El apoyo que recibió Gabriel Boric del Partido Comunista tiene un precio. A menos de 48 horas del triunfo, los comunistas pasan factura. Daniel Jadue recordó que “le duela a quien le duela, es el partido más grande de la coalición”, asomando que no dejarán de cobrar sus cuotas de poder

El Partido Comunista ya muestra sus garras afiladas a menos de 48 horas del triunfo del izquierdista Gabriel Boric en el balotaje de este domingo que lo convertirá el 11 de marzo en el nuevo presidente de Chile. La tolda de la hoz y el martillo parece querer dejar atrás la participación marginal que tuvo en el gobierno de Michelle Bachelet –en el que ocupó el Ministerio de Desarrollo Social y de la Mujer– para ir ahora por carteras con mayor poder de decisión para implementar el comunismo duro y puro: Hacienda, Economía y la Cancillería.

Boric promete que anunciará su tren ejecutivo antes de finalizar enero, pero el exprecandidato presidencial, Daniel Jadue, le recuerda desde ya, que “el Partido Comunista, le duela a quien le duela, es el partido más grande de la coalición y eso no lo puede desconocer nadie”.

Jadue abona el camino para cobrar las cuotas de poder de su organización política porque además considera que en Chile comienza la “verdadera transición” que permitirá “desmantelar al modelo neoliberal”.  No se lo van a perder, claro está.

Sin el perfil

Pero las flechas de Jadue no alcanzan a Boric, quien vocifera que necesita “gente transversal» en su tren. Y en ese perfil no encaja Jadue. Al alcalde de Recoleta lo quiere cerca, pero no tanto, a pesar de que le reitere que fueron “compañeros de fórmula”. Hasta ahora es así. Lo más probable es que los pactos previos con la centroizquierda lo hayan previsto de esta manera, considerando que Jadue es una figura controvertida que genera resistencia por su volatilidad política.

Cobra mayor fuerza que, en caso de Boric incluir dirigentes comunistas en el gabinete, apueste por los líderes más jóvenes, como las diputadas Camila Vallejo o Karol Cariola, quienes durante la campaña se revelaron en contra de la directiva del partido por apoyar el fraude electoral del sandinista Daniel Ortega en Nicaragua. Ambas lo reprocharon públicamente y marcaron distancia con las visiones más ortodoxas de la organización.

Además, son consideradas las escuderas de Boric. Sin embargo, Cariola está en duda porque aún es diputada y desde el comando no prescindirán de ningún parlamentario del Congreso.

Distinto es el panorama de Vallejo, quien no fue a la reelección y se perfila para ocupar el Ministerio de la Secretaría General de la Presidencia (SEGPRES), el vínculo de La Moneda con el Congreso, y que será vital para llegar a acuerdos con un Parlamento donde el nuevo Ejecutivo no tendrá mayoría en ninguna de las dos cámaras. Con ella arribó Boric a la sede de la Convención Constitucional para estrechar relaciones con Elisa Loncon, la mujer mapuche que preside el órgano que redactará la nueva Carta Magna.

El País lo proyecta como “la punta de lanza de un recambio generacional que debutará en marzo en La Moneda”. Al cuadro faltaría agregar a Izkia Siches, la jefa de campaña de Boric que empujó la segunda vuelta con el liderazgo que acumuló al frente del Colegio de Médicos. Ella fue una de las alternativas para el entorno de Michelle Bachelet, pero no prosperó en el camino electoral. Quizá repita la hazaña de Bachelet, quien llegó en 2000 como líder de la cartera de Salud en el gobierno de Ricardo Lagos, siendo una desconocida, y luego ocupó dos veces a la presidencia. Es pronto para saberlo, pero su nombre resalta en la lista de cargos a repartir.

Cuotas para repartir

Gabriel Boric ganó con el respaldo de Revolución Democrática (RD), Convergencia Social (CS), Comunes y el Partido Regionalista Verde Social (FRVS). Estas organizaciones políticas formaron la coalición de Apruebo Dignidad para los comicios y ahora esperan, al igual que el Partido Comunista (PC), su parcela dentro del Ejecutivo.

En esa negociación de espacios están los reflectores del PC. “Queremos actuar en un plano de igualdad con otras fuerzas. Si participamos en el gabinete lo queremos hacer igual que todos, no queremos tener privilegios, pero tampoco ser desmedrados porque tenemos los mismos derechos y queremos tener las mismas oportunidades”, confiesa el presidente del Partido Comunista, Guillermo Teillier en El Siglo.

“No hemos discutido lo que queremos en el gabinete. Lo que nos interesa es estar en condiciones de cumplir en los lugares donde mejor podamos contribuir al cumplimiento del programa y las demandas de la ciudadanía”, agrega.

Es una postura que evoca a las trifulcas que protagonizan el presidente izquierdista de Perú, Pedro Castillo, y el partido Perú Libre. Allá ya hablan de “traición” con menos de cinco meses en el poder por no asignar a la organización que lo llevó al palacio de gobierno los cupos que esta esperaba. En este escenario surgen ahora dos preguntas válidas: ¿Pondrá el Partido Comunista las condiciones en el gobierno de Gabriel Boric? o ¿será Daniel Jadue el Vladimir Cerrón chileno?

Gabriela Moreno – Panampost.com