Redacción BLes – Desde hace tiempo, el Partido Comunista Chino (PCCh) se ha encargado de silenciar a todo aquel que expone en internet opiniones negativas o reclamos contra el régimen chino, en especial si se trata de intelectuales destacados que tienen muchos seguidores. 

En ese sentido, las cuentas suspendidas y arrestos son una moneda corriente en China, como pasó con la cuenta en Weibo con más de 400,000 seguidores de Lao Dongyan, profesora de derecho penal de la Universidad de Tsinghua, Beijing. Su usuario fue eliminado, justo a un mes del 20º Congreso Nacional del Partido Comunista Chino.

La destacada profesora no quiso hablar con la prensa sobre la razón de la censura que sufrió.

Sin embargo, se sabe que Lao Dongyan, ha mantenido una postura crítica sobre las extremas medidas restrictivas de la campaña Cero Covid-19 del PCCh, argumentando que los abusos son una amenaza al estado de derecho.

La intelectual mujer es muy activa cuando se trata dar sus opiniones en público, en sus seminarios académicos y en medios de comunicación chinos.

Además, en mayo, se atrevió a cuestionar la tecnología de reconocimiento facial cuando el régimen chino fusionó los datos personales con la tarjeta de transporte público y el código de salud para lograr el reconocimiento facial de los ciudadanos.

En ese momento, la profesora de Derecho dijo que le preocupaba que el régimen reuniera esos datos para el seguimiento y vigilancia de identidades específicas, sus relaciones sociales y familiares.

Llama la atención que Lao Dongyan trabajó como subdirectora de la Oficina de Investigación de Política Legal de la Fiscalía Popular Suprema, en 2020, donde revisaba varias causas judiciales. Sin embargo, el régimen chino no tiene ningún tipo de consideración con nadie sobre todo cuando se acerca el °20 Congreso Nacional, controlar la disidencia es su objetivo número uno.

La libertad de expresión no existe en China

En los últimos años, muchos intelectuales y periodistas fueron censurados, reprimidos y arrestados tras revelar la verdad de los hechos que preocupan a la sociedad.

Es el caso de He Weifang, profesor de derecho en la Universidad de Pekín, a quien también censuraron todas sus cuentas de redes sociales. El docente, realizaba críticas a la campaña Cero Covid del PCCh, el sistema opresivo del PCCh contra la libertad de expresión y la ausencia del estado de derecho.

Hu Minzh, una escritora, poetisa de Sichuan, también sufrió la censura del régimen chino, cuando publicó recientemente un artículo donde denota la impotencia y frustración del pueblo chino. 

“Más de mil millones de personas están ‘esperando el viento’. La dirección del viento es la dirección. Los funcionarios están esperando, los empresarios están esperando, la gente común está esperando, esperando que el ‘viento’ sople este otoño”.

“Ven aquí, ¿es el viento del este y el viento del oeste? ¿O es el viento del sur y el viento del norte? ¿Es el viento de avance o el viento de retroceso? ¡Es absurdo depender de la siempre cambiante ‘dirección del viento’ y de tu propio destino!”, dice el poema eliminado.

Los censores parecen estar más al acecho llegando el 20 Congreso Nacional del PCCh y el control de todo el contenido en internet ha eliminado a varios críticos de la web. 

Por otro lado, el régimen no solo los censura a los intelectuales, también los reprime y finalmente los arresta en centros de detención o de reeducación.

Los críticos del PCCh y activistas de derechos humanos arrestados en instalaciones psiquiátricas 

El arresto de disidentes en China no es algo nuevo, se sabe que el régimen chino desde hace décadas cuenta con centros de detención o de reeducación con el fin de conseguir la sumisión absoluta de los ciudadanos.  

Estos centros de reeducación son en realidad centros de lavado de cerebro, también llamados cárceles negras. Y puede funcionar en hospitales psiquiátricos, hoteles o edificios abandonados.

“Está claro que las políticas subyacentes de castigar a las personas por sus actividades políticas o creencias religiosas no han cambiado. Los abusos y la tortura continúan, solo que de una manera diferente”, dijo Corinna Barbara Francis, investigadora sobre China de Amnistía Internacional.

El régimen chino utiliza estos centros con el objetivo de hacer abandonar a los ciudadanos sus creencias religiosas o críticas al gobierno.

Un nuevo informe, publicado el 16 de agosto por Safeguard Defenders, revela que el PCCh continúa enviando a activistas de derechos humanos y a críticos del régimen a estos centros psiquiátricos donde son altamente medicados con drogas, con el fin de “reeducarlos”.

 Algunas personas como consecuencia quedan paralizadas y con graves problemas de salud. Se sabe que el PCCh lleva realizando esta práctica desde hace décadas. 

 La investigación dejó expuesto que 99 personas fueron encerradas 144 veces en siete años, en centros psiquiátricos, en 21 provincias entre el 2015 y el 2021.

Según el informe, la persona, una vez dentro, recibe “clases de educación jurídica” y permanecerá allí durante meses, incluso años. 

“Una maldad nunca antes vista”, así denominó David Matas, abogado canadiense de derechos humanos que desempeñó altos cargos en Amnistía Internacional y otras importantes instituciones, al rol del régimen chino en el tratamiento con sus críticos.

Por Romina García – BLes.com