Redacción BLesEl multimillonario Bill Gates, quien ha sido fuertemente criticado por sus método extremos y erráticos para modificar el cambio climático, será el orador principal destinado a capacitar a 40 jefes de estado que participarán desde hoy en la nueva cumbre sobre el cambio climático organizada por la Casa Blanca. 

El jueves comienza la nueva cumbre por el cambio climático y para sorpresa de muchos, el orador principal será nada menos que el multimillonario tecnológico Bill Gates. Quien pareciera que además de negocios, es experto en cuestiones climáticas y además se ha convertido en una especie de gurú del virus PCCh, experto en vacunas, en alimentos y una infinidad de temas sobre los que suele hablar.

Desde ya que Gates es una persona libre y como tal, nadie puede impedirle que se exprese del modo que desee y sobre los temas que a él le parezca. Pero claro, un asunto es que se le permita hablar libremente en ambientes privados y otra es que sea elegido por la Casa Blanca para “dar cátedra” a 40 líderes mundiales sobre una cuestión tan delicada como es el “cambio climático”, que además de ser un tema muy discutido desde la ciencia, adquirió en los últimos años una perspectiva muy política también.

Gates ha sido criticado recientemente por varios comentarios y acciones extremas ligadas la “agenda verde”. Entre ellas Bill Gates ha invertido millones en una extraña investigación de geoingeniería para bloquear literalmente el Sol, canalizando al menos 4,6 millones de dólares al investigador principal de SCoPEx, el científico de física aplicada de Harvard David Keith.

Pero las desviadas y perversas ideas de Bill Gates parecen no tener fin. También ha dicho recientemente que los países del primer mundo no deberían comer más carne y en su lugar deberían reemplazarla por una alternativa 100% sintética.

Sin embargo, Gates es elogiado por los sectores izquierdistas y globalistas quienes pretenden instalar la noción que el empresario es una especie de hombre que “salvará el mundo” y ayudará al planeta a alcanzar cero emisiones de carbono.

La nueva cumbre climática es la primera desde que Joe Biden gobierna la Casa Blanca, luego de que el expresidente Trump denunciara graves abusos en los acuerdos climáticos previos, asegurando que perjudican las economías occidentales y principalmente la estadounidense, al mismo tiempo que favorecen a la peligrosa economía del régimen chino. 

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Biden, se enfrentó a la idea de su predecesor Trump, y junto a los demócratas reintrodujeron su renovado ‘nuevo acuerdo verde’, que busca invertir cientos de miles de millones de dólares en las llamadas iniciativas ‘verdes’ en un esfuerzo por hacer la transición a una futura economía 100 por ciento libre de carbono, como además de satisfacer el 100 por ciento de la demanda de energía de fuentes de energía de cero emisiones como la eólica y la solar.

Sin ir más lejos, este jueves el presidente Biden se comprometió frente a cuarenta líderes mundiales, entre los cuales se encuentran los jefes del régimen chino y Rusia, a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero de Estados Unidos en un 50 por ciento desde los niveles de 2005 para 2030.

El nuevo objetivo esencialmente duplica el objetivo anterior, establecido bajo el ex presidente Barack Obama en 2015 cuando ingresó a los Estados Unidos en el polémico acuerdo climático de París.

Lamentablemente la “agenda verde”, también conocida como el Green New Deal, no es solo un proyecto de un grupito de ambientalistas o una locura más de Alexandria Ocasio-Cortez y sus compañeras políticas. Se trata de un plan real para convertir a Estados Unidos en un estado socialista. Es la culminación de una campaña de 90 años, comenzada con Franklin D. Roosevelt y el primer New Deal.

Los patrocinadores del Green New Deal, incluidos Ocasio-Cortez  y el senador Ed Markey, plantean objetivos ilógicos como eliminar los combustibles convencionales (es decir, el petróleo, el gas natural y el carbón) para 2030 , menos de una década a partir de ahora; implementar una garantía federal de empleo; modernizar todos los edificios de los Estados Unidos; reacondicionar el transporte con trenes de alta velocidad; y proporcionar atención de salud universal.

Se hace una escasa mención del costo de esta “modificación” radical de los Estados Unidos y quién pagaría por ello. Es fácil ser “verde” cuando todo lo que tienes que hacer es elegir los bolsillos de otras personas.

Andrés Vacca – BLes.com