La aerolínea detalla en su política de privacidad que recaba datos de sus usuarios a pedido de las autoridades gubernamentales, aunque no especifica qué uso da el régimen de Xi Jinping a esa información

El control absoluto que planea tener el régimen comunista de Xi Jinping dentro y fuera de China es un plan en marcha desde hace años. No solo abarca la política interna, en la que ha buscado implantar una sola forma de pensamiento. También incluye temas como la vigilancia y el manejo de información personal. Para concretar este objetivo, China habría sumado a sus filas a la aerolínea comercial estadounidense, Delta Air Lines, con la recolección de datos biométricos e información de hospedaje de usuarios en Estados Unidos.

La empresa especifica en su política de privacidad la información «requerida por las autoridades gubernamentales». Por ejemplo, fecha de nacimiento del pasajero, género, dirección mientras se aloja en Estados Unidos, correo electrónico y datos biométricos (tomada de un dedo, el rostro, la voz o el iris). «Para proporcionarle servicios de venta de boletos de transporte, debemos recopilar y utilizar cierta información personal», reza el texto.

Se plantean varias preguntas ¿Por qué supedita sus operaciones en China a las políticas de vigilancia del régimen? ¿Por qué ha negado a pronunciarse sobre las abusos del régimen comunista contra derechos humanos? Por lo momentos no hay plena certeza más allá de lo que informa la empresa. Pero eso no exime a EE. UU. de posibles riesgos a la seguridad nacional.

Esta alerta la levantó J. Michael Waller, analista senior de estrategia en el Center for Security Policy. Si bien, Delta afirma tener un «interés comercial legítimo en cumplir con los requisitos legales y reglamentarios aplicables en China», sus métodos están generando suspicacias. En declaraciones a The Federalist, Waller aseveró que China «ha estado construyendo una base de datos global de la biometría de las personas, incluido su ADN, durante años».

Preocupación por los datos biométricos

Como norma general, aerolíneas alrededor del mundo proporcionan datos de los pasajeros a las autoridades del país de destino. Es información relacionada al vuelo como localizador de viaje, dirección y otros datos de contacto, Itinerario completo (escalas de un mismo pasajero), asientos, equipajes o acompañantes. Tanto EE. UU. como países europeos han dejado por sentado los requisitos que piden. Los datos biométricos son algo relativamente nuevo, usado mayormente para acelerar los registros y el embarque.

Empresas como British Airways, American Airlines y JetBlue también se suman parcialmente a esta tendencia con el reconocimiento facial para acelerar los registros. Lo que llama la atención, es la especial atención que Delta pone hacia China, dedicando un apartado completo a la política de privacidad en relación a los clientes ubicados en ese país. La aerolínea en cuestión indica que los datos personales de los pasajeros «serán recopilados y procesados ​​de acuerdo con la Ley de Ciberseguridad de China que entró en vigencia en junio de 2017», incluyendo «cualquier otra ley y regulación de China que rija esta área».

Emiratos Árabes Unidos, por ejemplo, habilitó este año el escáner de iris para autenticar las identidades de los pasajeros durante los viajes, informó Associated Press. Han surgido preocupaciones por posibles «abusos» con el uso de la información, pero hasta los momentos, el reconocimiento facial del país muestra signos de expansión.

Regresando al caso de Delta, J. Michael Waller dice que «es bueno» que la aerolínea admita su colaboración con China, aunque no está informando correctamente a sus usuarios. «Pocas personas pensarán en leerlo, por lo que Delta no está informando adecuadamente a sus pasajeros que, de hecho, robará los datos biológicos de los clientes y se los entregará a los comunistas chinos».

El escandaloso silencio a favor de China

En abril de esta año varias marcas como Coca-Cola, Apple, Facebook y UPS rechazaron una nueva ley electoral en Georgia. Esta limita la cantidad de urnas para votos por correo, exige nuevos requisitos de votación y aplica otras medidas en pro del desarrollo de futuras elecciones. Ed Bastian, director ejecutivo de Delta dijo que la ley está «basada en una mentira» y la calificó de «inaceptable».

De inmediato recibió la respuesta desde la bancada republicana. El senador Marco Rubio envió una carta a Bastian Bastian, pidiéndole que «se pronuncie contra el genocidio del Partido Comunista Chino e inmediatamente deshaga su relación comercial con el régimen genocida».

“Si bien es cierto que tiene libertad para opinar sobre cuestiones políticas internas, es el colmo de la hipocresía afirmar que la ley electoral revisada de Georgia es ‘inaceptable y no coincide con los valores de Delta’ mientras continúa asociándose con un gobierno que participa activamente en el genocidio».

El congresista hizo referencia a los abusos contra la minoría uigur que niega el Partido Comunista Chino a pesar de numerosas investigaciones y el señalamiento de la comunidad internacional. Apple es una de las empresas que se estaría beneficiando del trabajo forzado al que son sometidos por el régimen chino por sus creencias religiosas. Mientras tanto, Delta deja el siguiente mensaje en el sitio web: «China está liderando el camino en el crecimiento internacional y Delta está comprometida a ser la aerolínea estadounidense más amiga de China».

Oriana Rivas – Panampost.com