El portavoz del Departamento de Estado, dijo que las restricciones siguen en pie a pesar de los numeroso gestos de simpatía de la Administración Biden. Además, condicionó su continuidad a los diálogos en México con la oposición.

A pesar de reiteradas concesiones de parte de la Administración Biden a favor del régimen venezolano en los últimos meses en materia económica, este lunes la Casa Blanca aseveró que “las sanciones contra el régimen de Maduro siguen vigentes”.

El encargado de decir tal afirmación fue el portavoz del Departamento de Estado, Ned Price. Fue su manera de esquivar la pregunta que recibió durante una rueda de prensa, sobre la posibilidad de que Chevron vuelva a operar completamente en Venezuela, citando versiones sobre la presunta aprobación de su licencia desde el Departamento del Tesoro.

Sin embargo, tal como venían adelantando distintos funcionarios estadounidenses, Price condicionó las restricciones económicas impuestas desde 2019 al desarrollo de las negociaciones con la oposición en México, las cuales no han logrado nada para el bienestar de los ciudadanos, sometidos a una grave crisis económica.

«Durante mucho tiempo hemos dejado en claro que revisaríamos nuestras políticas de sanciones en respuesta a los pasos que serían constructivos si el régimen de Maduro y las partes venezolanas lograran un progreso significativo en las negociaciones lideradas por Venezuela en México».

Embajada de EEUU en Caracas

Price reiteró que revisarán la postura de EE. UU. frente a las sanciones en caso de que el régimen de Maduro, «no negocie de buena fe o no cumpla con esos compromisos».

Aún así, a pesar de que las negociaciones en México continúan congeladas, la estatal petrolera PDVSA logró aumentar sus exportaciones en junio luego de que Washington concediera restablecer los envíos de crudo a la italiana Eni y la española Repsol. A la par, se dio a conocer que Carlos Erik Malpica-Flores, sobrino de la primera dama del régimen, Cilia Flores, recibiría el beneficio de ser eliminado de la lista de sancionados. Son solo dos gestos de simpatía entre varios que han trascendido el último año.

En este sentido, el portavoz del Departamento de Estado se negó a comentar en detalle la situación de Chevron por ser una empresa privada estadounidense. Pero de nuevo, dijo que «nuestras sanciones contra el régimen de Maduro siguen vigentes», en un evidente gesto de cautela.

Tampoco ofreció respuesta sobre la supuesta reactivación de vuelos entre Caracas o Miami y si existe un plan para abrir la embajada en Caracas. Respecto a estadounidenses presos en Venezuela, Ned Price, admitió que no le hace bien a ningún caso hablar públicamente al respecto, pero dejó ver que están «trabajando en estos casos como un asunto de máxima prioridad».

Sobre un posible canje del testaferro de Maduro, Álex Saab, también decidió no comentar, pero informó que el enviado presidencial especial para asuntos de rehenes, Roger Carstens, «ha realizado un par de viajes a Venezuela para trabajar en estos casos, y continuaremos haciéndolo discretamente en un esfuerzo por lograr avances».

Por Oriana Rivas – Panampost.com