detuviera, y, efectivamente evitó que acabara con su vida; luego detuvo el tren, se disculpó con los pasajeros y se bajó a consolarla.

“Decidí que ese sería mi último día de vida” dijo la joven pero un extraño la salvó del suicidio
Liv Pontin, cambio su vida por completo.

“¡Esa noche él claramente me salvó la vida!”, dijo Liv, “Él salvó la vida de alguien. Se merece todo el crédito del mundo”, reiteró cuando se reencontraron 18 meses después del incidente del 24 de  marzo de 2018, cita la BBC, en artículo del 7 de febrero.

“Decidí que ese sería mi último día de vida”, pero un extraño me salvó del suicidio en la estación
Ashley John, detuvo el tren y se bajó a consolarla.

Se vieron por primera vez desde entonces, en la estación de Bedford, y se abrazaron largamente en la estación del tren y después compartieron un rato.

“Decidí que ese sería mi último día de vida”, pero un extraño me salvó del suicidio en la estación
Celebraron su reencuentro con un largo abrazo.

“Yo estaba en crisis esa noche, pero él fue quien le salvó la vida a alguien. Se merece todo el crédito del mundo, así que fue agradable recibir un abrazo de su parte” dijo ella emocionada, citada por Daily Mail.

La vida de Liv dio un giro desde entonces, ahora está ayudando a la policía con su trabajo de concientización sobre la salud mental y hablando sobre su propia experiencia suicida para apoyar a otros que luchan contra los mismos pensamientos.

Su caótica situación

Pero fueron sus problemas mentales los que la llevaron a la situación desesperada de poner una fecha para terminar con su vida, y el sentirse agotada e inútil.

“Pensaba que no tenía futuro. Si no podía trabajar, no sería de ninguna utilidad para nadie”, “Cuando llegas a casa y te das cuenta de que nada ha cambiado, eso termina ese último hilo de esperanza de que las cosas van a mejorar”.

Por eso escribió un par de notas, una para su padre ‘diciéndole lo maravilloso que es’, y la otra para el conductor del tren, por lo que la dejó en el bolsillo de su abrigo, rogándole que no se enojara con ella.

“Me quedé allí parada, esperando y mirando, como paralizada. Recuerdo que tenía mucho frío”.

Pero Ashley John  alcanzó a ver el rostro de Liv, que estaba en la plataforma preparándose para su acto final, y fue cuando pulsó la bocina rápidamente.

“Fue una cuestión de segundos, eso me hizo no dar el último paso (de la plataforma al carril)”, recordó Liv, y “No sé qué hacer ahora, porque me ha visto”, pensó en ese momento Liv.

Pontin también recuerda que John parecía muy tranquilo y demostraba estar realmente preocupado por ella, “Eso marca una enorme diferencia, cuando una persona pasa por una crisis, encontrar una alguien tan gentil y buena te da un poco de esperanza de nuevo. Esa noche, él salvó mi vida”.

El reencuentro fue confortante para los dos, y se declararon muy agradecidos de su encuentro fortuito y salvador.

José Ignacio Hermosa – BLes

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Categorías: Salud


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