Redacción BLesLa escasez de semiconductores y la dependencia de China para su fabricación, ha provocado grandes interferencias en el sistema productivo mundial durante los últimos años. Los sectores industriales más importantes como el tecnológico y el automotriz, se vieron afectados al punto de tener que suspender o reducir considerablemente su producción.

Al verse afectada la cadena de suministro mundial, las consecuencias económicas fueron catastróficas y se sufren todavía al día de hoy.

Ante esta situación, Estados Unidos y otras potencias mundiales están implementando diversas medidas para intentar contrarrestar el impacto, asegurar las cadenas de suministro e impedir que China sea el productor central de chips.

En este sentido es que Estados Unidos y Japón han establecido una alianza estratégica basada en la “diplomacia comercial”, a través de la cual buscan fortalecerse el uno al otro y generar así una competencia más fuerte contra China, sobre todo en la producción de tecnología, chips, baterías y energía. 

Ambos países acordaron la semana pasada establecer un nuevo centro de investigación conjunto para semiconductores de próxima generación. Además, según el compromiso asumido entre las partes, tanto el gobierno de Estados Unidos como el de Japón invertirán importantes sumas de dinero para financiar a empresas privadas para impulsar la producción de bienes clave para el desarrollo productivo. 

En una declaración conjunta el viernes 29 de julio funcionarios de Estados Unidos y Japón dijeron que se oponen a la “coerción económica”, aunque no hicieron referencia específica, se sobreentiende que estaban hablando del régimen chino. 

“Hay un patrón aquí: si no les gusta lo que dices políticamente, te ponen el músculo económicamente”, dijo el actual embajador de Estados Unidos en Japón, Rahm Emanuel, citando la experiencia de Japón hace más de una década cuando Beijing restringió las cuotas de exportación de tierras raras después de una disputa territorial.

El secretario de Estado de Estados Unidos, Antony Blinken, fue más aún más contundente al asegurar durante una conferencia de prensa que “las prácticas económicas coercitivas y de represalia de la República Popular China obligan a los países a tomar decisiones que comprometen su seguridad, su propiedad intelectual y su independencia económica”.

 

Crisis mundial de semiconductores

Los semiconductores son los materiales utilizados para la creación de chips, uno de los componentes más importantes de casi todos los dispositivos electrónicos que usamos hoy en día, los cuales tienen una gran demanda en casi toda la industria moderna.

Con el auge del Internet y la dependencia general de las nuevas tecnologías cada vez más complejas, el valor y la necesidad de la fabricación de chips a gran escala se desarrolló de modo exponencial en la última década.

En la actualidad, el mundo se encuentra en medio de una gran escasez que no se espera que desaparezca durante un largo período de tiempo, pero ¿cómo se llegó hasta aquí y cuáles son los efectos?

Esta crisis es el resultado de un desequilibrio muy profundo entre la oferta y la demanda de semiconductores. Varios factores llevaron a que este desequilibrio se profundice durante los últimos meses.

El incremento del número de chips que incorporan los coches (tanto los de motor térmico como los eléctricos), el aumento de la demanda de equipos informáticos desencadenado por la proliferación del teletrabajo durante y luego de la pandemia por el coronavirus y la vorágine que envuelve al hardware que permite “minar criptomonedas” son los factores fundamentales de la receta que ha llevado a la crisis de los semiconductores.

En primera instancia la solución al problema de la alta demanda no pareciera ser muy compleja; simplemente habría que producir más semiconductores y más chips. Pero la realidad muestra que las fábricas están desde hace años produciendo a su máxima capacidad y resulta imposible someterlas a más producción. 

La única solución viable por el momento no parece ser otra que crear nuevas fábricas que permitan producir más semiconductores. Pero según informan los expertos montar este tipo de fábricas requiere de varios años de inversión y preparación.

En este sentido China está a la vanguardia buscando potenciar aún más su producción de chips semiconductores y monopolizar el mercado que actualmente lidera. Por este motivo es que justamente resulta tan valiosa una alianza entre Japón y Estados Unidos que busque a mediano plazo impedir que un régimen comunista y dictatorial avance en sus planes para monopolizar el mercado de bienes tan preciados para la industria mundial. 

 

El Senado de EEUU aprobó invertir USD 280 mil millones para fabricar semiconductores y evitar la dependencia de China

El Senado de los Estados Unidos aprobó a finales de julio un proyecto de ley bajo el nombre de “Chips and Science”,  a través del cual busca impulsar la industria nacional de los semiconductores, lo cual abre un nuevo frente en la guerra de los chips con el régimen chino.

La normativa recibió la aprobación de la Cámara Alta con 64 votos a favor y 33 en contra y contempla en total una inversión de 280.000 millones de dólares, de los que 52.000 millones están pensados para fomentar la instalación de fábricas nacionales de semiconductores.

La nueva legislación incluye también decenas de miles de millones de dólares para financiar la investigación y el desarrollo científicos, y para estimular la innovación y el desarrollo de otras tecnologías estadounidenses.

Los defensores del proyecto aseguran que es vital para todo el mundo que Estados Unidos aumente su producción de semiconductores para que se restablezca la normalidad de la cadena de suministro mundial.

Muchos aseguran que la inflación sostenida que padece Estados Unidos tiene que ver con la escasez de semiconductores, entre otras cuestiones como el aumento del gasto público. 

La falta de chips ha provocado que muchos sectores clave de la economía reduzcan su capacidad de producción lo que generó que la demanda atore a la oferta permitiendo que los productores eleven sus precios de venta. 

A diferencia de lo que el presidente demócrata Joe Biden esperaba obtener del Congreso, muchos republicanos apoyaron el concepto de ayudar a la industria de los semiconductores, particularmente porque se vio como un esfuerzo para contrarrestar al régimen chino, que ha invertido mucho en su propia industria de microchips.

 

Reacción del régimen chino

Tras la aprobación del proyecto de ley, el régimen comunista chino expresó su “firme” oposición a la decisión del Senado de Estados Unidos, criticando una medida que podría suponer un golpe a la ventaja que Beijing tiene en este sector.

“China se opone de manera firme” a la nueva ley, declaró a los medios de propaganda chinos el portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores, Zhao Lijian, durante una rueda de prensa.

Además manifestaron su preocupación respecto a que el ingreso fuerte de Estados Unidos en el sector podría dificultar el acceso de China a los recursos internacionales

Según el régimen de Xi Jinping, el proyecto “contiene disposiciones que restringen la cooperación científica y tecnológica entre China y Estados Unidos”.

Por su lado, Gu Wenjun, analista sénior de la consultora de semiconductores ICWise, dijo que los esfuerzos de Estados Unidos para “estimular las capacidades de fabricación de semiconductores autóctonos debilitarán el alcance de China para acceder a los recursos internacionales”.

Seguramente el régimen comunista no se quedará de brazos cruzados y redoblará su apuesta a la producción de semiconductores, sector de la economía en que actualmente invierte mucho más de lo que hace Estados Unidos incluso teniendo en cuenta la nueva legislación.

De este modo la guerra comercial entre Estados Unidos y el régimen chino suma un nuevo capítulo, a partir del cual la potencia occidental busca, junto a sus aliados, encontrar una solución a muchos problemas que padece el mundo entero desde que se hizo notoria la falta de semiconductores, entre los cuales se destaca el aumento sostenido de los precios, el faltante de mercaderías y la parálisis de ciertos sectores clave para el desarrollo económico mundial como el automotriz. 

 

Andrés Vacca –Redacción BLes