La defensa del barranquillero tiene hasta abril para armar sus argumentos en este punto clave, considerando que las autoridades de Cabo Verde ya lo desestimaron para autorizar su extradición hacia suelo estadounidense, después de una batalla legal de 16 meses.

¿Es Álex Saab un funcionario diplomático del régimen chavista? La respuesta a esta pregunta la emitirá la Onceava Corte Federal de Apelaciones en Atlanta, que debe pronunciarse frente a esta interrogante. Esto determinará si el colombiano acusado de lavado de dinero será enjuiciado. Sin embargo, ya sus abogados, se muestran confiados en desafiar a la justicia estadounidense y pretenden demostrar esta supuesta inmunidad diplomática, para echar por tierra un proceso legal, a todas luces, inminente.

En este caso, la defensa se aferraría a la supuesta credencial emitida por la Cancillería del régimen chavista, donde lo designa como Enviado Especial para la gestión de ayuda humanitaria, medicinas y gasolina, para urdir su argumento. Asimismo, pretende sumar una carta remitida al Ayatola Ali Jamenei, líder supremo de Irán, junto al nombramiento como Representante Permanente Alterno de Venezuela ante la Unión Africana. Estos recursos, en opinión del equipo legal del colombiano, lo salvarían de enfrentar un proceso legal en Estados Unidos. Algo que aún está por verse.

Según El Nuevo Herald, la defensa de Saab compuesta por Nancy Hollander y David Rivkin maneja que los fiscales a cargo del caso tienen «dificultades» para desmontar la veracidad de la documentación. El equipo legal del barranquillero se muestra seguro, a pesar de que su cliente actualmente se ha visto en el ‘ojo del huracán’, tras darse a conocer una serie de informes y listados que muestran conexiones entre Saab y la exsenadora colombiana Piedad Córdoba, quien a su vez habría sido el eje de conexión con el chavismo.

De hecho, el presidente de la Comisión de Fiscalización de la Asamblea Nacional de Ecuador, Fernando Villavicencio, publicó la lista de pasajeros del vuelo privado Bogotá-Quito que aterrizó en el aeropuerto de la capital ecuatoriana el 8 de julio de 2013. En ella están Piedad Córdoba, su hijo Camilo Andrés Castro Córdoba y Álex Saab.

Los tres se registraron con sus pasaportes colombianos en una visita que coincidió con el anuncio de una investigación por parte de la Fiscalía ecuatoriana para indagar el lavado de dinero a través del Sistema Unitario de Compensación Regional de Pagos (Sucre), sistema que generó un perjuicio de 2000 millones de dólares con la empresa Fondo Global de Construcciones, propiedad de Saab y su socio Álvaro Pulido.

La defensa del colombiano ignora estas cuestiones. Omite también que de acuerdo con Villavicencio, en lo que respecta a Colombia se registraron una serie de irregularidades que involucran a Saab, como por ejemplo “un acuerdo binacional entre el fallecido presidente Hugo Chávez y el expresidente Juan Manuel Santos que amparó o cobijó la posibilidad de que la empresa Fondo Global de Construcción, liderada en Colombia por Álex Saab y Álvaro Pulido, se quedara con el contrato para construir las viviendas en Venezuela, lo que fue el inicio del entramado de corrupción”.

En lugar de ello, el equipo legal de Saab asegura que algunas actuaciones de los fiscales evidencian falta de confianza sobre el argumento de que el barranquillero no disfruta de inmunidad. En concreto, Rivkin indica que este razonamiento «no está entre los más fuertes”.

La defensa del barranquillero tiene hasta abril para armar sus argumentos en este punto clave, considerando que las autoridades de Cabo Verde ya lo desestimaron para autorizar su extradición hacia suelo estadounidense, después de una batalla legal de 16 meses. Si la justicia estadounidense coincide con las autoridades caboverdianas se generaría un precedente para esta diplomacia, que es la que tiene más enviados especiales que todo el mundo.

La legitimidad en medio

El argumento contra la inmunidad de Saab está en sintonía con la decisión de Washington de desconocer a Maduro en apoyo al interinato del opositor Juan Guaidó. Con esa política, significa que cualquier acción de Maduro carece de validez. Sin embargo, la defensa de Saab asevera que Estados Unidos mantiene una posición “ecléctica” sobre el régimen chavista. En otras palabras, indica que reconocen a algunos funcionarios de Maduro cuando les conviene y desconocen a otros, en medio de su batalla diplomática contra Miraflores

De esa forma lo rebaten los abogados e incluso niegan que este conflicto tenga relevancia en el caso porque según las leyes internacionales, la inmunidad durante el tránsito del funcionario diplomático es concedida alrededor del mundo si el país anfitrión —Irán, en el caso de Saab— acepta sus credenciales, como efectivamente sucedió.

Hasta el momento la parte acusadora no está presentando el argumento de la ilegitimidad de Maduro para respaldar el caso que están tratando de presentar. “Lo único que han estado haciendo es tratando de comprar tiempo para que coopere y eso no va a suceder”.

Una audiencia clave

Saab tiene una audiencia en la corte de Miami en febrero. Sin embargo, el caso allí realmente no comenzará. Primero será necesaria la resolución sobre su presunta inmunidad y si esa resolución es favorable a Saab, el juicio quedaría sin efecto.

La Fiscalía de Estados Unidos de Miami acusa a Saab y a  su socio Álvaro Pulido de estar al frente de una red de corrupción y lavado de dinero que les permitió extraer 350 millones de dólares de las arcas del Estado venezolano y transferirlos al exterior. De ser declarados culpables, podrían enfrentar hasta 20 años de prisión.

Gabriela Moreno – Panampost.com

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