En el laboratorio atribuido al grupo Urías Rondón habían tres toneladas de cocaína para ser entregadas a carteles de la droga mexicanos en Centroamérica.

Un cargamento de cocaína e insumos con valor de 9 millones de dólares le fue incautado a la disidencia de las FARC en Cumbitara, un municipio en el departamento de Nariño. El laboratorio intervenido alojaba más de tres toneladas de esta droga, según la Fiscalía colombiana.

El lugar pertenecía al grupo Urías Rondón, de acuerdo al reporte. Allí la droga «acababa de culminar el proceso de cristalización» para luego ser embalada y enviada a las costas del Pacífico. El método de salida serían lanchas rápidas con destino a carteles mexicanos ubicados en países de Centroamérica.
 
No es la primera vez que ocurren este tipo de hallazgos relacionados con el grupo, a finales de enero pasado fueron destruidos dos gigantescos laboratorios de cocaína que tenían destinos internacionales.
 
Ambos tenían capacidad de producir más de cinco toneladas mensuales del alcaloide y albergaban más de 2800 kilogramos de este narcótico, más 600 kilogramos de pasta base de coca. El golpe le costó a la organización entre cuatro y cinco millones de dólares.

Este nuevo hallazgo superó esa cifra, reiterando el narcotráfico que lleva adelante el grupo guerrillero y que tanto ha sido denunciado por la comunidad internacional.

Toneladas mensuales de cocaína

El hecho se suma a las polémicas que han rodeado al grupo paramilitar los últimos meses, como su relación con el presidente salvadoreño Nayib Bukele o los videos grabados en Venezuela amenazando con “toma del poder y de las armas”.

El frente forma parte de aquellas células que surgieron de las FARC y junto a otros, conforman el Bloque Oriental de las FARC-EP. Esta vez, las autoridades colombianas afirman que «no hubo capturados».

En el laboratorio de cocaína también hallaron 6135 galones de precursores líquidos, 1765 kilogramos de insumos químicos sólidos, motobombas, una planta eléctrica y otro tipo de maquinaria que permitía una producción «mensual de hasta cinco toneladas de cocaína».

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Las actividades criminales del grupo siguen amenazando a la región, mientras que fortalece nexos con regímenes como el de Nicolás Maduro, quien le estaría suministrando fusiles rusos, algo que Iván Márquez, se ha encargado de mostrar en sus apariciones.

Paralelamente, desde la presidencia de Colombia han anunciado que rociarán áreas de cultivos ilícitos glifosato para detener la financiación de los grupos a través de la droga. La medida será implementada «a más tardar en junio», según las palabras del presidente Iván Duque.

La organización ha profesado una supuesta paz como línea de acción que no se estaría llevando a cabo. Los jefes como Márquez y Jesús Santrich amenazan a Colombia y dirigen las disidencias desde Venezuela, escudados en  los supuestos acuerdos de paz. Mientras tanto, se siguen incautando toneladas de droga y reportando violencia y muerte alrededor de sus actividades.

Oriana Rivas – panampast.com