Redacción BLes –A partir del verano de 2022, la página de Hacienda de Estados Unidos (Internal Revenue Service) requerirá que aquellos contribuyentes que quieran validar su cuenta u obtener una transcripción online se sometan a un procedimiento de reconocimiento facial, y si bien este tipo de tecnología es cada vez más común, la controversia llega cuando es el gobierno quien accede a esa información para cualquier otro propósito.

Según un reporte de Axios, la IRS anunció en noviembre que comenzaría a requerir el reconocimiento facial para algunos de los contribuyentes que intenten utilizar los servicios online pero un análisis hecho por un experto en ciberseguridad volvió a encender la polémica.

Brian Krebs, publicó un extenso blog sobre su experiencia para validar su identidad en la web de la IRS en el cual señala:

“Si usted creó una cuenta online para gestionar sus registros fiscales con el IRS de Estados Unidos, esas credenciales de acceso dejarán de funcionar a finales de este año. La agencia dice que para el verano de 2022, la única manera de iniciar sesión en irs.gov será a través de ID.me, un servicio de verificación de identidad online que requiere que los solicitantes presenten copias de facturas y documentos de identidad, así como una transmisión de vídeo en vivo de sus rostros a través de un dispositivo móvil”.

Desde el punto de vista del gobierno, el procedimiento para validar una cuenta online, que como señala Krebs está lleno de pasos, demoras y requiere mucha paciencia, tiene el fin de evitar el fraude.

En años recientes, la cantidad de delincuentes que se hacen pasar por otras personas para cobrar reembolsos de miles de dólares ha incrementado exponencialmente y la tecnología de reconocimiento facial apunta a lidiar con este problema.

Una inevitable invasión de la privacidad

Críticos señalan que existen problemas con los términos y condiciones de ID.me que presenta el prospecto de que el gobierno acceda a los datos biométricos de los usuarios con otros propósitos o simplemente sin el consentimiento de los usuarios.

Caitlin Seeley George, directora de campaña de Fight For the Future, una ONG enfocada en los derechos del mundo digital, dijo: “Este anuncio supone una de las mayores expansiones de la tecnología de reconocimiento facial en EE.UU. y no cabe duda de que perjudicará la privacidad de las personas”.

Seeley señaló también que la compañía tiene “el derecho a compartir los datos de las personas con la policía, el gobierno y ‘socios selectos’” basados en sus términos y condiciones lo que implicaría un riesgo real a la privacidad.

Ciertamente con el planteo de la pandemia, el área digital se ha expandido enormemente, y hoy en día para abrir una cuenta bancaria por Internet u alguna aplicación de pagos digitales, requieren el reconocimiento facial y poco saben los usuarios de estas aplicaciones qué hacen las empresas con sus datos biométricos.

No obstante, la participación del gobierno o la policía presenta un prospecto diferente.

Otros planteos que los críticos presentaron fue que la aplicación a veces no funciona bien y falla en reconocer a los usuarios o muchas personas mayores o de pocos recursos pueden tener problemas para acceder a la tecnología para validar su identidad.

No obstante, la compañía aclaró que, con la implementación de la nueva tecnología, también se abrirán más de 650 centros en el país para la verificación de la identidad en persona y aseguró que el 90 por ciento de la gente que utiliza los servicios online, logra verificar la cuenta.

El marco legal debe definir el alcance del uso de la tecnología

Más allá de un escenario donde el gobierno, la policía u otras agencias utilicen los datos biométricos de los usuarios del IRS para otros motivos tiene que ser definido por un marco legal, es decir por una legislación que establezca cuáles son los límites para el uso de los datos personales de la gente.

Blake Hall, CEO de ID.me dijo que apoya una legislación que especifique cómo las agencias gubernamentales pueden hacer uso de la tecnología de reconocimiento facial.

“Hay cosas relacionadas con el seguimiento y la vigilancia que deben ser reguladas,”, dijo Hall.

Portland, Minneapolis, Boston y San Francisco son algunas de las ciudades que ya han limitado el uso de reconocimiento facial mediante legislaciones, pero a nivel federal, no existen todavía reglas específicas para manejar este nuevo escenario.

Alvaro Colombres Garmendia – BLes.com