En lo que va de año fiscal 2022 los cruces superan los dos millones de acuerdo a cifras oficiales. Venezolanos, cubanos y nicaragüenses están superando a otras nacionalidades que históricamente protagonizaban la migración por la frontera sur.

Mientras el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, hace silencio absoluto respecto a la crisis migratoria y la vicepresidente Kamala Harris dice que la frontera es «segura», los indicadores registrados por la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP, en inglés) evidencian que la situación está empeorando.

Recientemente la patrulla reveló que en agosto hubo 203.597 cruces irregulares. Eso significa que en total se han registrado 2.159.639 cruces en lo que va de año fiscal 2022 (periodo entre octubre y septiembre que toman como referencia las autoridades estadounidenses), sin contar que todavía falta un mes para que termine. La cifra también supera por mucho el total del año 2021 (1.734.686 cruces).

En pocas palabras, los cruces irregulares por la frontera sur de EE. UU. de este año ya superan la población de Nuevo México, según el último censo publicado. Todas estas personas han tenido que ser procesadas por la patrulla fronteriza, que no se da abasto al punto de que estados como Texas y Arizona tomaron la decisión de enviar autobuses llenos de migrantes a «ciudades santuario» dirigidas por demócratas para llamar la atención de la Administración Biden sobre el problema.

Sin embargo, Nueva York, Washington DC o Chicago buscan cambiar el discurso de la crisis fronteriza culpando a los gobernadores Greg Abbott y Doug Ducey por «crearla».

Fugitivos no registrados

La crisis fronteriza en EE. UU. no solo toma forma en los números de los cruces irregulares del último balance. Teniendo en cuenta que la capacidad de la patrulla fronteriza y albergues en Texas están saturados, tal como afirman las autoridades, también hay otra cifra no menos importante.

Se trata de personas que no pueden ser capturadas y que quedan catalogadas como «fugitivas». Ese número superaría los 500.000 según el corresponsal de Fox News en la frontera, Bill Melugin. «Se ven y registran a través de cámaras y sensores, etc, pero no hay mano de obra para llegar a ellos y, por lo general, no se cuentan».

Por ende, lo que informa la CBP invalida los argumentos de la Administración demócrata, la cual afirma que todo está bajo control en la frontera estadounidense, mientras se centra en políticas en países centroamericanos que tampoco han resultado efectivas. En el mismo sentido, reafirma lo dicho recientemente por una migrante que se bajaba de uno de los dos autobuses que llegaron a Washington D.C. desde Del Rio, Texas. “Está abierta”, respondió a dicho medio cuando le preguntaron sobre la aseveración de Harris.

Migración venezolana, de mal en peor

Igual de urgente es la situación de los venezolanos que deciden llegar a la frontera de Texas. De 17.652 que cruzaron de forma irregular en julio, el número aumentó a 25.349 en agosto. En consecuencia, estos están superando a otras nacionalidades que históricamente protagonizaban los flujos migratorios hacia EE. UU, al mismo tiempo que revelan que la crisis económica en ese país está lejos de mejorar.

Un comunicado de prensa de la CBP oficializó esta novedad. Del total de encuentros únicos, 55.333 llegaron de Venezuela, Cuba o Nicaragua. Eso significa que las tres nacionalidades representan 35 % de los encuentros únicos de agosto. Pero si se compara con el mismo mes del año anterior, el aumento fue del 175 %.

El contraste es evidente con México y el norte de América Central. El porcentaje de personas que llegaron de esas naciones cayó por tercer mes consecutivo y representan solo el 36 % de los encuentros únicos. Si se compara con agosto del año pasado, la disminución fue del 43 %.

Por Oriana Rivas – Panampost.com