Redacción BLes – Según expertos de derechos humanos de Naciones Unidas (ONU) hay preocupación en la comunidad internacional por el uso indebido de cargos de terrorismo y sedición para sofocar el ejercicio de los derechos fundamentales en Hong Kong, incluida la libertad de opinión, de expresión, de reunión pacifica, y participación en los asuntos púplicos.

Otro cargo de gravedad usado por las autoridades chinas, bajo el paragua de la Ley de Seguridad Nacional, es el delito de “agente extranjero” contra las organizaciones de la sociedad civil hongkonesa, acusadas de recibir dinero de gobiernos extranjeros y usarlo en actividades “encargadas” por estos gobiernos  para subvertir el orden.

El delito de sedición en particular, ha transitado en las últimas décadas dentro del derecho internacional y las buenas prácticas legales, hacia lo que pudiéramos llamar,  una actualización profunda de la participación ciudadana.

Desde el siglo XIX  hasta el XX, la sedición estuvo manejada desde la óptica de delitos “contra los poderes del Estado”, donde los ciudadanos tenían poco margen a la hora de manejar los asuntos públicos, por ejemplo, frente a instituciones o gobiernos corruptos sin ser acusados de sediciosos ante el Gran Leviatán.

La actual interpretación de sedición “contra la Constitución”, expresa una actualización legal acorde a los principios de la salvaguarda de los derechos fundamentales ciudadanos, y los deberes para con la nación, sin sacrificar las libertades acordadas en la Constitución.

Pues no incurren en sedición los ciudadanos que se organizan para oponerse al gobierno, o al  Estado, que socavan  la legalidad guardada por la Carta Magna.

Sin embargo, los países comunistas siguen usando la vieja nomenclatura, de:  “contra los poderes del Estado”, porque les garantiza impunidad absoluta a los partidarios del comunismo y sus líderes ante un escenario de malas acciones propias, por lo que el debido proceso y la presunción de inocencia son impracticables en tales casos.

Por ejemplo, Chow Hang-Tung, una prestigiosa abogada de derechos humanos hongkonesa fue arrestada el 8 de septiembre del 2021 bajo los cargos de “incitación a la subversión” y de ser “agente extranjero”. La señora Chow era miembro de la Alianza, un espacio de la sociedad civil de vigilia anual para conmemorar los sucesos de 1989 de la plaza de Tiananmen cada aniversario, una especie de coloquio de memoria histórica.

Hace pocos días, el 27 de septiembre de este año, dos activistas de derechos humanos de Hong Kong, fueron arrestados bajo el delito de sedición por “agitar” el odio en las redes sociales contra el partido comunista. Kwai Tsing y Sham Shui Po, según el departamento de Seguridad Nacional de la Policía, hicieron uso indebido de redes sociales como instagram y Liandong, para provocar sedición.

Otro dos residentes de esta urbe, fueron condenados también el 27 de septiembre,  en el tribunal de West Kowloon, por  sedición. 

La policía alega que Chen Weilun, de 30 años de edad publicó en el “foro de discusión de Lian Deng”,  38 artículos de opinión que incitaban a la rebelión, estos reportajes fueron sacado a la luz pública entre 24 de diciembre del 2021, y el 23 de junio del 2022.

Según la Ley de Seguridad Nacional, Chen Weilun, estará en prisión durante 16 semanas por usar en sus redes sociales tìtulares como, “destrucción temprana del PCCh”,  Hong Kong debe dirigir a China”, o “es tiempo de la revolución en Hong Kong”. Para el Departamento de Polícia tales titulares son  causa suficiente para condenarlo por alteración del orden público.

El otro condenado es Chen Guanxu, de 29 años de edad, quién fue sentenciado por el magistrado, Luo Quan, a 5 meses de prisión por desarrollar entre el 17 de enero del 2021 hasta el 13 de junio del 2022, una serie de artículos pro-democracia,  en número de 44,  que se determinaron como mensajes de odio contra el PCCh.

Sin embargo, toda esta legislación tremebunda que se aplica contra los defensores de derechos humanos en Hong Kong y que demuestra que la política del PCCh, “un país dos sistemas”, es una falsa, no ha podido desmontar el movimiento anti-extradición, archienemigo del partido comunista, donde conviven todas las fuerzas políticas que hoy resisten la represión del PCCH.

Por José Rangel – BLes.com