Redacción BLesLos uigures del mundo entero mostraron su decepción con el presidente de los Estados Unidos Joe Biden, luego de que se reuniera con su par, el líder chino Xi Jinping, y omitiera condenar el genocidio que sufre el pueblo uigur a manos del régimen comunista en la región de Xinjiang. 

Biden mantuvo este lunes una conversación de tres horas con su homólogo chino, Xi Jinping, en lo que fue su primer encuentro en persona desde que asumió el cargo.

Según representantes de la comunidad uigur, Biden desperdició una oportunidad única para reclamar al líder comunista sobre la situación en Xinjiang.

En un mundo convulsionado por la guerra de Ucrania y Rusia, sumado a las tensiones políticas por la crisis económica en gran parte del planeta luego de la pandemia por el coronavirus de Wuhan, había mucha expectativa por este encuentro desde diversos sectores. 

Y según parece ambos mandatarios llegaron a la reunión con la esperanza de mejorar una relación “agria”. Biden anunció que su secretario de Estado, Antony Blinken, visitará China y aseguró que los funcionarios de cada país comenzarán a trabajar juntos para resolver los problemas bilaterales.

En un comunicado publicado por la Casa Blanca, se dijo que Biden planteó su preocupación por los derechos humanos, pero concentró sus débiles críticas en el asunto de Taiwán y no profundizó en ninguno de los genocidios de los que se acusa de cometer al régimen dentro de su territorio.

Biden mencionó “Xinjiang, el Tíbet y Hong Kong, y los derechos humanos en general” sin dar más detalles.

Uigures reclamaron frente a la Casa Blanca que Biden denuncie el gencidio durante la reunión con Xi

Durante el fin de semana previo al encuentro entre ambos líderes, un grupo de manifestantes compuesto por uigures y otros miembros de comunidades del este de Turkestán ocupado por China, se reunieron con el fin de presionar a Biden para que destaque durante su reunión con Xi la preocupación sobre las denuncias de genocidio contra el pueblo uigur. 

Los manifestantes organizados el sábado por el Movimiento del Despertar Nacional de Turkistán Oriental, dijeron en declaraciones ante la Casa Blanca que esperaban que el sufrimiento continuo de su pueblo se convirtiera en una prioridad para el gobierno de Estados Unidos.

“Hacemos un llamado al presidente Joe Biden para que lidere al mundo libre y le deje claro a Xi Jinping y al gobierno racista chino que el mundo libre ya no tolerará la colonización y el genocidio de China en Turkistán Oriental”, dijo Salih Hudayar, primer ministro de Turkistán del Este en el exilio.

“Hacemos un llamado a la comunidad internacional para que intervenga y ponga fin al genocidio similar al holocausto del siglo XXI de China en el este de Turkistán antes de que sea demasiado tarde”, agregó Salih Hudayar.

Esto finalmente no sucedió y apenas se nombró al pasar el asunto de los derechos humanos, en un comentario que evidenció ser un cumplido más que una política de estado de reclamar sobre un asunto en concreto. 

Los uigures están muy decepcionados por el hecho de que el presidente Biden no haya condenado explícitamente el genocidio en curso de China durante su reunión con el presidente Xi, antes del G20. El genocidio uigur no es una mera violación de los “derechos humanos”.

El régimen comunista chino ha estado involucrado en una brutal persecución contra la etnia uigur y otras comunidades dentro de Turkestán Oriental desde al menos 2017, cuando comenzaron a surgir informes sobre la construcción de campos de concentración que en su punto máximo habrían albergado a más de 3 millones de personas. 

Una gran cantidad de sobrevivientes de los campos han denunciado el uso generalizado de la tortura, incluidas las violaciones en grupo y otras atrocidades, así como la esterilización forzada en toda la región con el objetivo de exterminar a la población.

Amannissa Mukhlis, directora de mujeres y familia del Movimiento Nacional de Turkistán Oriental, destacó a la multitud reunida el fin de semana que los abusos particulares que las mujeres han sufrido bajo este genocidio, haciendo referencia al uso generalizado de la esterilización para detener el crecimiento de las poblaciones étnicas no han.

“Millones de uigures y otras mujeres túrquicas han sido obligadas a abortar, han sido esterilizadas y permanecen en campos de concentración y prisiones donde han sido agredidas y violadas sexualmente”, explicó Mukhlis. “China ha sacado al menos a medio millón de mujeres del este de Turkistán del este de Turkistán y las ha puesto en fábricas de trabajo forzado y esclavo en las provincias chinas durante los últimos 20 años”.

El Tribunal Uigur, una coalición de expertos legales internacionales independientes, concluyó  luego de una investigación que el régimen comunista chino era sin dudas culpable de cometer “genocidio” en la región.

Genocidio

El expresidente de los Estados Unidos Donald Trump fue uno de los más destacados denunciantes contra el régimen chino por la situación de los uigures. De hecho fue el político que motivó que la feroz persecución comience a ser catalogada como genocidio. 

El 19 de enero de 2021 el exsecretario de estado Mike Pompeo mediante un comunicado oficial de la Casa Blanca denunció que, al menos desde marzo de 2017, la República Popular China, bajo la dirección y el control del PCCh, ha cometido genocidio contra los uigures predominantemente musulmanes.

Varios países incluidos, Canadá, Holanda y Gran Bretaña, han seguido la iniciativa del expresidente de los Estados Unidos Donald Trump y acusaron al régimen comunista de China de cometer genocidio contra la población Uigur, definido por la convención internacional como la “intención de destruir, total o parcialmente, un grupo nacional, étnico, racial o religioso”.

El encuentro entre Biden y Xi esta semana fue el primero cara a cara entre los máximos líderes luego de la importante denuncia oficializada por la Casa Blanca durante el anterior mandato presidencial. 

Por lo cual resulta más que entendible la frustración del pueblo uigur, quien esperaba que Biden continuase con la línea crítica iniciada por Trump, en sentido de oponerse a las violaciones de los derechos humanos más básicos. 

Andrés Vacca –Redacción BLes