Tras año y medio de guerra comercial, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el vice primer ministro de China, Liu He, han formalizado este miércoles la paz comercial entre ambas potencias mediante la firma, en la Casa Blanca, de la ‘Fase 1’ del acuerdo alcanzando entre Washington y Pekín.

Este acuerdo, que llevaba varias semanas pendiente de ser rubricado, será el principio de un “comercio justo y recíproco” entre ambos países, según ha subrayado Trump durante su intervención antes de la firma. No obstante, este acuerdo preliminar mantiene en vigor gran parte de los aranceles aplicados en sucesivas rondas.

“Es un cambio radical en el comercio internacional”, ha afirmado Trump, que juntos están “arreglando los errores del pasado y ofreciendo un futuro de justicia económica y seguridad”.

Concesiones por ambas partes

El gigante asiático se compromete a comprar bienes estadounidenses por valor de unos 200.000 millones de dólares en dos años, entre ellos 50.000 millones en productos agrícolas, 50.000 millones en energía y 75.000 millones en manufacturas.

A su vez, Estados Unidos rebaja a la mitad, hasta el 7,5%, los aranceles impuestos a importaciones chinas por valor de 120.000 millones de dólares y cancela gravámenes adicionales.

En 2018, Estados Unidos exportó bienes por valor de 120.000 millones de dólares a China, mientras que las importaciones del gigante asiático ascendieron a 540.000 millones de dólares,

Sin embargo, quedarán todavía aranceles de entre el 15% y el 25% a productos chinos valorados en 360.000 millones de dólares. Trump ha indicado que se mantienen en vigor como elemento de “negociación”, de cara a la segunda fase del pacto comercial.

El presidente chino, ausente

La delegación china estuvo encabezada por el vice primer ministro, Liu He, pese a que en un primer momento Trump anunció que la ratificación del acuerdo contaría con la presencia del presidente chino, Xi Jinping.

Para tratar de suplir esta ausencia, Liu ha leído una carta del presidente Xi en la que este destacaba que la firma “es buena para China, para EE. UU. y para el mundo”, y expresaba su “confianza” en que las empresas chinas que hagan negocios en este país serán tratadas con “justicia”. “China se abrirá aún más”, remarcó Liu.

Los mercados celebran el acuerdo

El secretario del Tesoro, Steven Mnuchin, presente en la ceremonia, ha señalado que la nueva fase de negociaciones, aún sin fecha, podría segmentarse en “fase 2A, 2B, 2C”, y abordará las quejas de la potencia norteamericana sobre robo de propiedad intelectual.

Los mercados han celebrado el acuerdo con nuevas subidas y Wall Street registraba este miércoles ganancias y récords poco antes del cierre de la jornada en el Dow Jones de Industriales y el selectivo S&P 500.

“La primera fase del acuerdo es esencialmente una tregua comercial, a la que se agregan grandes compras dirigidas por los estados”, ha explicado Mary Lovely, investigadora del centro de estudios Peterson Institute for International Economics, en una nota.

Los agricultores estadounidenses, entre los más afectados

Para la Federación Agrícola de EE. UU., una de las principales agrupaciones del sector, es un “paso importante”.

“China fue una vez el mayor mercado para los productos agrícolas de EE. UU., pero ha caído al puesto número 5 desde que se fueron aplicando los aranceles en represalia. Este acuerdo ayudará a dar la vuelta a dos años de declive en las exportaciones agrícolas”, sostuvo Zippy Duvall, presidente de la asociación en un comunicado.

Consciente del daño generado por la guerra comercial con China, Trump se vio obligado a aprobar dos paquetes de asistencia financiera federal a agricultores y granjeros, por un valor total de casi 30.000 millones de dólares.

Fuente: 20 minutos.

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Temas: Categorías: América China EE. UU.

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