Redacción BLesSegún un estudio publicado en el Journal of the American Heart Association (JAHA) por la Universidad de Tufts, la gran mayoría de las hospitalizaciones de adultos por virus PCCh en los Estados Unidos, son atribuibles al menos a una de cuatro afecciones preexistentes: obesidad, hipertensión, diabetes e insuficiencia cardíaca, en ese orden.

El trabajo liderado por investigadores de la Escuela de Ciencia y Política de la Nutrición “Gerald J. and Dorothy R. Friedman”, de la Universidad Tufts, utilizó una simulación matemática para estimar el número de las internaciones por virus PCCh que podrían haberse prevenido en Estados Unidos en caso de que los estadounidenses no hubieran padecido cuatro de las principales patologías cardiometabólicas. 

Todas estas enfermedades se han asociado a un aumento considerable del riesgo de padecer peores resultados ante una infección por el coronavirus de Wuhan.

Dariush Mozaffarian, autor principal y decano de la Escuela Friedman. Mostró su preocupación tras advertir que hay cuestiones muy sencillas que se pueden comenzar a hacer para prevenir efectos adversos graves al contraer la enfermedad sobre las cuales ningún gobierno pareciera estar trabajando. 

Entre estas cuestiones se encuentra la de concientizar a la población en llevar un mayor cuidado de su cuerpo, comiendo de modo saludable, haciendo ejercicio, reducir el estrés, sin embargo los principales organismos de salud pareciera que lo único que consideran importante es el aislamiento y el uso de mascarillas.

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“Sabemos que los cambios en la calidad de la dieta por sí solos, incluso sin pérdida de peso, mejoran rápidamente la salud metabólica en solo seis a ocho semanas. Es crucial probar estos enfoques de estilo de vida para reducir las infecciones graves por COVID-19, tanto para esta pandemia como para las futuras pandemias que probablemente se avecinan”, advirtió Mozaffarian.

Los investigadores estimaron que, entre las 906,849 hospitalizaciones totales por presencia de virus PCCh, ocurridas en adultos estadounidenses durante el 2020, el 30% (274,322) fueron atribuibles a obesidad, el 26% (237,738) a hipertensión, el 21% (185.678) a la diabetes y el 12% (106,139) a insuficiencias cardíacas.

En otras palabras, estos números indican que esa cantidad de personas podrían haber contraído el virus, pero es posible que no hayan tenido consecuencias graves como para requerir ningún tipo de internación hospitalaria. 

El modelo matemático utilizado en el estudio sugiere que el 64% (575,419) de las hospitalizaciones por virus PCCh, podrían haberse evitado.

En este sentido, otra de las autoras del estudio, Meghan O’Hearn, candidata a doctorado en Friedman School, dijo: 

“Los proveedores médicos deben educar a los pacientes que pueden estar en riesgo de contraer COVID-19 grave y considerar promover medidas preventivas de estilo de vida, como una mejor calidad de la dieta y actividad física, para mejorar la salud cardiometabólica en general. También es importante que los proveedores estén al tanto de las disparidades de salud que las personas con estas condiciones a menudo enfrentan”. 

Mozaffarian agregó que las políticas dirigidas a reducir la prevalencia de estas cuatro enfermedades cardiometabólicas, deberían formar parte de las políticas estatales o nacionales que buscan disminuir los efectos del virus PCCh.

Andrés Vacca – BLes.com