Redacción BLes– La Administración Trump ha catalogado como misión extranjera a una organización de propaganda vinculada al régimen comunista chino que opera en Estados Unidos. Bajo este nuevo rótulo, deberá registrar su lista de personal, propiedades y demás requisitos tal como si fuera una entidad diplomática en suelo americano. 

El 28 de octubre el Departamento de Estado le dio un duro golpe a la Asociación Nacional para la Unificación Pacífica de China (NACPU, por sus siglas en inglés), una organización controlada por el Departamento de Trabajo del Frente Unido de China (UFWD, por sus siglas en inglés).

De acuerdo a un comunicado del Secretario de Estado Mike Pompeo, la asociación estaba siendo utilizada por el UFWD para “avanzar en la propaganda y la influencia maligna de la RPC [República Popular China]”.

El Frente Unido es el órgano del Partido Comunista Chino (PCCh) encargado de “cooptar y neutralizar las amenazas al gobierno del Partido y difundir su influencia y propaganda en el extranjero”, describió Pompeo.

El alto funcionario indicó que el objetivo de esta decisión es “visibilizar a esta organización y dejar claro que sus mensajes vienen de Beijing”.

Según un informe de la Comisión de Revisión de la Economía y la Seguridad de EE. UU. y China (USCC, por sus siglas en inglés), la NACPU aboga por el reclamo del régimen chino sobre Taiwán, la isla que tiene su propio gobierno elegido democráticamente, su ejército, su moneda y otras características de un estado soberano, y que Beijing incluso ha amenazado con invadir militarmente.

Además, Pompeo anunció que la Administración Trump rescindió un acuerdo de 2011 con Beijing que permitió el establecimiento de un foro de colaboración entre los gobernadores de ambas naciones.

El Departamento de Estado denunció que tras la firma del memorándum de entendimiento, la Asociación de Pueblos Chinos para la Amistad con Países Extranjeros (CPAFFC, por sus siglas en inglés), “una organización con sede en Beijing encargada de cooptar a los gobiernos subnacionales, ha tratado de influir directa y malignamente en los líderes estatales y locales para promover la política global de la República Popular China”.

Durante sus casi cuatro años de mandato, la Administración Trump ha expuesto en varias ocasiones a agentes y organizaciones de propaganda del régimen comunista chino que operan de forma enmascarada en territorio estadounidense.

Sin ir más lejos, el mismo día de la declaración del Departamento de Estado, el FBI anunció el arresto y procesamiento de ocho individuos contratados por el PCCh para rastrear a ciudadanos estadounidenses, y mediante tácticas de intimidación y acoso, intentar repatriarlos a China para que sean enjuiciados allí.

Además, la Administración Trump cerró el consulado chino en Houston por estar involucrado en una operación de robo de propiedad intelectual de compañías energéticas americanas y la justicia estadounidense procesó a dos ciudadanos chinos que trabajaban para el Departamento de Seguridad de Guangdong por conspirar para robar secretos comerciales, entre otros crímenes federales.

Asimismo, el Congreso de Estados Unidos sancionó en 2019 la Ley de Autorización de la Defensa Nacional, la cual prohíbe a las instituciones académicas recibir fondos del Departamento de Defensa para programas de idiomas si mantienen sus vínculos con los controvertidos Institutos Confucio (IC).

Los IC son centros de estudio que se asocian a universidades alrededor del mundo con la máscara de promover el idioma chino y la cultura china, sin embargo han sido catalogados como una herramienta de “poder blando” para mejorar la imagen del PCCh en el extranjero.

De hecho, han sido descritos por el gobierno estadounidense como “una entidad que promueve la campaña mundial de propaganda e influencia maligna de Beijing en los campus y aulas de los Estados Unidos”.

Es por eso que Pompeo ha manifestado su deseo de que los 75 IC que operan en Estados Unidos sean cerrados antes de fin de año.

Miguel Díaz – BLes.com