El staff del organismo de crédito aprobó un paquete de financiamiento a dos años, a pesar de la desconfianza que provoca la figura de Gabriel Boric. El préstamo contó con el visto bueno del presidente Joe Biden.

El Directorio del Fondo Monetario Internacional (FMI) anunció un acuerdo con el Gobierno de Chile para la aprobación de Línea de Crédito Flexible (LCF) a dos años, por un monto equivalente a 13.954 millones de DEGs. En relación al tamaño de la economía y la población del país, el préstamo es de una proporción similar al que recibió Argentina en el año 2018.

La cifra del préstamo asciende a los US$ 18.500 millones convirtiendo los derechos especiales de giro (la moneda del FMI) en dólares. Esto representa hasta el 800% de la cuota de Chile como país miembro del Fondo Monetario.

La Línea de Crédito Flexible es un tipo de préstamo cuyos desembolsos pueden utilizarse casi sin ninguna restricción para atender necesidades en la balanza de pagos, ya sean estas reales o potenciales. Además, este programa tiene la particularidad de que el giro de sus desembolsos no depende de condiciones ex-post o “metas” como las que cumple Argentina.

Según explica el FMI, el préstamo aprobado tiene como objeto la fortificación financiera del fondo anticíclico del país, el cual se utiliza ante situaciones inesperadas como shocks externos (caídas en los precios de bienes exportables) o escenarios como el que provocó la pandemia.

“La LCF reforzará temporalmente los buffers precautorios para Chile y brindará un seguro importante frente a una amplia gama de riesgos, como los derivados de una posible desaceleración brusca de la economía mundial, choques de precios de las materias primas, las repercusiones de la guerra de Rusia en Ucrania, o un continuo endurecimiento de las condiciones financieras internacionales”, reza el comunicado del FMI.

El FMI explicó que Chile cumple con las condiciones técnicas necesarias como para poder solicitar un programa de estas características, entre ellas el superávit primario y el superávit financiero, y la reputación creíble para que estos equilibrios se mantengan a través del tiempo.

El Gobierno de Gabriel Boric prometió respetar la disciplina fiscal sobre las cuentas públicas, pero sus políticas extremistas, así como su vocación por reformar la Constitución y por ende las principales reglas de juego de la economía, despiertan dudas entre los inversores.

El paso decisivo para la aprobación del préstamo fue el amplio apoyo de la administración de Joe Biden al Gobierno de Boric, del mismo modo en que el expresidente Donald Trump había intercedido a favor de Argentina en 2018.

Fuente: La Derecha Diario