La sentencia será en 8 semanas. Los jurados deliberaron por menos de 8 horas, llegando a un rápido veredicto y no destacando las otras interrogantes que surgieron del caso, como por ejemplo si la muerte de Floyd fue causada por una sobredosis.

En medio de una ciudad militarizada y barricada por temor a represalias de Black Lives Matter, el jurado popular compuesto por 12 ciudadanos de la ciudad de Minneapolis encontró culpable de todos los cargos al ex-oficial de Policía Derek Chauvin por la muerte del delincuente afroamericano George Floyd.

La sentencia será informada en 8 semanas y estará a cargo del juez que presidió el caso, el juez local Pete Cahill. De acuerdo al código penal de Minnesota, Chauvin podría recibir una sentencia de alrededor de 20 años por todos los cargos, pero la Fiscalía ya presentó un escrito para que la pena sea agravada y llegue a los 40 años de prisión.

Un veredicto de culpabilidad en este caso era totalmente esperable, debido a la presión mediática, política y el temor a represalias a que el jurado cargaba en sus espaldas si finalmente declaraban inocente al ex-oficial. Se sabía de antemano que Chauvin nunca tuvo la oportunidad de recibir un juicio justo que se decida en base a la evidencia, tal como lo estipula el debido proceso.

Desde el comienzo, el Fiscal General de Minnesota y seguidor del grupo terrorista Antifa, Keith Ellison, decidió destinar todos los recursos públicos que sean necesarios para condenar a Chauvin; resolviendo así apartar a todos los fiscales públicos y contratar a un dream team de prestigiosos abogados del sector privado para llevar el caso, como así también a los mejores expertos en todas las áreas.

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Pese a esta diferencia de recursos, la causa de la muerte de Floyd está lejos de ser una verdad absoluta. Uno de los testimonios claves de la defensa de Chauvin fue el del ex-médico forense en jefe del Estado de Maryland, David Fowler, quien realizó más de 3000 autopsias en toda su carrera y testificó que hubiese catalogado la muerte de Floyd como “indeterminada”, debido a la droga que tenía en sangre y sus problemas cardíacos severos.

El forense titular del condado, quien fue llamado como testigo por la Fiscalía y que le realizó la autopsia a Floyd, también admitió que los niveles de metanfetamina y fentanilo en el cuerpo de Floyd eran letales, y que, en otro contexto, hubiese certificado la muerte de Floyd como una sobredosis.

Fragmento de la autopsia donde se indica que Floyd no recibió lesiones que hayan peligrado su vida como parte del arresto.

Otro importante actor en la muerte de Floyd fue su dealer, Morries Hall, quien se encontraba con Floyd al momento del arresto. El abogado defensor de Chauvin, Eric Nelson, le exigió a la fiscalía que le ofrezca inmunidad a Hall para que testifique sobre qué sustancias le vendió a Floyd y así clarificar la causa de muerte; Ellison se negó a esto y Hall se rehusó a testificar, explicando de que si lo hiciese, se estaría auto-incriminando en cargos de asesinato.

Poco importó esto al jurado que, para un caso tan complejo como éste, donde diversos médicos dieron su testimonio, en un juicio que duró más de 3 semanas, sólo deliberó menos de un día. En total, fueron menos de 8 horas de deliberación antes de llegar al veredicto. En todas estas 8 horas, el jurado no pidió rever ningún testimonio, no le hizo consultas legales al juez y no pidió volver a revisar ninguna evidencia.

Por temor que un veredicto se basara en el miedo y no en los hechos, como terminó pasando, el abogado de Chauvin, así como otros expertos legales, le aconsejaron desde el principio al juez que trasladara el juicio a otra zona del Estado donde los jurados no se sintieran preocupados por su seguridad. Cahill se negó repetidas veces.

En el medio del juicio, dos personas tuvieron que ser excusadas del jurado luego de que le contaran al juez Cahill que ya no podían ser imparciales ya que habían escuchado la noticia de que la ciudad de Minneapolis le había pagado 27 millones de dólares a la familia de Floyd en concepto de reparaciones.

A medida de que el juicio se iba desarrollando, la presión mediática también se iba incrementando para una condena. Si bien la identidad de los jurados permanecerá anónima durante unos días más, la prensa publicó suficiente información como para rastrear fácilmente a los mismos.

Cuando el juicio estaba por terminar, Minneapolis volvió a arder y ser destrozada por Black Lives Matter, tal como ocurrió con Floyd el año pasado. Esta vez, los saqueos y destrozos fueron en represalia por la muerte de otro delincuente afroamericano a manos de la policía, de nombre Daunte Wright.

Por negativa de Cahill, el jurado no estuvo nunca alojado en un hotel durante ninguna parte del juicio, por lo que eran libres de llegar a su casa y consumir las noticias que quisiesen, como así también cada vez que salían del tribunal observaban una ciudad completamente militarizada por temor a las consecuencias del fallo. 

La presión política por parte del Partido Demócrata para que Chauvin sea hallado culpable fue inmensa. El sábado pasado, la congresista Maxine Waters viajó desde California a Minnesota para hacer una marcha y afirmar que si Chauvin no era condenado, las protestas debían tornarse aún más violentas.

El propio Joe Biden cometió un acto de irresponsabilidad inmensa, y digno de un presidente del tercermundista, cuando ayer por la tarde en la Casa Blanca dijo ante los medios para presionar al jurado que “estaba rezando para que Chauvin sea condenado”.

Estas declaraciones intimidatorias por parte de figuras políticas hacia el jurado le pueden servir a Chauvin en un proceso de apelación en segunda instancia, lo que obligaría al juicio a realizarse nuevamente. 

Por si fuera poco, jurídicamente la condena tampoco tiene sustento jurídicoChauvin fue condenado por tres cargos que no son compatibles entre sí. La condena fue por asesinato en tercer grado, pero también por asesinato y homicidio involuntario en segundo grado.

De acuerdo a ley de Minnesota, la figura de asesinato en tercer grado requiere que el acusado tenga conocimiento de su acto y muestre desprecio por la vida humana, mientras que el asesinato involuntario en segundo grado estipula que el acusado haya perpetrado el asesinato sin intención de causarlo. Es decir, o es una figura o la otra, no pueden ser ambas. 

La familia de Floyd, que en el medio del juicio recibieron una indemnización de 27 millones de dólares, celebró este veredicto en conferencia de prensa, donde también recibieron un llamado del presidente Biden, quien afirmó que Estados Unidos tiene u problema de “racismo sistémico”. 

Una de las primeras palabras de agradecimiento que el hermano de Floyd envió fue para los terroristas de Antifa en Portland, quienes llevan asediando y destrozando la ciudad hace más de 200 días en protesta por esta muerte.

Fuente: derechadiario.com.ar