Un grupo de padres que pidió ayuda al gobierno municipal de Quanzhou, provincia de Fujian, China, para encontrar a sus pequeños hijos desaparecidos, vio frustradas sus esperanzas porque en vez de recibir auxilio fue obstaculizado. 

Los desesperados padres, procedentes de varios lugares del país, esperaban que las autoridades estudiaran las pruebas que traían, tomaran pruebas de ADN e iniciaran una investigación formal para encontrar a los pequeños, pero no fue así.

En vez de ser escuchados por los funcionarios estos bloquearon su iniciativa. Asimismo, la policía local se negó a verificar las pistas aportadas por los padres; no les dejaron adquirir comida, ni les permitieron alojarse en hoteles. Además, apartaron a los voluntarios de buen corazón que querían auxiliarlos. 

Una de las madres, la señora Zeng, relató la tragedia de sus dos hijos: “El bebé se perdió en la tarde del 7 de abril de 2019, mientras jugaba en el campo, mi niña tenía 7 años y mi niño tenía 5 años, ambos se perdieron al mismo tiempo”.

Como ella, miles de padres recorren incansablemente el país tratando de hallar a sus hijos. Muchos de ellos llevan desaparecidos varios años. 

El motivo por el cual se dirigen a buscarlos a Quanzhou es porque esta ciudad, de más de 8 millones de habitantes, ha sido un foco de tráfico de niños víctimas del secuestro. 

Los niños son comprados por precios que oscilan entre los 1.500 y los 3.000 dólares, y luego revendidos por el triple de esos valores, aproximadamente. 

Si bien estos crímenes fueron propiciados por la drástica política del ‘hijo único’, en gran medida, es de reconocer que todavía subsisten el secuestro y el tráfico de personas en China.  

Ante la disminución y el envejecimiento de la población, el Partido Comunista de China (PCCh) permitió, en 2016, que las parejas tuvieran un segundo hijo, e introdujo una política de tres hijos en mayo de 2021.

Los internautas protestan 

Aunque el PCCh censura estrictamente los intercambios de mensajes que se comparten en las redes sociales, los internautas tomaron parte activa en este caso. 

“En un estado socialista, los niños nacidos de forma no planificada son causa de multas o confiscación. Lo llaman eufemísticamente ‘ajuste social’”, tuiteó el Gran Movimiento de Traductores (TGTM, por la sigla en inglés), encargado de traducir y divulgar las tendencias de las redes sociales chinas. 

En respuesta a este tuit, el usuario @xiaopei2014 escribió que la llamada multa era más bien una “cuota de mantenimiento social” para financiar a los funcionarios de la Comisión de Planificación Familiar. Esta afirmación, en cierta manera, los implica en el inhumano proceso de control natal.

A su vez, el internauta @4s1ZTtIp0XjOFRX comenta: “El PCCh secuestra bebés… ¿Suena aterrador? De hecho, decenas de miles de niños chinos son secuestrados y vendidos como esclavos cada año por comerciantes profesionales de ‘carga humana’ …”

Y agrega: “… y la policía de úteros del PCCh simplemente está adoptando ‘algunas’ formas a las que su gente está acostumbrada desde hace mucho tiempo para terminar su sucio trabajo”.

Asimismo, el anuncio de que los directores de salud del condado de Quanzhou fueron suspendidos por no atender a los padres y de que se había iniciado una investigación, causó el amargo comentario de otro de los usuarios. Este planteó que tanto los acusados como los investigadores eran similares.

En su comentario expresó que el anuncio representaba: “Una imagen vívida de un ladrón gritando para atrapar a otro ladrón”, infiriéndose así la desconfianza que inspira el régimen comunista. 

Los escandalosos secuestros de niños en China

En su documental “Girls in the Nunnery”, el disidente chino Yao Cheng, voluntario de la organización neoyorquina Women’s Rights in China (WRIC), reveló que los bebés chinos, de ambos sexos, que superaban la política de un solo hijo por familia podrían convertirse en víctimas de secuestro, rapto y tráfico de personas.

