Redacción BLes – Tras cumplirse dos años de la ley de Seguridad Nacional del Partido Comunista Chino (PCCh) en Hong Kong, la vida de los ciudadanos ha cambiado por completo. Los hongkoneses, ahora, están inmersos en un mundo de prohibiciones, obediencia y represión debido a la ley que penaliza cualquier acto de secesión, subversión, socavar el poder o la autoridad del gobierno central, entre otros. Desde entonces, todo habitante está bajo sospecha de atentar contra estas disposiciones y se encuentra sometido a los ojos vigilantes del PCCh.

El gobierno de Hong Kong, al parecer este año, está dispuesto a extender su plan de vigilancia y adoctrinamiento en las escuelas y por esta razón, también exige a los profesores extranjeros, de habla inglesa, que rindan lealtad al PCCh, caso contrario serán despedidos, informó Visión Times.

Funcionarios de Hong Kong, informaron este mes a los profesores de inglés extranjeros de escuelas públicas que deben presentar sus declaraciones de lealtad al gobierno y a la Ley Básica de Hong Kong.

La Oficina de Educación explicó que cualquier “negligencia, negativa o falta” daría lugar al despido inmediato.

En este contexto de lealtad, las escuelas de todos los niveles implementaron una asignatura especial llamada  “educación sobre seguridad nacional”. Además, que a los maestros se les prohíbe enseñar temas como por ejemplo, la Masacre de la Plaza Tiananmén de 1989.

Esta nueva asignatura “educativa”, cubre tres temas clave: Hong Kong, bajo “un país, dos sistemas”, la reforma y apertura de China, y la interconexión e interdependencia del mundo contemporáneo, comunicó South China Morning Post.

El director de la Escuela Secundaria Scientia, Wong Ching-yung, que asistió a una sesión informativa, dijo que el PCCh tendrá control sobre el desempeño de los maestros, el despliegue de la mano de obra y la biblioteca.

Actualmente, los docentes están bajo una gran presión porque deben demostrar su lealtad, lo que significa aceptar no solo las existencias del PCCh, sino aceptar su ideología, apoyar todas las políticas de persecución, de campos de reeducación masiva, de secuestro de libros, de confesiones forzadas por sus creencias, entre otros métodos para someter a la sociedad.

Al igual que en las escuelas, las universidades también sufren censura y  represión. Los profesores a favor de la democracia son despedidos. En julio de 2020, la Universidad de Hong Kong despidió al académico y activista profesor Benny Tai. En agosto de 2020, la Universidad Bautista rescindió el contrato del trabajador social, prodemocracia y exlegislador Shiu Ka-chun, informó HRW.org

Además, los profesores sufrieron la intimidación de los periódicos de propiedad del gobierno chino. Por ejemplo, acusaron a Lee Ching-kwan, profesora de la Universidad de Ciencia y Tecnología, de “abogar por la independencia”, después que publicó un discurso en un foro diciendo: “Hong Kong pertenece al mundo”. Los académicos también manifestaron que están siendo vigilados, desde sus teléfonos móviles y a través de los estudiantes en clase.

En junio de 2020, las autoridades educativas descalificaron a dos profesores por hablar sobre la independencia de Hong Kong en clase. Seis docentes más fueron despedidos ​​penalmente por su participación en las manifestaciones de 2019.

Los docentes también son amenazados constantemente por su “mala conducta profesional”. Es el caso de, un profesor de arte que perdió su trabajo después de acusarlo de mala conducta por sus dibujos políticos, que criticaban el abuso policial y otras violaciones de derechos en Hong Kong.

En abril de 2020, el PCCh exigió a las escuelas enseñar a los niños sobre la Ley de Seguridad Nacional e instituyeron el Día de Educación de Seguridad Nacional en todas las escuelas. Los niños aprendían con ametralladoras de juguetes y subían a un modelo de tren subterráneo de Hong Kong, representando una de las escenas más violentas de las protestas de 2019, cuando la policía subió a un tren subterráneo, golpeó, roció con gas pimienta a manifestantes y a pasajeros, y les apuntó con armas. 

Centros de lavado de cerebros en China

En China, el PCCh aplica terribles métodos para lograr la obediencia y lealtad de la población, por ejemplo, creó incluso centros de reeducación o campos de trabajo, dónde las personas son sometidas a lavado de cerebro, comunicó Amnesty.org.

Las personas que son llevadas a estos centros, están detenidas por sus creencias, actividades políticas, religiosas o personales y a través de torturas son obligadas a renunciar a sus creencias y a cesar sus actividades. 

Estos “centros de lavado de cerebro”, son conocidos oficialmente como “clases de educación jurídica”, donde por ejemplo se obliga a los practicantes de Falun Gong, también llamado Falun Dafa, a renunciar a sus creencias, a menudo mediante tortura.

Los detenidos son golpeados brutalmente, a veces con bastones eléctricos, les niegan comida, los someten a simulacros de ahogamiento, les inyectaron drogas desconocidas y sufren terribles otros métodos de torturas.

El Sr. Liu Guoliang fue un profesor de arte en la escuela media No. 31 de Harbin. En 1999, cuando comenzó la persecución a Falun Gong, él y su esposa Wang Fenglan, también practicante de Falun Gong, fueron a Beijing para apelar sobre la ilegal persecución. Ambos fueron arrestados, golpeados y multados. Tras ser liberados, fueron arrestados, en otra ocasión, por ir nuevamente a Beijing a apelar.  Liu fue enviado al Campo de reeducación de Changlinzi, y Wang fue enviada al Campo de reeducación de Wanjia, reportó Minghui.org.

En el Campo de reeducación Changlinzi, Liu hizo huelga de hambre para protestar. La policía pidió a los prisioneros que lo hicieran comer a la fuerza. Liu fue forzado a ponerse en cuclillas dentro de una pequeña jaula. En la cárcel, Liu se contagió de sarna y se le infectó una pierna, que casi se le podía ver el hueso.

En 2002, después de ser liberado, la policía lo molestaba en su hogar, hasta que fue, otra vez arrestado por el Departamento de Policía Daowai de Harbin; 6 meses después fue sentenciado a cuatro años de cárcel. La policía le pidió firmar una declaración en contra de Falun Dafa pero él escribió: “Falun Dafa es bueno, persistiré, seguiré practicando hasta el final”. Las autoridades le añadieron un año más a su sentencia. Durante su detención en la Prisión de Hulan, la policía prohibió a sus familiares que lo visitaran.

Falun Gong, también llamado Falun Dafa, es una disciplina milenaria china de la escuela Buda centrada en Verdad- Benevolencia-Tolerancia, que consta de 5 ejercicios de qigong. En 1999, el expresidente Jiang Zemin tras conocer que había más practicantes de Falun Gong que afiliados al PCCh, lanzó una campaña de persecución, que actualmente continúa. 

Por Romina García – BLes.com