En su segundo viaje a Santiago desde que Gabriel Boric está en el poder, el dirigente de Podemos aseguró que “Chile es el gran laboratorio político para la izquierda”.

La pésima relación y percepción que el exvicepresidente segundo del gobierno español, Pablo Iglesias, mantiene de los medios de comunicación intenta importarla en Chile durante el gobierno de Gabriel Boric para promover en suelo austral otro frente de su absurda «batalla ideológica» contra la prensa.

Durante una exposición en un seminario de la Facultad de Comunicación e Imagen de la Universidad de Chile –la segunda visita de Iglesias desde que Boric llegó a La Moneda hace seis meses– el dirigente de Podemos aseguró que «los medios de comunicación, lejos de ser una suerte de actores neutrales, de mera transmisión de la información, son básicamente grandes aparatos ideológicos, grandes aparatos de valores que son capaces, no solo de organizar los temas de la discusión, sino de jerarquizar esos temas y convertirse en los actores políticos más importantes».

De esta manera Iglesias intenta victimizar a la izquierda. Considera que «tiene enormemente difícil lograr sus objetivos cuando está en el gobierno y si no se abre un debate sobre la necesidad de democratizar el poder mediático, es muy difícil hablar de democracia plena si no hay pluralidad de los medios de comunicación».

Su propuesta es la estatización, otorgándole al Estado un tercio de los medios de comunicación, otro tercio a los sindicatos, organizaciones de la sociedad civil y otro tercio a «los millonarios de siempre».

La administración de Gabriel Boric va en esa dirección. El mandatario pactó con las universidades de Chile, La Serena y La Frontera, una mesa de trabajo para elaborar un diagnóstico del sistema de medios actual que le permita consolidar sus políticas públicas para el sector.

Chile: «El gran laboratorio de la izquierda»

Pablo Iglesias cuela su fórmula en Chile para acabar con «la derecha mediática y sus perros en las redes» en persona y a través de sus espacios digitales, considerando que El Líbero le contabiliza al menos 100 publicaciones dedicadas al acontecer político del país en los últimos meses, el doble de las referencias a Argentina.

Hay un interés particular detrás. No lo esconde. Tampoco lo disimula. «Chile es el gran laboratorio político para la izquierda», admitió en su participación. Sin embargo, Fernando Wilson, doctor en historia y académico de la Universidad Adolfo Ibáñez, cree que con su visita después de la dura derrota del «Apruebo» en el plebiscito del 4 de septiembre se busca matizar el resultado adverso.

«Pablo Iglesias les cura las heridas. Con su libro Medios y Cloacas viene a echarle la culpa a las ‘fake news’ y a la ‘prensa dominada por los poderes fácticos de derecha’. Necesitan convertir otro fracaso más en un fracaso heroico», dijo el académico en El Líbero.

Su rol es vender «argumentos para alimentar discurso e imagen. Porque acá en Chile nadie tiene mayor idea de las dificultades que tiene Unidas Podemos en España». 

Un aval internacional al proyecto de Boric

Las ideas que Iglesias esparce en Chile son combustible para la política comunicacional de Boric, diseñada en su programa de gobierno, donde establece que el rol del Estado será garantizar el derecho a la información y la libertad de expresión para proteger a los medios de «todo intervencionismo y presiones indebidas».

La meta es crear un Nuevo Sistema de Medios Públicos (NSMP) «más robusto que el actual, que incluya televisión, radio y multiplataformas para proteger el patrimonio simbólico». De esa manera, el nuevo sistema constituirá un «espacio para el desarrollo de la ciudadanía y sus expresiones de diversidad, que fomente la paridad de género, la interculturalidad, y la circulación de conocimientos local, regional y nacional».

En este plan, los temas y las audiencias que manejará el nuevo sistema comunicacional ya están servidos: «niños, niñas y adolescentes, pueblos originarios y afrodescendientes en sus propias lenguas». Cada medio tendrá su propio directorio y serán descentralizados en su estructura de administración y producción de contenidos.

De esa forma, pinta su relación con los medios en el papel pero esa «mirada descentralizadora» significará al mismo tiempo «asegurar una distribución equitativa de frecuencias de radio y TV, y la descentralización de la distribución en prensa escrita, a través de una ley que resguarde la distribución independiente». Algo no muy distante de su promesa de «redistribución de la riqueza», vociferada en su primer discurso como presidente electo. En este caso llevado al ámbito comunicacional para, no solo manipular a las masas con la irrealizable promesa de la igualdad, sino además controlar la información que llega a la población.

Por Gabriela Morano – Panampost.com