Redacción BLesAltos oficiales militares declararon el martes 28 de septiembre ante el Comité de Servicios Armados del Senado sobre la polémica retirada de Estados Unidos de Afganistán. Durante el interrogatorio aseguraron haber advertido al presidente Joe Biden sobre la necesidad de mantener al menos a 2500 soldados a fin de garantizar la estabilidad en la región. 

Entre los oficiales que comparecieron en el Senado se encontraban el general Mark Milley y el jefe del Comando Central de Estados Unidos, general Kenneth McKenzie. Ambos afirmaron sin dudar que advirtieron a la administración Biden sobre la necesidad de no retirar el total de tropas.

“Recomendé que mantengamos 2.500 soldados en Afganistán”, dijo el general McKenzie a los miembros del panel del Senado en Washington, según reportó Fox News.

McKenzie planteó que era evidente que una retirada total “conduciría al colapso de las fuerzas militares de Afganistán y, finalmente, del gobierno afgano”.

El general Mark Milley realizó declaraciones en el mismo sentido, responsabilizando al presidente por el caos generado tras ignorar las recomendaciones de los altos mandos militares.

La decisión del presidente Biden de retirar las tropas, dictó sentencia a una disputa latente que llevaba más de 20 años entre EE. UU. y Afganistán, que según los principales críticos terminó a favor de los talibanes gracias a la caótica retirada.

Los defensores de la rígida ley de la sharía fueron tomando ciudad por ciudad mientras miles de ciudadanos trataban de huir de la violencia, al mismo tiempo que Estados Unidos ordenaba la retirada paulatina de su presencia militar de Kabul.

Luego de que Estados Unidos anunció formalmente su retirada final, los talibanes derrotaron a las fuerzas afganas respaldadas por Estados Unidos y se apoderaron del país, lo que desencadenó una frenética misión de evacuación de 10 días que no logró evacuar a todos los estadounidenses de Afganistán.

La salida de las tropas ya era un plan pactado y decidido desde hace varios años, antes del Gobierno de Joe Biden. Las críticas se centran en el modo y el momento inapropiado en que se llevó a cabo la retirada final.

El expresidente Donald Trump inició la retirada de Estados Unidos de Afganistán, pero las tropas aún estaban en el país cuando Biden asumió el cargo en enero. Biden terminó cumpliendo con la retirada, a pesar de las recomendaciones de mantener las tropas basadas en que las condiciones aún no estaban dadas.

Por su lado, tanto Biden como otros funcionarios de la Casa Blanca han dicho repetidamente que ningún líder militar le aconsejó que dejara una presencia militar en Afganistán, y el propio presidente le dijo a ABC News en agosto que “nadie” recomendó una presencia de 2.500 tropas que él pudiera “recordar”.  

El secretario de Defensa Lloyd Austin, fue otra de las autoridades que se presentó a declarar en el Senado y también admitió que su opinión respecto a mantener una base militar en Afganistán fue “recibida” por el presidente Biden, a pesar de las afirmaciones del presidente en sentido contrario.

En su declaración de apertura, Austin explicó que la situación en la que se trabajó durante la retirada militar “fueron todo menos ideales”. También reconoció que Estados Unidos mató a 10 civiles en un ataque con drones el 29 de agosto que inicialmente se promocionó como un ataque contra los terroristas de ISIS-K.

El general Milley también se defendió durante su declaración, aunque sin dar mayores detalles, por las acusaciones recibidas tras confirmarse que durante la administración Trump mantuvo contacto con su homólogo del régimen comunista chino por fuera de las relaciones institucionales que su rango le permiten.

Andrés Vacca – BLes.com

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