El Departamento del Tesoro de EE. UU. anunció el jueves sanciones contra la Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM) de Venezuela.

Los integrantes de la dirección general de este organismo fueron incluidos en la lista de los llamados Nacionales Designados Especialmente (SDN, por siglas en inglés) de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC).

La sanción llega tras la muerte en la sede de este organismo en Caracas a fines de junio del capitán Rafael Acosta Arévalo. Familiares y opositores sostienen que fue torturado antes de morir.

Había sido detenido y acusado antes por participar en una supuesta acción para derrocar a Maduro. Tras su muerte, el Ministerio Público venezolano relacionó a dos funcionarios de la DGCIM por su presunta participación en el trágico suceso.

Se trata de la más reciente medida de una serie aplicada a personas y entidades sancionadas por Estados Unidos, que no reconoce al gobierno en disputa de Nicolás Maduro.

Es también parte de una política que incluye el respaldo al gobierno encargado que lidera el joven opositor Juan Guaidó, con una agenda clara para sacar a Venezuela de la crisis severa que padece.

Guaidó reaccionó en su cuenta en Twitter el jueves a la reciente medida de Washington: “Trabajando en coordinación con nuestros aliados, estamos haciendo justicia ante la tortura y la persecución”.

El embajador del gobierno interino en Estados Unidos, Carlos Vecchio, también reaccionó a la medida: “Este es un paso importante en la presión contra los pilares que sostienen a la dictadura y la búsqueda de justicia para todas las víctimas civiles y militares de la persecución del régimen criminal de Maduro. No habrá impunidad, la justicia prevalecerá”.

A través de Voz de América

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