Redacción BLes– Según un informe elaborado por Tang Hao, periodista de Sound of Hope, el 9 de diciembre de 2021, la Agencia Tibetana de Derechos Humanos hizo un llamamiento urgente a las Naciones Unidas y a la comunidad internacional con una petición: Acabar con el inhumano sistema escolar colonial del Partido Comunista Chino (PCCh) en el Tíbet.

Según el informe, en la actualidad, tres cuartas partes de los estudiantes tibetanos, más de 800.000 personas, son obligados por el gobierno del PCCh a vivir en internados, incluidos los niños de cuatro años. Son agredidos arbitrariamente y abusados sexualmente, y sometidos a terribles castigos físicos.

Los investigadores del Tibetan Action Institute descubrieron que los niños tibetanos internados sufren graves traumas psicológicos y emocionales. Los niños tienen que tolerar abusos físicos y sexuales regulares, racismo y se les lava el cerebro políticamente.

Algunas alumnas tibetanas han sido objeto de abusos sexuales arbitrarios. Los profesores varones y los hombres de dentro y fuera de la escuela suelen irrumpir en los dormitorios de las niñas para agredir sexualmente a las alumnas tibetanas del internado. Las niñas han denunciado haber recibido fuertes golpes, abusos físicos y torturas, y han quedado exhaustas física, emocional y psicológicamente. Los tres años de vida escolar en el internado fueron una pesadilla.

El director de la campaña de la organización Estudiantes Tibetanos Libres, Pema Doma, dijo que el PCCh obligó a un niño de seis años y a otro aún más pequeño a pasar siete días en un internado estatal. Kunchok, un niño de siete años que estudiaba allí, y que ahora vive en el exilio en Nueva Delhi, dijo al Globe and Mail que no podía ir a casa los fines de semana y las vacaciones. No vio a sus padres el primer año.

Del “Tibet Action Institute”, facilitado el 7 de diciembre: Hasta 800.000 estudiantes tibetanos de entre 6 y 18 años fueron obligados a unirse al PCCh. En las escuelas públicas gestionadas por el Estado, los alumnos deben aprender chino (mandarín) y ser educados en el patriotismo y el amor al partido. Se les aísla de la familia y la comunidad, y no se les permite practicar sus creencias religiosas.

Si los tibetanos se oponen a este tipo de internado, serán amenazados por el PCCh con acusaciones de ser antigubernamentales. Un policía dijo una vez: “Rastreamos todos los chats en WeChat. Si alguien desobedece, nos ocuparemos de ellos uno por uno. Si alguien no acepta esta política y se niega a enviar a su hijo a la escuela, lo tomaremos como una protesta”.

En los últimos diez años, el PCCh ha suprimido sistemáticamente las escuelas regulares locales y las ha sustituido por internados centralizados. Las escuelas monásticas y otras escuelas privadas del Tíbet fueron obligadas a cerrar, y los directores de escuelas privadas, los profesores y los intelectuales tibetanos fueron detenidos.

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