Hacer “amigos” en la opinión pública internacional, dominar leyes de comunicación y pagar a influencer son parte de las estrategias del régimen de Xi Jinping para ocultar las denuncias por persecución religiosa, violación de derechos humanos y represión a la prensa y activistas pro democracia

El régimen comunista chino está sacando toda su artillería pesada en un intento por recuperar su dañada imagen internacional. Las acusaciones en su contra por violación de derechos humanos o el encubrimiento de los orígenes del coronavirus están llevando a Xi Jinping a pedirle al Partido Comunista Chino (PCCh) crear una imagen «digna de confianza, adorable y respetable» del país. El objetivo es convencer al mundo de que el comunismo en China «es bueno».

La estrategia planteada recientemente por el mandatario pasa por «fortalecer» más la propaganda y la interpretación del partido con el fin de «ayudar» a los extranjeros a darse cuenta de que el PCCh «realmente se esfuerza por la felicidad del pueblo chino» y a entender «por qué se practica el marxismo y por qué el socialismo con características chinas es bueno».

Pero tal felicidad parece existir solo en la retórica del régimen, teniendo en cuenta la persecución religiosa contra cristianos que terminan en centros de tortura, la represión de la población que defiende la democracia de Hong Kong, o la violación de los derechos humanos de la minoría musulmana uigur que es traslada a campos de concentración donde se calcula hay cerca de dos millones de personas. Estos son algunos ejemplos de todo lo que está ocurriendo en China y que el régimen comunista está buscando ocultar con una nueva imagen.

La búsqueda de China por parecer un «hermoso» país estaría llevando incluso al PCCh a financiar influencers que respaldan esta supuesta imagen, según una investigación revelada por The Times.

China «humilde y hermosa»

No queda allí, en el discurso que Xi Jinping pronunció ante el Buró Político del Comité Central del PCCh exhortó a hacer «amigos», y ampliar constantemente este círculo en la opinión pública internacional. La agencia Xinhua replicó sus palabras y quien desee leerlas, puede hacerlo sin problema.

«Debemos prestar atención para captar el tono, ser abiertos y confiados, humildes y modestos, y esforzarnos por crear una imagen creíble, hermosa y respetable de China».

Es imposible no remitirse a las «amistades» que China ya ha establecido con grandes empresas como Bloomberg LP o Disney dueñas de medios en EE. UU., los cuales repetidamente publican artículos que la ubican como una nación próspera que supuestamente ha logrado vencer la pandemia.

Pero en el resto del mundo hay quienes refutan estos argumentos de libertad y prosperidad. En marzo de este año la Unión Europea sancionó a funcionarios chinos por violaciones a los DDHH en en Xinjiang, donde viven los uigures. Estas personas no podrán ingresar al bloque, sus activos quedaron congelados y tiene prohibido recibir asistencia económica desde los países miembros. Australia y Nueva Zelanda aplaudieron la decisión.

Meses antes EE. UU. aprobó la Ley Uigur ante la amenaza a la dignidad humana y los DDHH de la comunidad uigur. Sin contar con que Amnistía Internacional ha denunciado violaciones a la libertad de expresión, al derecho a la salud y al libre culto.

Influencers pagados por el régimen

Dentro de todo el aparato propagandístico chino no está de más mencionar lo que ocurre en internet. Hay influencers que muestran a China con fascinación, como si el régimen no sometiera a las minorías a trabajos forzados, violaciones, torturas y genocidio.

Lee y Oli Barret son dos ciudadanos británicos que en 2019 se mudaron a China. Desde allí muestran las supuestas mieles de vivir en la nación asiática y hasta han llegado a criticar la visión de «medios occidentales» sobre lo que ocurre en Xinjiang.

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El portal The Times descubrió que algunos de sus videos fueron financiados por Chinese Radio International, organización de medios que ha sido señalada por ser propietaria secreta de una red internacional de estaciones de radio de propaganda. Miembros del PCCh han difundido los videos a todo el mundo a través de Twitter, recibiendo el apoyo del Ministro de la Embajada de China en el Reino Unido, Ma Hui.

Actualmente tienen más de 200.000 suscriptores y han producido 255 videos desde principios del año pasado, con un total de 16,5 millones de visitas. El medio agrega que sus videos les estarían generando ganancias por 53000 libras esterlinas al año (más de 74000 dólares) solo en publicidad.

En conclusión…

El aparato propagandístico es enorme y promete expandirse luego del exhorto hecho por Xi Jinping, quien exige «dominar las leyes de comunicación internacional». Lo recalcó en sus alocución ante el Buró del partido comunista.

«Debemos ser buenos en el uso de todo tipo de ejemplos vívidos y conmovedores, para mostrar que el desarrollo de China en sí mismo es la mayor contribución al mundo y su sabiduría para resolver los problemas humanos».

A pesar de que las redes sociales tradicionales de este lado del mundo están censuradas en China, los diplomáticos fuera del país también se esfuerzan por difundir mensajes en respaldo a Xi Jinping. El adoctrinamiento está en marcha desde hace mucho tiempo pero es evidente que buscan fortalecerlo.

Oriana Rivas – Panampost.com