Tal como dicta el reglamento de la instancia, los miembros de la mesa directiva deberán ser renovados luego de seis meses. Elisa Loncón y Jaime Bassa dejan sus cargos marcados por la inacción y las excusas

La dupla de Elisa Loncón y Jaime Bassa dejará la presidencia y vicepresidencia de la Convención Constitucional chilena sin avances. La inacción, la asignación de mayores recursos para los constituyentes y las polémicas por insólitas excusas marcaron los primeros meses de una instancia dominada por la izquierda, encargada de redactar la nueva Carta Magna.

Loncón, la mujer mapuche que lideró la constituyente chilena hasta este lunes, estuvo a punto del colapso. Una encuesta de Data Influye revelaba en septiembre del año pasado que 53 % de la población percibía que el trabajo de la Convención Constitucional estaba “muy por debajo de sus expectativas”. La referencia principal era Loncón y su manejo ineficiente de la plenaria.

Con este prontuario Loncón dejó el cargo para que este martes 4 de enero sean escogidos los nuevos miembros de la mesa directiva a través de una elección interna. En una ceremonia por el fin de su mandato recibió una medalla al mérito de la Universidad de Santiago de Chile (Usach). Dijo que junto a Jaime Bassa hicieron un «trabajo bastante reconocido», pero las objeciones sobran entre los chilenos que comentaron la noticia en Twitter.

Sin méritos

La instancia chilena queda muy mal parada frente a otras constituyentes en la región. Colombia es el mejor ejemplo. En este país tomó solo dos semanas aprobar el reglamento interno, mientras que la redacción del nuevo texto constitucional tardó apenas cinco meses. La primera sesión se celebró el 5 de febrero. La planificación estuvo milimétricamente hecha para cumplir con los tiempos y para el 5 de julio el país ya tenía nueva Constitución.

En Chile es diferente. Elisa Loncón dijo en julio que las demoras se debían a que no había “un lugar donde comer” y los miembros del organismo habían “perdido peso” por no contar con un área para ello. Máximo Pavez, subsecretario de la instancia la desmintió con fotografías de los espacios acondicionados para tal fin.

A finales de septiembre, la Convención dominada por la izquierda solo confirmó su reglamento definitivo. Sin embargo, trajo consigo la censura camuflada de una supuesta justicia. Adicionalmente, se determinó que cualquier norma constitucional dependerá de la suma de 103 votos, equivalente a las dos terceras partes del quórum. Cuando no se logre esa mayoría se podrá recurrir a “plebiscitos populares dirimentes” a través de consultas intermedias.

La próxima discusión

Cuando la Convención dominada por la izquierda aprobó su reglamento interno, la constituyente de la coalición Vamos por Chile, Teresa Marinovic, advirtió sobre la consumación “del primer paso hacia la dictadura del pensamiento y de la libertad de expresión”. «Hoy violan nuestras garantías como constitucionales, mañana serán las de todos los chilenos», agregó.

Fue un paso peligroso que ahora contará con el espaldarazo del presidente electo Gabriel Boric. El propio Jaime Bassa lo dejó en claro recientemente al vociferar que Sebastián Piñera, «había estado más bien en contra» del proceso constituyente.

En la próxima sesión serán discutidos los artículos de la Carta Magna sancionada durante el mandato de Augusto Pinochet (1973-1990). Será un proceso largo, ya que podría prolongarse hasta un año, admitió Bassa.

Oriana Rivas – Panampost.com