El gabinete del presidente, Gabriel Boric, cae en solicitudes de perdón por faltas comunicacionales que comienzan a ser visibles y cuestionadas

Hablar está convirtiéndose para el gabinete del presidente izquierdista chileno, Gabriel Boric, en su propia guillotina. Cuatro de sus ministros -Hacienda, Interior, Secretaria General y Economía- tienen a la administración hundida en solicitudes constantes de perdón por expresiones que transgreden hasta la tolerancia de sus aliados.

Es un caos. También una tendencia que comienza a ser visible y cuestionada. Durante la discusión de la prórroga del Estado de Excepción en la Macrozona Sur -donde abundan los ataques mapuches-, la ministra del Interior, Izkia Siches, vociferó que “a algunos se les olvidó, se pegaron en la cabeza y olvidaron que los problemas no partieron el 11 de marzo, ni para la delincuencia, ni para la migración y mucho menos para La Araucanía”.

El mea culpa fue exprés. Los diputados del Congreso suspendieron la sesión. Alegaron ofensa institucional.  «Mi frase fue desafortunada. Tuvo una interpretación que no quise darle, quiero retractarme y pedirle las disculpas a todos”» dijo Siches al reconocer su falta de formalidad para dirigirse al pleno. No tuvo opción. El presidente del Congreso, Raúl Soto, la culpó de “una falta de respeto a la institucionalidad de la Cámara que amerita retirar los dichos”.

Ironía inflacionaria

“Las pymes compran insumos y en esa perspectiva la inflación los perjudica pero también venden productos y desde esa perspectiva parte de esos productos los pueden vender un poco más alto”. Con esa nefasta afirmación, Nicolás Grau, titular de la cartera económica, intentó asegurar que la variable incide de forma positiva en el mercado cuando no es así.

“Ministro, la inflación afecta y empobrece. Las pymes a diferencia de las grandes empresas no cedemos a descuentos por volumen nuestras materias primas son más caras nuestra utilidad baja y nuestras ventas representan el 30% del total estamos altamente endeudados” le refuto UnaPyme, organización que reúne a las medianas y pequeñas empresas

La Asociación de Emprendedores de Chile fue más allá. En un comunicado calificó como una “inexcusable desconexión con la realidad” las declaraciones del ministro y además insistieron en que el alto funcionario conduce a la ciudadanía a creer erradamente que la inflación es beneficiosa para las pequeñas y medianas empresas.

Unas flores informales

La compra de un ramo de rosas por 10 000 pesos -equivalentes a 12 dólares- a un vendedor informal por parte del ministro de Hacienda, Mario Marcel, quien lidera en este momento la discusión de la próxima reforma tributaria que enfrentará Chile desata críticas.

Ricardo Mewes, presidente de la Cámara Nacional de Comercio cuestionó la compra hecha por jefe de las arcas fiscales exhortándolo a hacerlo en comercios establecidos. “Hay florerías formales muy cerca del Ministerio de Hacienda. Habrían estado felices de venderle, darle factura, mantener su negocio y el empleo de sus colaboradores”.

Marcel quedó al descubierto por una fotografía de un camarógrafo que estaba en las adyacencias. Fue “decisión de ese minuto. No tuve oportunidad de preguntarle a la persona que vendía si era formal o informal” dijo.

Está dispuesto a “devolver las flores” porque asegura que paga sus impuestos en “todas las compras”. Es tarde. Marchitas y sin certeza de quién se lo vendió no podrá jamás.

Ínfulas de superioridad

Quien tampoco podrá desmarcarse de sus palabras por más perdón que implore es el ministro de la Secretaria General de la presidencia, Giorgio Jackson quien afirmó que “la escala de valores y principios en torno a la política -del gobierno- no solo dista del gobierno anterior, sino que creo que frente a una generación que nos antecedió».

La exministra de educación, lo atribuye en Twitter a «un patrón de comportamiento de las nuevas autoridades. Primero dicen lo que piensan sin ninguna conciencia de sus efectos, luego reciben la reacción adversa generalizada y entonces reconocen su error y se excusan».  Evidencia sobra.

En redes a Jackson le tocó aclarar con una extensa carta: “me expresé mal sobre algunas ideas políticas. Por ello, quiero ofrecer sinceras disculpas a quienes, justificadamente, se sintieron ofendidos”.

En su defensa, argumentó que pretendió explicar que su gobierno tiene distancias de la administración anterior y que los desafíos exigen más que antes, revisar críticamente lo obrado en el pasado. Para lograrlo, reconoció que “esto sólo es posible con la combinación de distintas experiencias trabajando conjuntamente”. ¿Quién será el próximo?

Gabriela Moreno – panampost.com