Redacción BLes– Un reciente informe publicado por la Asociación Nacional de Académicos (NAS, por sus siglas en inglés), sorprendió al reportar que de los 118 Institutos Confucio (IC) abiertos en las universidades de los Estados Unidos durante los últimos años al menos 104 cerraron sus puertas.

Sin embargo, advierte el informe, al menos 38 universidades habrían reemplazado los programas que se llevaban adelante en los IC con actividades idénticas, pero bajo otro nombre.

Esto habría servido para que las universidades continúen con sus relaciones con el régimen comunista chino promotor de estos Institutos, pero desvinculándose de los IC propiamente dicho, los cuales durante los últimos tiempos se vieron enredados en grandes polémicas y críticas.

 

Institutos Confucio, el caballo de Troya del PCCh

La iniciativa de los llamados Institutos Confucio comenzó en 2004, a partir de asociaciones públicas entre instituciones educativas chinas y escuelas y universidades del resto del mundo. Los IC están financiados por el régimen comunista chino y, según sus críticos, funcionan como un brazo de propaganda del Partido Comunista Chino (PCCh).

Como argumento de su penetración en Occidente utilizan el supuesto interés por difundir el idioma mandarín y la cultura tradicional china, pero según las acusaciones, tras bambalinas buscan imponer un sistema de propaganda de los ideales comunistas, censurando la verdad e imponiendo un relato distorsionado de la realidad y de los conflictos sociales.

Como se publicó en un informe del subcomité de investigaciones del comité de Seguridad Nacional del Senado de EE.UU., están financiados y dirigidos en gran parte por Hanban, una organización sin fines de lucro que afirma ser no gubernamental pero que está controlada directamente por el PCCh.

 

Denuncias contra los Institutos Confucio

Durante los últimos años, varios países, asociaciones no gubernamentales y políticos han denunciado las acciones maliciosas del régimen chino a través de sus Institutos Confucio y en consecuencia muchos gobiernos han ordenado el cierre de decenas de estos centros, argumentando que son movilizados por una máquina de marketing de la ideología comunista.

La NAS fue uno de los principales organismos en Estados Unidos en expresar reiteradamente su preocupación por la penetración de la ideología comunista en la educación estadounidense.

En la misma línea, el Subcomité Permanente de Investigaciones del Senado publicó un informe de 92 páginas de 2019 en el que critica a los Institutos Confucio como “parte de la estrategia más amplia y a largo plazo de China” para desarrollar un “poder blando” que “fomente la complacencia” frente a las crecientes demandas de China, sus políticas antiliberales y agresivas. En su informe citan una investigación exhaustiva de la NAS en la que alegan casos particulares de abuso por parte de estos institutos.

En agosto de 2020, el Departamento de Estado de Estados Unidos designó a los Instituto Confucio como una misión extranjera china. El entonces secretario de Estado Mike Pompeo describió a los IC como “una entidad que promueve la propaganda global de Beijing y la campaña de influencia maligna en los campus de EE. UU. y las aulas K-12”.

Según las acusaciones, la mayoría de los acuerdos firmados entre instituciones locales y universidades chinas ignoran la libertad académica que se aplica en la mayoría de los países occidentales.

 

¿Qué sucede actualmente con los Instituto Confucio?

 Luego de que los IC comenzaran a cerrar estrepitosamente tanto en Estados Unidos como en Europa perseguidos por las críticas de la opinión pública, el Ministerio de Educación de China estableció lo que hizo llamar Centro de Educación y Cooperación de Idiomas buscando de este modo reemplazar a Hanban como promotor de los desprestigiados IC.

Rachelle Peterson, miembro activo de la NAS, reconoció que el hecho de que más de 100 IC hayan sido cancelados de las universidades habla bien del sistema democrático y del correcto trabajo realizado por diversos sectores que desde hace años denuncian lo mal que hacen para el sistema educativo este tipo de instituciones extranjeras.

Sin embargo, no dejó de advertir que gran parte de estos continúan ejerciendo las mismas actividades solo que bajo otro nombre y respondiendo directamente al Centro de Educación y Cooperación de Idiomas del régimen.

“Al menos 58 universidades estadounidenses mantienen estrechos vínculos con sus antiguas universidades socias chinas”, aseguró Peterson.

A modo de ejemplo Peterson nombró el caso de la Universidad Estatal del Norte en Dakota del Sur la cual cerró su Instituto Confucio en 2019 y firmó un acuerdo con el Centro de Cooperación e Intercambio de Idiomas Sino-Extranjeros.

El centro envía a los profesores chinos e incluso paga sus salarios y gastos de viaje, mientras que la Universidad Estatal del Norte proporciona aulas, alojamiento para los profesores y seguro médico, exactamente como lo organizaba antes con el Instituto Confucio. “Nada ha cambiado excepto el nombre”, dijo Peterson.

Otro ejemplo detallado en el informe es el de The College of William and Mary, una universidad pública en Virginia, cuyo Instituto Confucio cerró el 30 de junio de 2021. Exactamente un día después, con su antiguo socio la Universidad Normal de Beijing, firmaron un “acuerdo de universidad hermana” para continuar los cursos del Instituto Confucio bajo un nombre diferente.

En resumidos términos, el informe publicado por el NAS manifiesta la preocupación de que, a pesar de la gran cantidad de cierres de Institutos Confucio en las universidades estadounidenses, estas buscaron en la mayoría de los casos retener las inversiones de China y solo se habrían preocupado por modificar los nombres o la apariencia de los IC, pero no por generar un cambio real que impida la injerencia del régimen chino en los asuntos educativos del país.

Según el informe, la respuesta del PCCh a los cierres de CI en los Estados Unidos pasó de la conmoción y la ira al “arrepentimiento”, y finalmente hizo ofertas para apoyar programas alternativos.

El NAS se detiene en hacer una serie de recomendaciones al gobierno de los Estados Unidos, siendo su principal reclamo que el gobierno federal limite al máximo los aportes de fondos a universidades que se nieguen a eliminar los IC.

También busca alertar a las autoridades para que den la importancia y especial atención a estudiar minuciosamente el comportamiento de las Aulas Confucio, el equivalente de los IC de las universidades en la escuela primaria.

 

Andrés Vacca –Redacción BLes