Por su parte, una persona vinculada a la Fundación de Ayuda a la Infancia de China, manifestó: “El secuestro de niños es un delito rentable. Los traficantes pueden vender a un niño por unos pocos miles de dólares… más o menos lo mismo que los ingresos anuales”.

Los testimonios de los padres que han perdido a sus hijos suelen ser desgarradores, como el de Shen Junliang, quien llevaba 14 años buscando a su hijo Cong. Este solo tenía un año cuando fue secuestrado por unos vecinos de la ciudad de Guangzhou. 

La investigación policial descubrió que el bebé fue vendido por 2.000 dólares. Esto destrozó a su padre, quien dijo: “Ver a los niños mendigando en las calles y ver las noticias sobre otros secuestros es duro. Hace que me preocupe por mi hijo. No puedo soportarlo”.

La búsqueda de Shen es solo una muestra de la incansable tarea que ocupa a muchos padres de niños desaparecidos en el territorio chino. 

Uno de sus recursos es la distribución de folletos sobre su hijo con la esperanza de encontrarlo. Además, ofrece una recompensa de 15.000 dólares. En esta misión perdió su trabajo y ahora le agobian las deudas. 

No obstante, no se detiene, y comparte su deseo: “Al menos quiero saber que mi hijo está sano y en un buen ambiente. Le apoyaré pase lo que pase. Definitivamente lo encontraré. Seguiré buscándolo por muchas deudas que tenga”. 

¿Complicidad del régimen chino? 

Las estadísticas sobre cuántos niños son arrebatados a sus padres cada año son desconocidas, el régimen chino no las aporta. Además, las penas contra los secuestradores son consideradas débiles, circunstancia que, en cierta manera, propicia este delito.  

En este sentido, la Radio Nacional de China, calcula que cada año desaparecen 200.000 niños, en China, la mayoría de los cuales nunca son encontrados.  

Más aún, los funcionarios son acusados de involucrarse con las desapariciones. Tan solo el mes pasado, las autoridades locales del sur de China admitieron que tomaron a un bebé de sus padres, hace 32 años.

Los hechos ocurrieron, justamente, en el condado de Quanzhou. La justificación oficial se apoyaba en la política del hijo único, vigente en esa época. 

Llamaron al hecho un “ajuste social”, algo que de haber sido hecho por otras personas habría sido llamado secuestro, hizo notar una persona citada por el medio NHK. 

El daño social y personal causado durante décadas a la sociedad china por las políticas de control de la natalidad, ha dejado hondas huellas y crueles conductas ‘normalizadas’ en algunos sectores de la población.  

Una de ellas es el secuestro de mujeres, que son sometidas a la inhumana esclavitud sexual, tal como se evidenció, hace unos meses, en el caso de la mujer encadenada durante casi 20 años en una vivienda rural del condado de Feng, en Xuzhou, provincia de Jiangsu, China.

En este caso, se encontraron indicios de encubrimiento activo de estos crímenes como parte de una política de Estado. 

“El gobierno y la policía ayudan a expedir tarjetas de residencia falsas para estas mujeres. También falsifican los certificados de matrimonio y de nacimiento”, reseñó el medio Minghui.org., especializado en informar acontecimientos de China.

Y agregó: “Cuando las mujeres secuestradas acuden a los tribunales para pedir el “divorcio”, los jueces les exigen que vuelvan a vivir con sus falsos maridos, los violadores”.

Más aún, proporciona estadísticas de acuerdo con las cuales en el 2020 se extraviaron un millón de personas, mientras que en el 2016 se registraron 3,94 millones de habitantes desaparecidos. 

Mientras tanto, el sufrimiento de las personas secuestradas y el de sus parientes se prolonga indefinidamente. Ellos son víctimas del desbalance demográfico causado por la política del hijo único, y por la enorme pérdida de valores humanitarios propiciada por el sistema comunista que la rige. 

José HermosaBLes.com