El “rey del R&B” fue condenado por liderar una red de tráfico de mujeres, inclusive menores de edad, a las cuales abusaba y vendía a otras personas.

En otro caso de tráfico sexual de mujeres en Estados Unidos, y tan solo dos días después de la sentencia por la red de pedofilia de Jeffrey Epstein, el cantante Robert Sylvester Kelly, mejor conocido como R. Kelly, fue sentenciado a 30 años de prisión por un tribunal federal de Brooklyn, luego de ser condenado por nueve cargos de tráfico sexual y crimen organizado.

La jueza Ann Donnelly dijo, antes de determinar la condena, que el comportamiento de Kelly fue violento y “cuidadosamente planeado”. Además, se refirió a la “indiferencia hacia el sufrimiento humano” y dijo que dejó “vidas rotas” a su paso.

A diferencia de la floja sentencia a Ghislaine Maxwell, en este caso el fallo fue ejemplar. Los 30 años equivalen a una cadena perpetua y sobrepasan por cinco años la condena que había pedido la fiscalía.

Ya en la década del ’90, se había casado ilegalmente con la famosa cantante Aaliyah, quien en ese momento era menor de edad, con tan solo 15 años. R. Kelly fue denunciado por haber filmado videos de la pareja teniendo relaciones sexuales, lo cual constataba como pornografía infantil. Sin embargo, tras un largo juicio, en 2008 fue finalmente exonerado, en un caso que despertó la furia de otras mujeres menores de edad que en los años anteriores también lo habían denunciado por abuso sexual.

Por suerte, en enero del 2019, un documental titulado Surviving R. Kelly (Sobreviviendo a R. Kelly), volvió a despertar las acusaciones de decenas de mujeres que habían sido calladas a lo largo de los años por el equipo de prensa del músico.

Tal vez en el único caso de cancelación social justificable de los últimos años, se creó un movimiento de mujeres en contra de R. Kelly y rápidamente su productora, RCA Records, terminó su contrato con el cantante y se sumó a los litigios en su contra.

Ese año, el Fiscal Federal del Distrito Este de Nueva York inició una demanda en su contra, en representación de 9 víctimas distintas. En 2021, después de dos años de un juicio que fue postergado por el inicio de la pandemia, un jurado lo había encontrado culpable de extorsión y otros cargos en un juicio.

En agosto además empezará otro juicio en su contra, litigado por el Fiscal Federal del Distrito Norte de Chicago, donde se reabrió la causa del 2008 y la fiscalía argumenta que R. Kelly extorsionó y repartió coimas para que el jurado lo exonere. Podría enfrentar otros 20 años de prisión por estos cargos, que se sumarían a los 30 ya sentenciados.

La condena

R. Kelly fue condenado por liderar una asociación ilícita (racketeering, en inglés) cuyo objetivo era secuestrar mujeres, abusar de ellas, y luego venderlas para su explotación sexual.

En julio de 2019, los fiscales alegaron que R. Kelly lideraba “una asociación ilícita que se aprovechaba de las mujeres y niñas que asistían a sus conciertos para que las víctimas pudieran estar disponibles para participar en actividades sexuales ilegales con él en cualquier momento“.

Kelly fue declarado culpable de “extorsión y múltiples actos predicados” en el juicio de 2021. Una declaración de la Oficina del Fiscal Federal para el Distrito Este de Nueva York dijo que Kelly, durante casi 30 años, dirigió una asociación criminal que incluía a otros que se desempeñaron como sus guardaespaldas, gerentes, contadores, corredores de bolsa, prenseros y asistentes personales.

Las mujeres secuestradas por el equipo de R. Kelly tenían que seguir las reglas establecidas por el artista, como no comer para bajar de peso, estar siempre disponibles para mantener relaciones sexuales y cortar todo contacto con familiares y amigos.

Según explicaron las víctimas, en un primer momento ellas querían estar “bajo la esfera de influencia” del músico, pero que no sabían en el infierno en el que se estaban metiendo. Además, contaron que después no podían escapar, ya que todo estaba diseñado para que dependieran económicamente de él.

“R. Kelly nos obligaba a tener relaciones sexuales con él y con otras personas, y grababa todos los encuentros sexuales”, explicó una de las víctimas en su testimonio. “Nos decía que si tratabamos de escapar le enviarían los videos nuestros a nuestros familiares, y luego nos dejarían en la calle sin dinero“.

Fuente: La Derecha Diario