El empresario residenciado en Miami, Carlos Marrón, introdujo una nueva demanda por daños y perjuicios contra el régimen de Nicolás Maduro alegando que fue torturado durante un cautiverio que duró casi dos años.

La demanda, similar a la introducida en marzo en Miami por la familia del asesinado dirigente opositor Fernando Albán, va dirigida en contra de altos funcionarios del régimen, incluyendo Maduro; el ministro de Defensa, Vladimir Padrino López; el presidente del Tribunal Supremo de Justicia chavista, Maikel Moreno; el fiscal General Tarek Saab y el ministro de Electricidad y antiguo ministro de Relaciones Interiores, Nestor Reverol.

En la querella también se incluye a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia y del denominado Cartel de los Soles, pues aseguran que forman parte de un organización criminal encabezada por Maduro.

El empresario viajó a Venezuela luego de enterarse del secuestro de su padre hace algunos años. Al llegar a Caracas fue interceptado por agentes armados de la Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM), reseñó El Nuevo Herald.

Marrón dijo que por dos años fue torturado por funcionarios del régimen y obligado a conceder acceso a sus cuentas bancarias en Estados Unidos. Aseguró que su esposa tuvo que pedir dinero prestado a amigos y familiares para pagar rescates de cientos de miles de dólares.

“Terrorista financiero”

Luego de ser secuestrado por el régimen, Marrón fue acusado de ser un “terrorista financiero”.

El empresario era el dueño de un portal de internet que brindaba el tipo de cambio del bolívar en el mercado negro, llamado Dolar Pro. Esto fue lo que lo puso en la mira de Maduro, pese a que estaba protegido por el derecho a la libertad de expresión de Estados Unidos.

Sin embargo, los padres de Marrón vivían en Venezuela y fue de esta forma que el régimen llegó hasta él.

El padre del empresario fue secuestrado por la Dgcim el 10 de abril de 2018. Marrón llegó a Caracas un día después, donde agentes lo arrestaron al llegar al Aeropuerto Internacional Simón Bolívar y le llevaron hasta su sede en Caracas.

La Dgcim liberó al padre de Marrón poco después.

Mientras estuvo en cautiverio, Marrón fue golpeado con barras de metal y obligado a permanecer por días dentro de una caja de madera sin acceso a la luz o a comida. También le colocaron una capucha impregnada con gas lacrimógeno, y le aplicaron una técnica de tortura que consiste vertir agua sobre sobre una toalla colocada en la cabeza del prisionero para provocar ahogo.

Durante los dos años de arresto permaneció en una celda de castigo diminuta donde no había agua ni inodoro. Le servían comida podrida o con insectos, y le obligaban a hacer sus necesidades fisiológicas en bolas.

Marrón terminó revelando las claves para poder ingresar a sus cuentas en el Bank of America, Wells Fargo y Citibank que tenía en Miami. Todos sus ahorros fueron transferidos a cuentas en criptomonedas de los agentes.

En muchas ocasiones la esposa de Marrón tuvo que enviar entre 5.000 y 20.000 dólares bajo amenaza de continuar la tortura sobre el empresario.

Marrón fue liberado pero no podía salir del país, y no contaba con ningún documento de identidad. Tampoco tenía dinero. Aun así, logró viajar en auto hasta la frontera con Colombia, y caminó cientos de millas a través de la selva colombiana para llegar a Bogotá.

El 5 de septiembre de 2020 llegó a la embajada de Estados Unidos en Bogotá. El Departamento de Estado facilitó su eventual regreso a Estados Unidos.

Erika Hernandez – Miamidiario.com

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