Redacción BLesUn llamado a la oración ha circulado la semana pasada entre las iglesias domésticas de China para exigir la liberación de dos misioneros cristianos que se encuentran detenidos desde el mes de julio en la provincia de Shandong. 

El pastor Qin Sifeng y la hermana Su Minjun habrían cruzado una “línea roja” para el régimen comunista que pretende erradicar por completo cualquier tipo de creencia espiritual en todo el territorio del gigante asiático.  

Según informó Bitter Winter, los misioneros detenidos forman parte de la Iglesia Cristiana Beijing Lampstand y habían iniciado un trabajo de evangelización en la zona de Yunnan, a unos 2500 kilómetros de Beijing. 

En julio de 2022, en uno de los viajes hacia Yunnan, cuando pasaban por la provincia de Shandong, fueron interceptados por la policía y enviados a un centro de detención en la ciudad de Zibo. Se los acusó de realizar​ “operaciones comerciales ilegales”, por haber impreso y distribuido a sus correligionarios un cancionero sin autorización.

La tolerancia del Partido Comunista Chino (PCCh) hacia las iglesias domésticas se ha recrudecido en los últimos años y el acto de evangelizar en otras regiones se considera como algo inadmisible. Es una línea roja que los devotos no deben cruzar para evitar las represalias del régimen.   

¿Qué son las iglesias domésticas?

Las iglesias domésticas son aquellas que no se han registrado en el Movimiento Patriótico de las Tres Autonomías  (TSPM, por sus siglas en inglés), la iglesia protestante oficial de China. Políticamente, no están legalmente reconocidos y no gozan de derechos legales, como el derecho de propiedad o de reunión. Por lo tanto, siempre corren el riesgo de que se cierren sus servicios, se confisquen sus propiedades y se impida que sus líderes viajen o hablen en público. La mayoría de los protestantes chinos pertenecen a estas iglesias domésticas. 

Sus orígenes se remontan a principios del siglo XX cuando una serie de predicadores locales como el pastor de Beijing Wang Mingdao y el predicador itinerante John Sung encendieron avivamientos en toda China buscando difundir el evangelio cristiano. 

Después de que el PCCh obtuvo el control de China continental en 1949, el conocido líder cristiano Wu Yaozong escribió y publicó “El Manifiesto Cristiano”, que apoyó públicamente la política del PCCh de supervisar la iglesia por el “bien de la unidad nacional” e instó a todos los cristianos protestantes a seguir su ejemplo y a unirse al TSPM. 

Sin embargo, las iglesias independientes de China, defendidas por Wang Mingdao, se resistieron fuertemente al TSPM tanto por su lealtad a una entidad política como por sus inclinaciones teológicas basadas en la libertad. 

Como resultado de su negativa a unirse al TSPM, toda una generación de pastores independientes de China fue severamente perseguida y sus iglesias obligadas a cerrar. Estas iglesias resistentes a menudo comenzaron a reunirse en lugares no revelados, como casas o campos individuales, ganando así el nombre de “iglesia doméstica”. 

El PCCh y la religión en China

El PCCh es oficialmente ateo y a lo largo del tiempo ha fracasado en el intento de erradicar por completo las religiones en China a pesar de haber cometido los peores crímenes y masacres con este objetivo. 

Ni siquiera después de haber lanzado la brutal Revolución Cultural en 1966 fue posible la abolición de las creencias de su pueblo. 

Es por eso que ha implementado diferentes estrategias para intervenir, modificar y controlar a los movimientos religiosos para lograr la “sinización” de la religión. Esto significa que todas las comunidades religiosas deben ser dirigidas por el Partido, controladas por el Partido y apoyar al Partido. 

Para comprender cómo es la situación religiosa en China, es interesante aplicar la teoría de los mercados desarrollada por el sociólogo Fenggang Yang en 2006. Esta teoría describe la existencia de tres “mercados” religiosos: el rojo, el negro y el gris.

El “mercado rojo” abarca a los cinco organismos religiosos oficialmente reconocidos y establecidos por el PCCh. Estos representan al budismo, catolicismo, taoísmo, islamismo, y protestantismo. Cuando la propaganda china asegura que la religión en China es libre e incluso apoyada por el dinero del PCCh está haciendo referencia a estos cinco organismos controlados por el gobierno.

El “mercado negro” hace referencia a la lista de grupos religiosos considerados Xie Jiao o “cultos ilegales” por el PCCh.  Estos movimientos son tomados como una amenaza a su poder y control y se pretende erradicarlos a cualquier precio. 

Promulgar listas de Xie Jiao es una práctica que se remonta a la era Ming y fue revivida hacia fines de la década de 1990 cuando el PCCh inició una brutal persecución a la disciplina milenaria Falun Gong. Dada la creciente popularidad de esta práctica de qigong, el régimen lo asumió como un peligro social de gran magnitud y determinó que deberían ser “erradicados como tumores”. Varios otros grupos se agregaron a la lista de Xie Jiao y fueron perseguidos sin piedad.

El “mercado gris” incluye iglesias, comunidades, mezquitas y templos que no forman parte del mercado rojo, es decir, se niegan a unirse a las cinco organizaciones religiosas oficiales, pero no figuran como Xie Jiao

Las organizaciones religiosas en el mercado gris son ilegales, pero estar activo en una de ellas (a diferencia de estar activo en un Xie Jiao) no es un delito. La mayoría de las iglesias domésticas protestantes hoy forman parte de este mercado.

Este último segmento ha sido perseguido de forma alternada y relativamente tolerado durante décadas, hasta que el nuevo Reglamento sobre Asuntos Religiosos implementado en el año 2018 indicó la intención del PCCh de no tolerarlos más.

Esta normativa tiene el fin de limitar la actividad de las organizaciones religiosas legales en el mercado rojo, ha prometido eliminar el mercado gris obligando a sus comunidades a unirse al mercado rojo, y anunció nuevas medidas enérgicas contra el mercado negro.

La encarcelación de los misioneros Qi Sifeng y Su Minjun tras su intento de evangelizar en Yunnan es quizás un recordatorio a las iglesias domésticas de que hoy la tolerancia del régimen a las prácticas religiosas que no están bajo su control continúa siendo nula.

Andrés Vacca –Redacción BLes