Redacción BLesA pocos días del 20º Congreso Nacional del Partido Comunista de China (PCCh), las luchas internas entre las distintas facciones que se disputan el poder parece no ceder. Desde el sector del actual líder, Xi Jinping, acaban de condenar con penas severas a seis miembros de la llamada “pandilla política Sun Lijun”,  y otras tres personas, incluido el líder Sun Lijun, fueron condenados a muerte en suspenso.

Los informes de los medios de propaganda del régimen chino indican que Sun Lijun, el exviceministro de seguridad pública y las otras dos personas (Fu Zhenghua y Wang Like) fueron condenadas a muerte por resistirse a la autoridad de Xi Jinping. Además funciona como una clara advertencia contra las fuerzas opositoras dentro del Partido que intentan derrocar al actual gobierno. 

El secretario del Comité del PCCh, Wang Xiaohong, ya había enfatizado unos meses atrás la necesidad de “purificar” la ecología política y eliminar la influencia de los políticos disidentes, especialmente del grupo de Sun Lijun. Incluso Wang habría formado un grupo especial para eliminar a sus cómplices políticos.

Ahora, pareciera estar cumpliéndose el anuncio de Wang y una nueva purga política se estaría llevando a cabo.

¿Quién es Sun Lijun?

Sun Lijun es un ex político y oficial de policía del régimen comunista chino. También fue director del Ministerio de Asuntos de Hong Kong, Macao y Taiwán y subdirector de la Oficina 610, que estaba a cargo de perseguir a los practicantes de la disciplina espiritual Falun Gong.

Ya en abril de 2020, las autoridades chinas anunciaron que Sun Lijun estaba bajo investigación.

Luego, según el fallo de la Comisión Central de Control Disciplinario (CCDI), Sun Lijun fue expulsado por motivos de seguridad pública. Fue acusado de formar un grupo de interés, cultivar el poder personal, almacenar un alijo privado de materiales confidenciales y formar camarillas con gran cantidad de seguidores para hacerse cargo de un departamento gubernamental crítico.

Sun se graduó de la Universidad Estatal de Nueva Gales del Sur en Australia al completar sus estudios en Salud Pública. Allí desarrolló conexiones con el exterior que le sirvieron para potenciar su poder dentro de China. Luego se desarrolló como funcionario público del PCCh y desde marzo de 2020 formó parte de un grupo directivo del gobierno central para coordinar la respuesta a la pandemia después de que estallara a fines de 2019.

El PCCh, como es costumbre, no es muy claro a la hora de informar con detalles ciertas cuestiones como las causas que llevaron a prisión a sus opositores. Habitualmente utiliza cargos muy generales y abstractos como “peligro para la seguridad pública”, “atentar contra la estabilidad” y otros del estilo.

Lo que sí es claro, es que el PCCh siempre ha buscado esconder sus disputas internas y demostrar al mundo y a sus gobernados una supuesta unidad infranqueable. En este sentido es que históricamente los distintos líderes han eliminado a sus disidentes dentro del Partido utilizando todo tipo de estrategias, legales e ilegales para no permitir que prospere ningún tipo de oposición. 

Las condenas se hacen efectivas

El 23 de septiembre, Sun Lijun, recibió una sentencia de muerte suspendida. Fu Zhenghua (exministro de justicia) y Wang Like, ambos colaboradores directos de Sun, corrieron la misma suerte al ser acusados de corrupción y aceptar sobornos.

A ellos se sumaron otros seis miembros de la banda que recibieron penas de prisión y fuertes multas económicas.

Sun ya había sido expulsado del PCCh y destituido de su cargo por supuestas graves violaciones disciplinarias y “no respetar las leyes del Partido”, informó el medio oficialista Global Times.

Ahora el tribunal lo condenó a muerte y además emitió una fuerte sanción económica, pero al considerar que confesó sus crímenes y ofreció asistencia para otros casos de corrupción, el tribunal emitió una suspensión de la pena por dos años.

Fu, que también se declaró culpable en julio de aceptar 117 millones de yuanes (14,7 millones de dólares) en regalos y dinero para beneficio personal, el jueves de la semana pasada un tribunal de Changchun le impuso una pena de muerte que se le conmutará por cadena perpetua después de dos años.

Según informan los medios nacionales la lucha contra la corrupción es parte de una gran disputa política y castigar a la banda de Sun Lijun es la “firme determinación de castigar la corrupción”. La información oficial continúa afirmando que la situación actual respecto a la corrupción es grave y compleja, al mismo tiempo que advierten sobre la necesidad de unirse estrechamente en torno al “núcleo de Xi” para garantizar el normal desarrollo del XX Congreso Nacional del PCCh.

La nueva purga se da en medio de rumores de un intento de golpe de estado contra Xi Jinping

Durante los últimos días varios medios de comunicación y analistas políticos extranjeros han estado prestando atención a los “rumores de golpe de Estado” en China contra Xi Jinping. Si bien nadie ha presentado pruebas que confirmen que realmente haya sucedido algo así, pareciera haber certeza respecto a que “algo extraño” está sucediendo.

“Algo está pasando” con China y su presidente Xi Jinping, pero “no sabemos qué es”, alertó el domingo pasado el general de brigada retirado de la Fuerza Aérea Blaine Holt en Newsmax, respondiendo a los rumores de un intento de golpe.

Holt señaló que Xi Jinping y su delegación estuvieron en una reunión del consejo de jefes de estado en la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS) en Uzbekistán y durante el banquete de cierre debieron levantarse y dejar el lugar sin dar mayores explicaciones. 

Luego trascendió que corrieron al aeropuerto y regresaron de inmediato a China. Apenas 24 horas después comenzaron a circular rumores que indican que había habido un golpe contra Xi, e incluso algunos aseguraron que se encontraba bajo arresto domiciliario.

Según Holt, otra cuestión que llamó la atención es que durante las últimas horas se suspendieron casi 8 mil vuelos comerciales, lo que hizo que se disparen los rumores en Wechat y otras redes sociales chinas sobre un posible golpe de estado.

Teniendo en cuenta la guerra desatada contra la facción opositora y las recientes detenciones y sentencias de muerte contra sus líderes, sobran motivos para afirmar que los rumores sobre un intento de golpe de estado contra Xi podrían ser ciertos. 

¿Hay certezas de que haya sucedido algo semejante? No, para nada, pero tampoco Xi ni nadie de la élite gobernante desmintió los fuertes rumores, lo que implica que éstos continúen inevitablemente en expansión. 

 

Andrés Vacca –Redacción BLes