Redacción BLesLa organización independiente de vigilancia de gastos del gobierno de EE. UU., Open The Books, reveló que varias agencias de seguridad autorizaron cometer ‘delitos’ y pagaron 548 millones de dólares a informantes, durante los últimos años. 

Las agencias rastreadas fueron la Oficina Federal de Investigación (FBI), la Agencia Antidroga (DEA) y la Oficina de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos (ATF), de acuerdo con Forbes del 18 de noviembre. 

Entre las cifras obtenidas, se destaca que las oficinas federales mencionadas pagan a más de 20.000 informantes, algunos de los cuales se han enriquecido al recibir millones de dólares. 

Por su parte, el Inspector General de Justicia declaró sobre los informantes de la DEA: “Un empleado de una aerolínea recibió más de 600.000 dólares en menos de cuatro años, y un empleado de paquetería recibió más de un millón de dólares en cinco años.”

Asimismo, comunicó que un empleado de Amtrak obtuvo 962.615 dólares entre el 2010 y el 2015 por una información que “la DEA podría haber conseguido sin costo alguno a través de un grupo de trabajo conjunto con la policía de Amtrak”, por lo que calificó esos pagos como “un desperdicio sustancial de los fondos del gobierno”.

En este sentido, el entonces presidente del Comité de Supervisión del Congreso sobre los informantes confidenciales, representante Jason Chaffetz, republicano de Utah, señaló un evento que podría configurar corrupción. 

En este caso “un tribunal hizo público el testimonio de un informante confidencial de Atlanta que recibió 212.000 dólares de la DEA entre 2011 y 2013. Ella testificó que no estaba segura de por qué se le pagaba. Ese fue su testimonio”.

Y agregó: “También testificó sobre una relación sexual con el supervisor del grupo de la DEA, que supuestamente convenció a los subordinados para que falsificaran informes para justificar los pagos. Ese caso está siendo revisado por el inspector general”.

En cuanto a los ‘delitos’ cometidos por los informantes y que son autorizados por las agencias como el FBI, se encuentran la compra de droga, que es penalizada si no hubiera sido impulsada por ellas. 

“Desde 1980, las directrices han permitido a los organismos autorizar a los informantes a participar en actividades que, de otro modo, constituirían delitos en virtud de la legislación federal, estatal o local si alguien sin dicha autorización realizara esas mismas actividades”, según la Oficina de Responsabilidad General (GAO).

“Por ejemplo, en la circunstancia apropiada, una agencia podría autorizar a un informante a comprar drogas ilegales a alguien que es el objetivo de una investigación de tráfico de drogas. Esta conducta se denomina ‘actividad ilegal de otro tipo’”, agregó la GAO. 

Al menos 22.823 delitos de este tipo autorizó el FBI entre el 2011 y el 2014, según Daily Dot. 

Adicionalmente, el FBI ha actuado de forma que genera dudas en cuanto a la transparencia, tal como ocurrió en los eventos ocurridos en el Capitolio el 6 de enero. 

En este caso, al menos dos informantes entre la multitud de manifestantes estaban en estrecho contacto con sus superiores del FBI el 6 de enero.

Asimismo, el representante Thomas Massie, republicano de Kentucky, preguntó al fiscal general Merrick Garland si un hombre que animaba a los asistentes  a entrar al Capitolio era un provocador del FBI. 

José Hermosa – BLes.com